11 abril, 2021

RASGOS GENERALES DE LA PREHISTORIA

 El término Prehistoria se lo debemos al danés Christian Jürgensen Thomsen refiriéndose a el período de tiempo comprendido entre la aparición de los primeros homínidos y la invención de la escritura. 


Reconstrucción pictográfica de un grupo neandertal


Para facilitar su estudio se divide en tres períodos como son:


- Período de cazadores-recolectores

- Período de agricultores-ganaderos

- Período de los primeros metalúrgicos


Estos períodos a su vez se dividen en fases que suelen depender, sobre todo, de la tipología y técnicas de sus herramientas.


En Europa el inicio de la Prehistoria se remonta a hace un millón de años aproximadamente (los restos más antiguos son los de Atapuerca, hace 800.000 años, que pertenecerían al Homo Antecesor).


A los grupos neandertales los iría sustituyendo el Homo Sapiens, que inició su entrada en la Península Ibérica hace 45.000 años. Las últimas comunidades de neandertales desaparecieron hacia el 30.000 años. Hacía esa fecha se iniciaría el Paleolítico Superior, con los Homo Sapiens como únicos pobladores en exclusiva el territorio.


En el Paleolítico, los cazadores recolectores, tanto los neandertales como los Homo Sapiens formarían grupos de no más de 30 personas que habitarían estacionalmente una serie de cuevas, abrigos y campamentos al aire libre. Serían poblaciones nómadas que se moverían en función de las manadas de animales que cazaran. La caza, la pesca y la recolección de frutos y vegetales conformarían la dieta de estas sociedades.


Para llevar a cabo las labores de caza, así como el tratamiento de materias como la madera, las pieles o el hueso utilizaban herramientas de sílex. Existía un amplio abanico de útiles en piedra como bifaces, raspadores, raederas, buriles, puntas de flecha, perforadores; y entre las herramientas de hueso había punzones, agujas, azagayas o bastones de mando.


Material lítico


Con el paso del tiempo el instrumental lítico y oseo empleado fue evolucionando y perfeccionándose tanto en calidad como en cantidad lográndose piezas más aguzadas y ligeras, y mayor diversidad de instrumentos.


El hombre paleolítico se refugia en cuevas y abrigos elegidos por su situación, permitiéndole controlar las manadas de animales que persigue. Cuando lo hace en campamentos al aire libre construye las cabañas con las pieles de los animales cazados y el ramaje que le proporciona el entorno.


Tanto el clima como el paisaje y la fauna fueron variando en las sucesivas etapas. Hace 30.000 años un clima suave caracterizado por espacios abiertos combinados con bosques de pinos y carrascas dio paso a un clima frío con un medio estepario que se mantuvo, con pequeñas variaciones, hasta hace 10.000 años. Entonces el clima fue mejorando hasta convertirse en el de tipo mediterráneo. Temperaturas medias suaves y lluvias frecuentes favorecieron el desarrollo de bosques con abundancia de carrascas.


Respecto a al fauna hubo pocos cambios. Los últimos neandertales, hacia el 30.000, cazaban cabras, ciervos y caballos. Hacia el 10.000 se suman las aves como las presas más comunes.


En las últimas fases del Paleolítico se inicia el gusto por los adornos que en el Neolítico derivará en collares formados mediante cuentas de piedras o en brazaletes líticos.


Respecto al arte, en el Paleolítico destacan las representaciones, pintadas o grabadas, de motivos geométricos y, sobre todo, de animales, totales o parciales como cabras, bóvidos, ciervas y caballos sobre cantos rodados, elementos óseos y paredes de las cavernas.


Hacia el 8.000 a.c con la llegada de nuevas gentes resultado de una migración que posiblemente se iniciara en el Próximo Oriente, se inicia el período Neolítico. Los recién llegados practican la agricultura y la ganadería, poseen conocimientos sobre nuevas formas de trabajar la piedra y trabajan la cerámica.


El cultivo de los campos y el cuidado del ganado serán las fuentes básicas de la alimentación aunque sin abandonar las prácticas de la caza o la recolección. Y al tener que estar presentes todo el año para el cuidado de los campos, los grupos humanos se vuelven sedentarios y comienzan a organizarse para defender sus cosechas. Todo ello hará favorecerá el surgimiento de aldeas y poblados, ahora con casas fabricadas en madera, ramaje y barro, y por su carácter permanente aumentará de forma importante el número de miembros de cada comunidad y éstas se organizan jerarquizan.


Por otro lado aparece la cerámica, porque hay excedentes y se necesitan contenedores para almacenar los productos obtenidos del campo. Aunque la piedra sigue siendo la protagonista en los instrumentos y herramientas neolíticas pero ahora se trabaja de forma diferente y se pulimenta. Se crean nuevas herramientas que se adaptan a las nuevas labores del campo como hachas para la tala de árboles lo que permite crear nuevos espacios de cultivo, hoces para la siega, azuelas para el trabajo de la madera, etc. Y aparecerán nuevas armas como el arco y las flechas.


De la fauna se aprovechan la carne, la piel, los huesos y las cornamentas para su uso ya sea como alimento, como vestido, adornos o herramientas. La pesca se combina con la recogida de moluscos tanto marinos como terrestres. El perro se domestica y empieza a ayudar al hombre en algunas tareas como la caza o el pastoreo. La recolección continua y así la miel, verduras y frutos silvestres se recolectaban con fines alimentarios. Del campo también se recogía esparto para trenzarlo creando cuerdas y cestos, y plantas medicinales para aliviar ciertos males, como era el caso del laurel o el sauce. Para la conservación de los alimentos se procedía al salado o ahumado de la carne o pescado.


La agricultura se fue convirtiendo en la dieta básica de estas sociedades. El principal alimento era el cereal, sobre todo el trigo y la cebada, y se empiezan a cultivar diversas legumbres, como guisantes, habas o lentejas. Por otro lado, la ganadería de cabras, vacas y ovejas permitía el suministro de carne y productos derivados como lácteos y lana.


En la últimas fases del Neolítico los enterramientos se realizaban en el interior de las cuevas acompañados de rituales funerarios. Así, aparecen restos de ofrendas alimentarias, animales sacrificados, así como objetos de piedra o adornos (puntas y cuchillos de sílex, hachas, pasadores de ropa o cabello, cuentas de collar, etc) y figurillas realizadas en hueso.


Ajuar funerario


En cuanto al arte del Neolítico se observan tres estilos con características propias: macroesquemático, levantino y esquemático. El macroesquemático es el primero en aparecer y posee como tema central la representación de figuras humanas. Se vincula a los primeros agricultores y ganaderos. El estilo levantino suma a las figuras humanas los animales como protagonistas, bien de forma aislada o agrupados creando escenas de caza, recolección, religiosas o de combate. Este arte, posterior al macroesquemático, corresponde a sociedades de tradición cazadora-recolectora en proceso de neolitización. El arte esquemático reduce las representaciones humanas y animales a simples líneas abundando los ídolos (oculados, bitriangulares y ancoriformes) las representaciones de "soles" o los motivos geométricos en zigzag.


El tráfico con las materias sobrantes provocó un incremento del comercio acompañado de una mayor jerarquización de la sociedad. Esta jerarquización puede verse en los ajuares funerarios que acompañan a los ritos de inhumación que continúan realizándose en cuevas y acompañan a los cuerpos elementos de prestigio como botones de marfil, elementos de adorno de cobre, alabardas, hachas o puñales.


Este período se divide en tres fases: bronce antiguo, pleno y final. Destaca la Cultura Argárica en la que, a diferencia de sus coetáneas, en que realizaban sus rituales de inhumación bajo o entre sus casas, bien en fosas o cistas de piedra o en urnas funerarias, en vez de en las cavidades naturales de las cuevas.


La última fase de la edad del bronce se caracterizó por la mejora sustancial de las técnicas de fundición del metal al utilizar moldes bivalvos realizados en piedra o arcilla, con los que se fabrican puntas de flecha, espadas y hachas. La orfebrería también experimentó avances en las técnicas de elaboración de objetos de oro y plata.


Los enterramientos incluyen en este momento el rito de incineración y siguen acompañando a los restos, ahora quemados y depositados en urnas enterradas en el suelo, el ajuar funerario compuesto de piezas como brazaletes o aretes de bronce y marfil, collares de piedra y pasta vítrea o fíbulas de bronce.


Hacía el 4.300 AP los modos de vida de estas sociedades cambiaron de forma decisiva. Se crearon nuevos poblados en zonas altas que permitían controlar el territorio. Las casas se realizaban con carácter más permanente al utilizar piedra y argamasa como materiales de construcción. Se perfeccionaron las técnicas agrícolas y ganaderas lo que permitiría el aumento de la producción y a su vez el aumento de la población y de los excedentes.


El incremento de producción y excedentes que se produjo en esta época fomentó del tal forma el tráfico comercial que con él se ampliarían los conocimientos y nuevas técnicas como el torno alfarero, el hierro o la escritura.



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Referencias:

https://www.marqalicante.com/contenido/genericas/contexto(1).pdf






08 marzo, 2021

LAS SINSOMBRERO: ARTISTAS DE LA GENERACIÓN DEL 27

 Con motivo del Día Internacional de la Mujer, esta entrada tendrá como protagonistas a las mujeres que integraron el grupo conocido como "Las Sinsombrero". La Generación del 27 fue un potente grupo cultural que aglutinó a artistas excepcionales de la historia cultural española que tuvo su punto álgido de 1920 a 1930. Tras la Guerra Civil y la subsiguiente dictadura aquellos jóvenes intelectuales y artistas que protagonizaron esa explosión de libertad y creatividad, que culminaría con la 2ª República, fueron silenciados.


Margarita Manso, María Teresa de León,
Maruja Mallo, Rosario de Velasco y Rosa Chacel


Con el regreso de la democracia a finales de la década de los setenta del siglo pasado, algunos de los integrantes de dicha generación pudieron volver poco a poco a España. Su producción artística en el exilio empezaba también a circular por los ambientes intelectuales más progresistas.


Pero la historia en esa España de la Transición, dispuesta a volver a empezar, solo se reescribió en masculino. No se tuvieron en cuenta las figuras femeninas que también vivieron durante años en el oscurantismo del exilio, que también habían luchado contra el fascismo y fueron condenadas por ello, al igual que sus compañeros de generación.


Su ausencia en las innumerables antologías, estudios, biografías y memorias posteriores sobre el grupo del 27 las condenaba irremediablemente al olvido. Pero la historia sin ellas, sin esas mujeres brillantes, no está completa.


Entre estas mujeres cabe destacar a la escritora María Teresa León, la pintora Maruja Mallo, la poeta y editora Concha Méndez, la escritora, poeta y actriz Josefina de la Torre, la pintora Margarita Manso, la poeta Ernestina de Champourcín, la filósofa María Zambrano, la escritora Rosa Chacel, la pintora Ángeles Santos, la escultora e ilustradora Marga Gil Roësset, la poeta y dramaturga Carmen Conde, la pintora Delhy Tejero, la poeta Lucía Sánchez Saornil, la traductora y periodista Consuelo Berges, la escritora Margarita Ferreras, la pintora Rosario de Velasco o la escritora Elena Fortún.


Mujeres de inmenso talento que no sólo gozaron en su tiempo de éxito nacional e internacional, sino que a través de su arte y activismo desafiaron y cambiaron las normas sociales y culturales de la España de los años 20 y 30.


Las artistas al igual que sus compañeros masculinos nacieron entre 1898 y 1914, y tomaron Madrid como centro neurálgico, donde la gran mayoría residieron, estudiaron y desarrolllaron su personalidad artística. Se dieron a conocer en espacios como la Revista de Occidente, La Gaceta Literaria, la Residencia de Estudiantes o el Lyceum Club Femenino, abiertos a los nuevos conceptos de modernidad y las corrientes vanguardistas provenientes de Europa pero sensibles también a una realidad social con la que se sentían comprometidos y que fueron capaces de transformar el panorama cultural y artístico de una España en proceso de cambio.


Elena Fortún, Ernestina de Champourcín,
Josefina de la Torre, Lucía Sánchez Saornil,
Marga Gil Roësset y Margarita Ferreras


Tanto hombres como mujeres se enfrentarían a un destino que rompió con sus vidas y sus carreras (la Guerra Civil) desterrando a la mayoría a un exilio del cual no todos regresaron.


Estas mujeres además lo tuvieron más difícil, por su condición de mujeres, el derecho a ser reconocidas y por ello, sus obras se convirtieron en el reflejo más fiel de su lucha personal por conseguirlo.


Tras la 1ª Guerra Mundial emergió un nuevo modelo de mujer, ellas habían asumido el lugar de los hombres en las fábricas y los puestos de trabajo, y ello hizo que adquirieran una conciencia emancipadora, que salieran más fortalecidas que nunca, tomando conciencia a su vez de su capacidad intelectual y de su independencia, decidiendo no volver a un papel de sumisión.


En España ese modelo de mujer moderna llegó a su plenitud por esas mismas fechas consolidándose con la proclamación de la 2ª República, en 1931.


Pero seguramente fue la ocupación del espacio público por parte de esa nueva mujer una de las cuestiones más importantes en la reafirmación de esa conciencia vanguardista que tanto caracterizó a Las Sinsombrero.


Las artistas españolas de esos años personificaron y reflejaron en sus obras la estética, los hábitos, las conquistas y las aspiraciones de independencia y emancipación que animaban el espíritu de esas las nuevas mujeres.


Las obras de las artistas españolas del grupo del 27 son un claro ejemplo de ese espíritu rompedor y de mordernidad. En ese panorama, las figuras femeninas emergen como personajes pictóricos o literarios fuertes, emancipados, que luchan contra su destino.


Pero a pesar de ese ímpetu, su participación en la vida cultural e intelectual no fue fácil, pues la anquilosada mente de una sociedad patriarcal, fue su máximo enemigo.


Justo es recordar que estas mujeres se fijaron y mucho en las mujeres de la Generación del 14, mujeres como Clara Campoamor, Victoria Kant, María de la O Lejárraga o Carmen de Burgos entre otras que fueron las primeras en protagonizar el nuevo rol de mujer moderna incorporándose al mundo laboral y político. Con las mujeres del 27 este protagonismo femenino incidirá también en el mundo artístico. Ambas generaciones lucharon por su derecho a ser consideradas ciudadanas de primera.


María Zambrano, Ángeles Santos, Carmen Conde, 
Concha Méndez, Consuelo Berges y Delhy Tejero


El origen del movimiento sinsombrerista en España, se inició oficialmente a partir de la década de 1930, aunque tuvo su precedente en los años 20, en una anécdota protagonizada por los amigos Maruja Mallo, Lorca, Margarita Manso y Dalí, los cuales paseando por la Puerta del Sol se quitaron el sombrero. Y es que en esa época llevar sombrero era tanto para los hombres como para las mujeres de las clases pudientes un signo de jerarquía social. Quitarse el sombrero era una forma visual de mostrar en sociedad la confrontación con lo establecido y el rechazo hacia las costumbres impuestas.


Sería Ramón Gómez de la Serna quien capitanearía el movimiento sinsombrerista en la década de 1930 definiéndolo como "el fin de una época, ansia de nuevas leyes y nuevos permisos".


La reacción de los sectores más tradicionalistas ante el movimiento fue feroz. Afamados periodistas desacreditaron la nueva tendencia alegando motivos higiénicos y estéticos e incluso se acabó convirtiendo en una cuestión socioeconómica.


Tras el fin de la Guerra Civil  y la llegada de la dictadura se empezó a relacionar no llevar sombrero con ser de izquierdas.


Pero el sinsombrerismo fue asumido sobre todo por la mujer moderna, aquella que en los años 20 se siente por fin liberada e independiente, una mujer que trabaja y que impulsada por los movimientos feministas, así como por la gran pantalla, siente la necesidad de romper con un destino que la condenaba al papel de sumisa ama de casa.


Que su recuerdo sirva como punto de partida para conocer sus obras y sus vidas.



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Referencias:

Tania Balló. Las Sinsombrero. Sin ellas la historia no está completa. Editorial Espasa. 2016.

Tania Balló. Las Sinsombrero. Ocultas e impecables. Editorial Espasa. 2018.


Para conocer más:

Documental sobre Las Sinsombrero

Documental: Las Sinsombrero. Ocultas e Impecables



16 febrero, 2021

LUGARES CON HISTORIA: LA ISLA DE LOS FAISANES

 Existe una isla cuya soberanía comparten pacíficamente y al alimón España y Francia desde hace poco más de 150 años. ¿Y cómo puede ser eso? Pues tiene su historia.


La Isla de los Faisanes


La isla a la que se refiere esta entrada es la llamada "Isla de los Faisanes", una pequeña isla deshabitada que se encuentra en la desembocadura del río Bidasoa, entre Irún y Hendaya, de unos 2.000 metros cuadrados de superficie. Y a lo largo de los años ha sido testigo de bodas reales y tratados de paz.


España y Francia ejercen semestralmente su dominio de forma ininterrumpida desde que, el 27 de marzo de 1901, un Convenio franco-español regulara su jurisdicción por turnos de seis meses. Hoy en día, su administración corresponde a los comandantes navales franceses de Bayona y de San Sebastián, lo cual se acordó en 1908. Por tanto, desde el 1de febrero al 31 de julio la isla pertenece a España, y desde el 1 de agosto al 31 de enero pasa a manos de Francia.


A pesar de su nombre, la Isla de los Faisanes no es habitada por tan exóticas aves, sino que podría derivar de los negociadores locales que desde tiempo inmemorial venían aquí a sellar facerías y tratados de buena relación, pues se sabe que en castellano y en gascón "f" es igual a "h" y viceversa, con lo cual "facería" viene, quizás, del verbo "hacer", faire, en el sentido de acordar, y de ahí, al afrancesar la expresión, los "faisans" serían no el término de caza sino los delegados encargados de la confección de los tratados. 


Grabado de la Isla de los Faisanes de 1694

Esta pequeña isla ya era conocida por los romanos que la llamaban "isla del paso" por el peaje que se debía pagar por transitar entre Hispania y Aquitania en Francia. Y el ser denominada en euskera "pausu" o "pauso" nos da otra teoría sobre su nombre que haría referencia a la Isla de los Paussans que los franceses cambiarían por Faussans y después Faisans, y que finalmente los españoles adoptarían ese término como "Faisanes".


Desde siempre, el islote se prestó para celebrar en él reuniones diplomáticas franco-españolas, por su consideración de territorio neutral. Así en 1463, el rey Enrique IV de Castilla y el rey Luis XI de Francia se reunieron en él, a raíz de la guerra civil en Navarra (1451-1464) que enfrentaba a los partidarios del rey Juan II de Navarra y Aragón con su hijo, Carlos de Viana. La guerra se internacionalizó cuando Juan II buscó la ayuda de Luis XI de Francia contra los rebeldes catalanes. A su vez, los catalanes reaccionaron con una alianza con Enrique IV de Castilla estando en condiciones de derrotar a Juan II. El rey castellano envió tropas castellanas a Cataluña ¡El lío estaba montado!. Así las cosas, Luis XI ordenó ocupar Navarra y mandó un embajador a Enrique IV con el mensaje de que las tropas francesas no se retirarían hasta que el rey castellano retirara sus tropas castellanas de Cataluña. De esta forma se fraguó la sentencia arbitral de Bayona de 1463 ratificada por los dos reyes a orillas del Bidasoa.


Y más tarde, el rey galo Francisco I, que había sido hecho prisionero por el emperador Carlos V en la Batalla de Pavía en 1525, y que a cambió de su libertad dejó como rehenes a sus dos hijos, el delfín Francisco y su hermano Enrique, que contaban con apenas ocho y siete años, siendo liberados en 1530 parece ser también en la Isla de los Faisanes, en virtud del tratado conocido como la Paz de las Damas de 1529, por ser firmado por Luisa de Saboya (madre de Francisco I) y Margarita de Austria (tía de Carlos V).


Casi cien años más tarde, en 1615, la Isla de los Faisanes fue también el lugar elegido para el establecimiento de una paz política, siendo el escenario de la ceremonia del intercambio de princesas entre las cortes española y francesa. Ana de Austria, casada por poderes con Luis XIII, marcha a Francia, mientras Isabel de Borbón llega a España para casarse con el futuro Felipe IV.


Una nueva reunión se realizó en la Isla de los Faisanes allá por el año 1659 cuando un 7 de noviembre se congregaron allí Don Luis de Haro (como representante español) y el cardenal Mazarino (como representante francés) y sellaron el Tratado de los Pirineos. En virtud de ese tratado la corte española entregó a la francesa a la infanta María Teresa de Austria, hija de Felipe IV, para que se casara con Luis XIV. Una segunda parte del tratado confirmaba el reparto de la isla de los Faisanes, que sería gobernada a partes iguales por ambos países. Como curiosidad señalar que en la firma del tratado estuvieron presentes personalidades como el pintor Diego Velázquez, que se encargaría de organizar y montar el pabellón franco-español, o el Conde de D'Artagnan, en quien se inspiraría Alejandro Dumas para su célebre mosquetero.


Entrevista entre Luis XIV y Felipe IV


Y aún se produciría un encuentro más en 1722 cuando se produjo un nuevo intercambio de princesas, María Ana Victoria, hija mayor de Felipe V de España prometida a Luis XV de Francia, y Luisa Isabel de Orleans, sobrina nieta de  Luis XIV de Francia, prometida a Luis I de España. 


Por el Tratado de Bayona firmado en 1856 entre España y Francia se decretaba que, en reconocimiento a tantos recuerdos históricos comunes a ambas naciones, la Isla de los Faisanes pertenecería pro indiviso a España y a Francia.


A principios del siglo XX los conflictos entre pescadores de ambos países por la jurisdicción de la isla llevaron a un acuerdo, por el cual la Isla de los Faisanes sería durante seis meses española y durante otros seis meses francesa. Y así, desde entonces, cada 1 de febrero la isla pasa a ser española, y el 1 de agosto pasa a manos francesas.



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Referencias:

Luis Ignacio Sáinz. La isla de los Faisanes: Diego de Velázquez y Felipe IV. Reflexiones sobre las representaciones políticas. 2006

José Luis Colomer. Paz política y rivalidad suntuaria. Francia y España en la Isla de los Faisanes. 2003

Isla de los Faisanes, un territorio compartido entre España y Francia.

Relación panegírica de la jornada de los señores, señor don Luis Méndez de Haro1 y señor cardenal Julio de Mazarino2 , a la conferencia de los Tratados de la Paz3 entre el católico Filipo Cuarto4 el Grande de España, y el cristianísimo Luis Catorce5 de Francia

Tratado de límites entre España y Francia desde el collado de Añalarra hasta la desembocadura del Bidasoa: firmado en Bayona a 2 de diciembre de 1856.

15 enero, 2021

EL CONCEPTO DE LA "PAZ DE DIOS" EN LA EDAD MEDIA

 La Paz de Dios o los Movimientos de la Paz de Dios que surgieron a finales del Siglo X, a partir del Concilio de Charroux en el 989, tenían un doble objetivo, uno era poner freno a las violencias ejercidas por la aristocracia guerrera y a la vez proteger a sus víctimas.


Capitel de la Iglesia de Santiago de Cezura (Palencia)


Los tributos nobiliarios, por lo menos en un primer momento, eran tan insoportables para la Iglesia como para los campesinos, los primeros las sufrían en sus bienes y los segundos en sus bienes y en sus propias personas, por lo que ambos estratos buscaron como respuesta una alianza, circunstancial, entre el clero y el campesinado. Y de esa unión deriva el carácter clerical y popular con que parece teñida en sus comienzos el movimiento de la Paz de Dios.


Se distinguen dos fases de este movimiento: una primera fase más breve en el año 1040, más popular, y una segunda fase mucho más larga que llegó hasta el siglo XIII y caracterizada por la institucionalización del movimiento, que privado ya de sus bases campesinas, pasaría bajo el control exclusivo de soberanos y del episcopado.


La Paz de Dios tuvo antecedentes que podrían explicar su surgimiento como son los ideales de paz formulados por la Iglesia carolingia (paz en el interior del imperio y guerra a los paganos), práctica del derecho de asilo e institución de las inmunidades eclesiásticas, el deseo de proteger a los pobres, veneración de santos protectores de la paz. Pero sobre todo fue el clima social de finales del siglo X lo que explica la aparición de este movimiento de la Paz de Dios.


Un clima social caracterizado por la quiebra casi general de la autoridad pública y por la constitución sobre sus ruinas de una tupida red de células locales de poder. Los castillos, se convirtieron así casi en los únicos centros de mando, se poblaron con bandas de guerreros privados deseosos de un enriquecimiento rápido que sólo obedecía a la ley de las armas.


Frente a esta violencia aristocrática el campesinado reaccionó y esta movilización campesina confluyó con las preocupaciones de ciertos prelados (sobre todo de Aquitania) espantados ante la amplitud que tomaba la conmoción social. Y fue entonces cuando se convocaron los primeros concilios de Paz: el de Charroux, en Poitou, en el año 989 sería el primero de una larga lista. Aunque más que concilios se trataban de grandes asambleas, que se reunían en campo abierto y que congregaban a masas considerables de hombres y mujeres. Las decisiones recogidas en los cánones conciliares, tenían como objetivo principal poner las personas y los bienes de los no-beligerantes (clérigos no armados, campesinos y mercaderes) al amparo de las operaciones guerreras. 


El cumplimiento del Movimiento de la Paz de Dios venía garantizado por un compromiso solemne, un juramento de paz que prestaban los propios participantes en los concilios y que procuraban obtener de los nobles de la región. La violación de las sentencias conciliares tenía consecuencias para quienes las incumplían, se trataba sobre todo de sanciones eclesiásticas, la más temida la excomunión.


A lo largo de los años 1020 y 1040, el movimiento de la Paz de Dios ya extendido más allá de Aquitania, se vio acompañado por otra corriente de origen más meridional e igualmente poderosa, La Tregua de Dios. Este último movimiento trataba de imponer a los promotores de violencias un armisticio semanal, cuya duración tendió a ser cada vez más larga y llegó a cubrir largos períodos del año litúrgico como la Cuaresma.


A partir del año 1033, coincidiendo con el milenario de la crucifixión de Cristo, cuando el doble movimiento de la Paz y Tregua conoció su apogeo. Aunque al asumir ciertas reivindicaciones populares, apareció muy pronto como un movimiento subversivo a ojos de la aristocracia para la que era intolerable que se organizaran milicias de paz, compuestas en su mayor parte por campesinos cuyo objetivo era oponerse a los tributos señoriales.


Y es que la alianza sellada en los primeros concilios de Paz entre el campesinado y una parte del alto clero no era en absoluto destruir el feudalismo, sino suprimir los fenómenos marginales que lo hacían particularmente odioso. Los campesinos habían introducido en estos movimiento de Paz una impugnación global del orden social opresivo que sufrían, lo cual no podía ser aceptado por la Iglesia para la cual las estructuras de la sociedad no tenían otro fundamento que la voluntad divina, y además tanto obispos como señores laicos procedían de un mismo estrato social compartiendo, por tanto, intereses comunes.


Así pues, desde el momento en que condes, duques y reyes recuperaron el suficiente poder como para asumir esta función de "policía", la Iglesia les devolvió de buen grado la misión de convocar y de presidir las asambleas de Paz, así como de hacer cumplir sus decisiones.


Parece una contradicción que surgieran estos movimientos de la Paz de Dios cuando desde finales del siglo XI los conceptos de Paz de Dios y Guerra Santa se encontraban estrechamente asociados a una misma ideología tendente a imponer, tanto en el interior como en el exterior de la Cristiandad, una concepción única del mundo, de la fe y de la sociedad.



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Referencias:

Vocabulario básico de la Historia Medieval. Pierre Bonnassie. Editorial Crítica 2010.

https://twitter.com/cylromanica/status/1297127071634915328/photo/1




29 noviembre, 2020

EL ORIGEN DE EUROPA


Parece evidente que existe una civilización europea, para François Guizot (político y liberal del s. XIX) esta se había creado en los siglos que siguieron a la caída del Imperio Romano, o lo que es lo mismo, a lo largo de la Edad Media.


Mapa de Europa de Abraham Cresques S.XIV



Pero el término "Europa" se acuñó comparativamente tarde, pues ya hacia el siglo VII a.C., se hacía referencia al término en Grecia, primero como mito ( Europa, la princesa fenicia que Zeus raptó y llevó a Grecia) y enseguida como término geográfico, para designar a los territorios que se extendían al oeste de la propia Grecia. Pero a pesar de ello, su uso fue casi nulo a lo largo de la Antigüedad clásica y muy escaso antes del s. VII de la era cristiana.


Cuando empezó a utilizarse en la época carolingia (siglos VIII-IX) Europa significaba ante todo la unidad del Occidente cristiano. El propio Carlomagno concibió su imperio no como una unión europea, sino como la restauración, desde una óptica cristiana, del Imperio romano de Oriente y Occidente.


El término Europa, cuyo uso en sentido geográfico fue extendiéndose a lo largo de la Baja Edad Media, realmente no desplazó, en el lenguaje europeo, al de la cristiandad hasta la Edad Moderna (siglos XVI y XVII). Europa además no fue una comunidad cultural plenamente unitaria pues la división del Imperio romano terminó por crear dos mundos diferentes: Roma, la cristiandad occidental, y Bizancio la Europa ortodoxa. Rusia, que empezó a individualizarse en la historia a partir del siglo IX fue siempre solo parcialmente europea. Europa, como el continente que se extiende del Atlántico a los Urales, fue una definición que sería acuñada por la geografía del siglo XIX.


Así pues, la cultura grecorromana y el cristianismo fueron los dos pilares fundamentales, aunque no los únicos, de lo que se acabaría por llamar Civilización Europea. Lo que acabaría siendo Europa se iría gestando a partir de los siglos IV-VIII de la era cristiana, al hilo de la interacción de la transformación del Imperio romano tardío, las migraciones de los pueblos germánicos, el desarrollo de Bizancio, la expansión del cristianismo, la experiencia de las comunidades judías, la aparición del islam y el nacimiento de estados y naciones occidentales.


Para el historiador Henri Pirenne, sería la expansión del islam por el Mediterráneo lo que puso fin a la unidad del mundo antiguo y no las invasiones germánicas, lo que pondría fin a la unidad del mundo antiguo y separó definitivamente Oriente de Occidente. Y de la alianza entre el Imperio de Carlomagno y el papa que, como respuesta a la situación se creó en Occidente, daría a Europa su nueva y definitiva fisonomía, bajo el dominio de la Iglesia y el Feudalismo.



Pese a que el Imperio de Carlomagno fue efímero, éste unificó en el año 800 buena parte de la cristiandad occidental, un proyecto de imperio universal cristiano, con capital y corte en Aquisgrán, donde reunió a un importante número de hombres de letras de toda Europa, que dejaría una permanente huella en la política de la Edad Media.



Las Cruzadas, peregrinaciones, catedrales fueron a si mismo empresas "europeas".

Mapa de Europa en el año 1500

                      

El renacimiento económico que parte del continente experimentó entre los años 1000 y 1300, debido a las nuevas técnicas de explotación agrícola, el desarrollo de la artesanía, la minería y la producción de paños y tejidos, el aumento del comercio, la revolución financiera con sus letras de cambio, sociedades mercantiles, etc, todo ello con epicentro en las ciudades italianas, en Flandes, Londres, Paris, Lyon, Ginebra y algunas ciudades del sur de Alemania, se basó en buena medida en la paulatina interdependencia económica del Occidente cristiano.


Una vez superada la crisis derivada de la peste negra que entre 1346 y 1353 devastó el continente, la intensificación del comercio marítimo y terrestre entre puertos, ciudades y villas reforzó el proceso de integración de economías y mercados europeos. Y así, en el siglo XV, genoveses y venecianos hegemonizaban las rutas comerciales marítimas que desde Constantinopla y el Mediterráneo oriental llegaban, a través de Italia y de las costas y puertos franceses, españoles y portugueses, hasta Inglaterra, Flandes y el mar del Norte. A su vez, la Hansa alemana, la asociación económica de ciudades comerciales alemanas encabezada por Lübeck, controlaba el comercio (paños, minerales, maderas, sal) con el norte de Inglaterra, Escandinavia y las regiones del Báltico.


Se puede decir que entre navegantes, mercaderes y comerciantes fueron vertebrando el Occidente medieval, haciendo una civilización común desde el siglo XIII.


Además cabe destacar el papel que las universidades tuvieron en dicha vertebración europea, y es que desde el siglo XII en el continente se extendió la creación de universidades, desde las islas británicas con Oxford o Cambridge, la península Ibérica con Salamanca, Valladolid, Valencia, Lisboa o Coímbra, Francia con París, Toulouse o Montpellier, Italia con Bolonia, Nápoles o Padua, Alemania con Colonia o Heidelberg, Países Bajos con Lovaina, Polonia con Cracovia, etc. Favorecidas por el desarrollo económico y el crecimiento de las ciudades, creadas como respuesta a la complejidad creciente de la vida social con el desarrollo del derecho civil y económico, el crecimiento de las administraciones públicas o el auge y regularización del comercio internacional, y a la necesidad por ello mismo, de impulsar estudios generales fuera del ámbito de los estudios monásticos, las universidades fueron una aportación singular de la historia europea.


Las universidades se fueron creando por fundación real, eclesiástica o municipal por lo que tardaron en encontrar su autonomía y su fisonomía y estructura definitivas. La calidad y naturaleza de los estudios que se impartían fueron muchas veces, y por mucho tiempo, discutibles. Pero definieron pronto su misión: eran comunidades de profesores y estudiantes dedicados a estudios generales, y disciplinas como las "artes", la teología, la filosofía, la gramática, las leyes y la medicina. Las universidades conservaban y transmitían la herencia cultural y prestigiaban mediante la concesión de grados el mérito intelectual, el conocimiento y la enseñanza profesional.


Se puede decir pues, que bajó la Edad Media se creó la ciudad, la nación, el Estado, la universidad, el reloj....y también la civilización europea, la Europa misma.



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Referencias:

Breve historia del Mundo. De la Edad Media hasta hoy. Juan Pablo Fusi. Editorial Galaxia Gutenberg. 2016







30 octubre, 2020

MIGUEL HERNÁNDEZ, EL POETA DEL PUEBLO

 Un 30 de octubre de 1910 nacía el gran poeta alicantino, nacido en Orihuela,  Miguel Hernández, popularmente conocido como "el poeta del pueblo".


Miguel Hernández


Miguel era el tercero de cuatro hermanos. Su infancia transcurrió entre los juegos y el trabajo pues desde los siete años ya ayudaba a su hermano mayor, Vicente, en las tareas del pastoreo, aprendiendo de él este oficio. A los ocho años su padre consigue que le admitan en las Escuelas del Ave María, anexas al Colegio de Santo Domingo, unas aulas al aire libre donde se acogen a niños y niñas pobres empezando entonces su aprendizaje escolar.


Miguel se mostraría como un gran estudiante destacando su interés en la lectura lo que se traduciría en unas excelentes calificaciones. Miguel absorbe todo lo que se le enseña y lee todo lo que cae en sus manos. No deja de ayudar a su hermano con las cabras y repartiendo leche por el vecindario. 


Con trece años Miguel accede al prestigioso colegio de Santo Domingo con una especie de beca, que por su aplicación y conducta le concede el rector del colegio. El padre de Miguel acepta aunque no muy convencido. Y es allí donde Miguel se junta con los niños de la burguesía oriolana y se da cuenta de que puede superarlos en conocimientos, ganando varios premios académicos.


Pero desgraciadamente en marzo de 1925 se ve obligado a abandonar sus estudios ante la crisis económica que atraviesa su familia, su padre le necesita para ocuparse del ganado, pero además parece que su padre veía en todo eso un intento de los curas de llevar a su hijo a la carrera eclesiástica, cuando él ya tenía trazado un futuro para su hijo como cabrero. No le gustaba que leyera tanto y le reñía por las noches cuando lo pillaba con la luz encendida.


Miguel junto a sus hermanos

Pero Miguel no iba a abandonar tan fácilmente su pasión por la lectura y su deseo de aprender y aprovecha las horas de pastoreo para seguir estudiando, llevando siempre algún libro encima, cuaderno y lápiz en los que anota lo que ve (la huerta, la montaña, las cabras, el pastoreo...) y lo transforma en poesía. Y así cuando sus obligaciones se lo permiten visita la biblioteca del sacerdote y canónigo de la catedral oriolana, Luis Almarcha que al conocer su potencial se convertirá en su benefactor. En sus lecturas descubre a los grandes clásicos en lengua castellana y también a los clásicos grecolatinos. 


Algunos diarios de la provincia le publican sus primeros poemas y poco a poco colabora en la prensa local y provincial. En esos primeros poemas Miguel practica una poesía mimética buscando su propia identidad a través de todas las lecturas que realiza y lo hace con una gran habilidad.


Junto a sus amigos Carlos Fenoll y Ramón Sijé forman el "Grupo de Orihuela" y guiados por sus inquietudes literarias se reúnen periódicamente. Es en estas reuniones cuando Miguel empieza a leer a autores más contemporáneos dejando aparcada la clasicidad en su poesía, influenciado sobre todo por Ramón Sijé que tenía un gran conocimiento de la literatura española contemporánea y mundial.


Además Miguel se siente atraído por el teatro y junto a otros amigos forman un grupo teatral en 1927 y aunque actúa como actor a él lo que más le gusta es escribir. Y escribir teatro le puede abrir las puertas.


Con la proclamación de la Segunda República muchos intelectuales ven en ella un mecanismo para transformar el país.


En 1931 realiza su primer viaje a Madrid, con la idea de vivir su sueño de escritor. Un viaje bastante decepcionante para él, ya que además de no encontrar el apoyo que esperaba como escritor, malvive penosamente pues no tiene dinero ni trabajo. Así que regresa a Orihuela en mayo de 1932 y trabaja en lo que sale. Pero sigue cultivándose y perfeccionando su poesía. Participa en su pueblo natal en un homenaje al también escritor alicantino Gabriel Miró.


Poco después viajará a Murcia para ver a Raimundo de los Reyes que era periodista del diario "La Verdad" quien se encarga de la corrección y edición de su libro. En Murcia conocería a Garcia Lorca que estaba de gira con su compañía teatral La Barraca. "Poliedros" que se editaría en 1933. 


Pero Miguel se desespera al no conseguir el reconocimiento que esperaba. No será hasta que publica "Rayo que no cesa" que su obra empieza a tenerse un poco en cuenta. Aunque tampoco demasiado, y es cuando escribe a Lorca enfadadísimo porque nadie había entendido su libro.


Pese a ser incomprendido no se da por vencido y decide que volverá a Madrid. Pero antes de eso en verano conoce a la que sería su compañera de vida Josefina Manresa. 


Miguel junto a su mujer Josefina Manresa


En 1934 realiza su segundo viaje a Madrid y se publica su auto sacramental "Quien te ha visto y quien te ve y sombra de lo que eras", publicado por José Bergamín, pronto su obra es alabada por la crítica más entendida y por los propios poetas de su época. Sus escritos empiezan a ser conocidos en la capital y se le empieza a reconocer sus cualidades literarias. Empieza a relacionarse con grandes poetas como Alberti, Rosales,  y sobre todo con Vicente Aleixandre y Pablo Neruda.


En verano de 1934 Miguel Hernández regresa a Orihuela y formaliza su noviazgo con Josefina Manresa. 


En el otoño de 1934 regresa a Madrid y se empapa del ambiente literario. En 1935 empieza a colaborar con las Misiones Pedagógicas. En este tiempo trabaja en la enciclopedia taurina de José María de Cossío.


Miguel Hernández ya ha cambiado su poesía es una poesía más libre ya no dirigida a lo divino y místico como antes. Y a la vez que cambia su poesía adquiere un compromiso social y fruto de ello es su obra "Los hijos de la piedra".


En diciembre de 1935 recibe la noticia de la muerte de su amigo Ramón Sijé, que aunque en los últimos tiempos se habían distanciado, lo continuaba considerando su amigo. Y en 1936 le dedica un poema "Elegía". Se edita su poemario "El rayo que no cesa" y termina una obra teatral. 


Miguel en el homenaje a Ramón Sijé


Con el estallido de la guerra civil Miguel consolida su postura social y la convierte en política alistándose como voluntario en el Ejército Popular y no eludiendo el frente, siendo nombrado Comisario de Cultura para animar a los combatientes con sus arengas. En la emisora del 5º Regimiento se empieza a gestar la figura simbólica del poeta.


A principios de 1937 Miguel es destinado a Andalucía al "Altavoz del frente" y en marzo se casa con Josefina por lo civil. Participará en el 2º Congreso Internacional de Intelectuales en Defensa de la Cultura, celebrado en Valencia.


Su poesía es en este momento una síntesis del dolor compartido y de denuncia contra la injusticia capitalista en defensa de las clases explotadas ejemplo de ello es su poema "El Niño yuntero". Y su producción teatral se traduce en obras muy cortas para representar en las líneas del campo de batalla pero también en la retaguardia para animar tanto a soldados como a las familias de los mismos en la esperanza de un futuro mejor.


Viaja a la Unión Soviética formando parte de una delegación española enviada por el Ministerio de Instrucción Pública para asistir al V Festival de Teatro Soviético.


En este tiempo se publican sus obras "Viento del Pueblo" editado por el Socorro Rojo Internacional y "Teatro en la Guerra".


Miguel cae enfermo de anemia aguda y se traslada al pueblo de Cox (Alicante) junto a su mujer, siendo una de las etapas más felices de su vida.


Miguel en la radio del 5º Regimiento


En Diciembre de 1937, y cuando está destinado al frente de Teruel, nace su primer hijo, Manuel Ramón. Pero el pequeño moriría al año siguiente y ese dolor de padre lo vuelca en sus poemas en el libro "Cancionero y romancero de ausencias". 


Además, a lo largo de 1938, la derrota del ejército republicano parece inevitable y con ello su poesía se vuelve pesimista y desgarradora, buen ejemplo de ello es "El hombre acecha".


En 1939 nace su segundo hijo, Manuel Miguel. En abril de ese mismo año concluye la guerra y Miguel sale de Madrid buscando la ayuda de poetas amigos afines al nuevo régimen, pero se la niegan por miedo a represalias. Intenta entonces pasar a Portugal, para desde allí embarcar y llegar a Chile, pero se lo impide la policía portuguesa siendo entregado a la Guardia Civil fronteriza. Es trasladado a varias cárceles y en la prisión de Torrijos en Madrid compondrá sus conocidas "Nanas de la cebolla", tras recibir una carta de Josefina indicándole que apenas puede amamantar a su hijo porque solo come pan y cebolla.


Cuando nadie lo esperaba es puesto en libertad y se traslada a Orihuela pese a que su mujer y algunos amigos intentan hacerle desistir pues lo consideran peligroso. Allí es delatado y detenido nuevamente y enviado a la cárcel de Conde de Toreno en Madrid donde será condenado a la pena capital. Al final la condena es conmutada por 30 años de prisión gracias a las gestiones llevadas a cabo por su amigo Jose María Cossio y el ministro Sánchez Mazas. Pasará por varios penales, en uno de ellos conocería a Antonio Buero vallejo. En el penal de Ocaña escribiría cuentos para su hijo "El conejito" o "El potro oscuro". En 1941 ya enfermo el poeta, Cossio, Sánchez Mazas y su antiguo benefactor Luis Almarcha le piden que se retracte de sus escritos y de sus ideas a lo que él se niega. Al empeorar es trasladado al Reformatorio de Adultos de Alicante en la que caerá enfermo de tifus que se complicará con una tuberculosis.


Josefina y su hijo Manuel Miguel

Era necesario internarlo en el Hospital de Tuberculosos de Porta Coeli en Valencia ante la gravedad de su estado, la familia pide la intercesión de Luis Almarcha, que dice que les va a ayudar, pero antes Miguel debe casarse por la Iglesia, y lo acepta para que Josefina tuviera los derechos de su obra una vez muerto y para que pudieran seguir visitándolo.


Por desgracia, el poeta moriría el 28 de marzo de 1942 en la enfermería de la prisión alicantina esperando un traslado que nunca llegó, a la temprana edad de 31 años. 


Tras su muerte su nombre y su poesía se silenció en España, aunque circuló de manera clandestina, y se tradujo su obra en el extranjero. No sería hasta 1968 cuando algunos de sus poemas se publicaron legalmente. Más tarde, en 1976 se le rindió un sentido homenaje en su Orihuela natal.


A los versos de Miguel Hernández se les ha puesto música, lo que ha permitido popularizarlos y que la gente se acerque a su obra, ya que el público se puede sentir identificado con ellos, pues narra sentimientos universales.


Como diría su amigo Pablo Neruda: "Miguel Hernández es el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma". Dominaba la palabra y la sintaxis como pocos, y unido a su estilo auténtico e intimista lo han convertido en un poeta imprescindible.





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Referencias:





28 septiembre, 2020

LAS HUELLAS DE LAETOLI: LAS PRIMERAS HUELLAS DE LA HUMANIDAD

El yacimiento de Laetoli se encuentra cerca del Parque Nacional de Serengueti (a unos 20 km) en Tanzania, y allí hace millones de años el volcán Sadiman erupcionó arrojando cenizas al aire y una lluvia las convirtió en barro, un barro en el cual se grabaron y se fosilizaron las pisadas de muchos animales, entre ellos las de los homínidos.


Huellas de Laetoli


Las huellas : las primeras huellas(icnitas) fueron descubiertas entre 1976-1977 por Mary Leake y su equipo, y fueron datadas con una antigüedad comprendida entre 3,4 y 3,8 millones de años. Las huellas fósiles son muy difíciles de hallar. 


Hay dos rastros paralelos, pero el de la derecha en el sentido de la marcha parece corresponder a dos individuos, uno de ellos caminaría sobre las huellas del otro. El individuo de la izquierda es muy pequeño, lo que hace pensar que correspondería a una hembra o una cría.


Las características de estas huellas no muestran una andar bípedo inseguro sino que reflejan un modo de caminar igual al nuestro. De hecho si comparáramos las huellas de Laetoli con las nuestras nos sorprenderíamos de lo semejantes que son.


Los pies de los simios (más parecidos a nuestra mano) son planos y el primer dedo, el dedo gordo, no llega tan lejos como los demás, sino que es más corto y se puede separar lateralmente de ellos poniéndose en posición contraria al pisar.


Morfología plantar de diferentes especies


En la huellas de Laetoli es posible estudiar el tipo de locomoción de los homínidos que las produjeron. Y así, se puede decir que en cada paso de los homínidos de Laetoli, el pie adelantado se apoyaba primero sobre el talón, que dejó una profunda impresión sobre el suelo blando. Luego el peso del cuerpo se transmitía por el arco plantar. A partir de este momento, el pie se flexionaba sobre los dedos, que daban un impulso final  para despegar el pie del suelo y lanzar la pierna hacia delante. Y como en los humanos actuales, el dedo gordo tenía una participación fundamental en esta última fase, y por eso se agrupaba delante con los demás dedos y estaba en línea con ellos.


En el yacimiento de Laetoli se han encontrado fósiles de Australopithecus Afarensis de la misma antigüedad que las pisadas, y por ello sólo cabe suponer que las produjeran tres individuos de esta especie de homínido.


Además el estudio de las huellas indica que estos homínidos caminaban tranquilos, como paseando, lo que indicaría un bipedismo completo.


Recreación de Laetoli


En el 2015 se descubrieron catorce nuevas pisadas de nuestros ancestros más lejanos a sólo 150 metros de las halladas en 1976 por Mary Leake. Las nuevas pisadas se encontraban en el mismo estrato de ceniza solidificada que las anteriores y mostraban la misma orientación, por lo que se piensa que podrían pertenecer al mismo grupo de homínidos.


Las conclusiones de su estudio fueron que las huellas pertenecían a dos individuos, uno masculino que medía 1,65 metros de altura y pesaba unos 44,7 kilos; el otro individuo, probablemente femenino, medía 1,46 metros de altura y pesaba unos 39,5 kilos. Por tanto, serían más altos que la conocida Lucy, también perteneciente a los Australopithecus afarensis. Además también se sugería un comportamiento social típico de los gorilas, es decir un grupo de hembras conviviendo con un único macho.


Estos vestigios arqueológicos tan excepcionales aportan información sobre la biomecánica de la locomoción, sobre el tamaño corporal de los homínidos extintos, sobre su diversidad e incluso sobre sus estrategias reproductivas.


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Referencias:

La especie elegida. Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martínez. Editorial Temas de Hoy. 2004.

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/actualidad/las-nuevas-huellas-halladas-tanzania-revelan-como-era-nuestra-sexualidad-primitiva_10954/1