19 junio, 2021

EL INCENDIO Y DESTRUCCIÓN DE XÀTIVA EN 1707

 El 19 de junio de 1707 la ciudad de Xàtiva, segunda en importancia del Reino de Valencia, era pasto de las llamas por orden de las tropas borbónicas al servicio de Felipe de Anjou tras someterla a asedio.


Recreación del incendio de Xàtiva de Vicente Giner


Y todo comenzó con la muerte, sin descendencia, de Carlos II. Todo estaba previsto para la proclamación como sucesor del archiduque Carlos pero inesperadamente en el testamento, el Hechizado, nombraba como rey al duque de Anjou. Por tanto, la Casa de Habsburgo y la Casa de Borbón, iniciaron un conflicto sucesorio por colocar a su candidato en el trono de España.


Conflicto bélico en el cual, Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV y Carlos Francisco de Habsburgo, hijo del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Leopoldo I midieron sus fuerzas. Las tropas borbónicas francesas se enfrentaron a una gran alianza antiborbónica compuesta por el Sacro Imperio, Inglaterra, Países Bajos, Prusia y la mayoría de los estados alemanes, además de Portugal y el ducado de Saboya.


El reino de Valencia y sus instituciones mostraron en un principio su conformidad y acatamiento de las disposiciones testamentarias de Carlos II, de hecho fueron los primeros en hacer llegar a la corte borbónica su obediencia. No podían hacer otra cosa porque aquí como en resto del país la decisión había pillado a todos a contrapié pues nadie esperaba que el rey se decantara por la opción francesa. 


Y es que existía una predisposición bastante visible en todos los grupos sociales en contra de Francia resultado de la política imperialista de Luis XIV contra la monarquía hispánica y especialmente contra los territorios forales y un recelo hacia una dinastía cuya trayectoria absolutista chocaba frontalmente con el sistema político-institucional establecido con el matrimonio de los Reyes Católicos.


El archiduque Carlos y Felipe V


Así aunque se aceptó a Felipe V como sucesor de Carlos II el germen de la disidencia política se fue fraguando desde el momento mismo de su entronización aunque estallará unos años después, en 1705. Y así se tenía constancia de ciertos movimientos  que tenían como misión poner en contacto a los partidarios de la Casa de Austria, y de manera especial, a los miembros más importantes de la clase política y del estamento religioso.


En el caso de Valencia, uno de los motivos de descontento sería el aplazamiento de las Cortes Valencianas con el pretexto de la marcha del rey a Italia tras la celebración de las Cortes catalanas. Otro motivo del progresivo descontento hacia el gobierno borbónico tendría como base la interrupción del comercio con los países declarantes de la guerra contra los Borbón efectuada en 1702, lo que provocó graves consecuencias en la economía valenciana. Comerciantes y campesinos fueron los más afectados aunque no los únicos. Otro factor de gran relevancia fue la conflictividad social que contribuiría a aumentar la popularidad de la causa austracista al dar ésta respuesta a las intensas demandas antiseñoriales de una parte importante del campesinado. La promesa de abolición del régimen señorial y la eliminación de impuestos se convirtió en el enganche de un amplio sector de los campesinos valencianos sumándose las reivindicaciones sociales a los factores de carácter dinástico, político y económico que constituyeron la base del austracismo.


Con el desembarco de las tropas aliadas austracistas, encabezadas por el general Juan Bautista Basset, en Altea en el verano de 1705 y la posterior ocupación de Denia comenzaba la sublevación austracista en el Reino de Valencia que desembocaría en la batalla de Almansa y la derrota del bando del archiduque Carlos con el posterior incendio de Xàtiva como represalia.


Entrada del archiduque Carlos en Dénia


Tras haber ocupado las ciudades de Gandía, Alzira y Valencia, faltaba Xàtiva, segunda ciudad del reino en peso político y población. Ya entre el 16 y el 20 de mayo de 1706 Xàtiva sufrió un primer asedio por las tropas borbónicas pero la falta de tropas suficientes y la resistencia alimentada por Basset obligaron a levantarlo.


Entre medias tendría lugar la batalla de Almansa, el 25 de abril, en la cual las tropas borbónicas del duque de Berwick derrotaron a las tropas aliadas defensoras de la causa del archiduque Carlos de Austria.


La ciudad de Xàtiva, conocedora del desastre en Almansa, empezó a organizarse para la defensa. La ciudad de Valencia se había rendido a las tropas felipistas el 8 de mayo y el marques d'Asfeld se dirigía ya hacía la ciudad setabense que se mantenía fiel al archiduque Carlos.


Hacia el 20 de mayo el ejército borbónico ya acampaba en las proximidades de Xàtiva y entre el 21 y el 24 d'Asfeld ocupaba la ciudad, no sin dificultad por la gran resistencia mostrada por los austracistas, que sin embargo fueron masacrados.


Quedaba ya solo el castillo defendido por 800 soldados ingleses que apenas pudieron ofrecer resistencia cayendo la fortaleza en manos de los soldados franco-castellanos entre el 6 y el 10 de junio.


Tomada Xàtiva, el marqués d'Asfeld mandó que todos los eclesiásticos se presentaran en la Ermita de San José, el resto de la población fue desterrada de la ciudad y del reino. Unas 2.000 familias tuvieron que abandonar Xàtiva. 


Quema del antiguo hospital de Xàtiva de José Alonso


El incendio y destrucción de Xàtiva fue una decisión tomada tras la batalla de Almansa. Los inductores fueron el duque de Berwick y el embajador francés Michel Amelot y el ejecutor el marqués d'Asfeld, como forma de castigo ejemplar. El incendio llevado a cabo el 19 de junio duraría 10 días (aunque cabe decir que finalmente fue un incendio selectivo que afectó sobre todo los bienes de los vencidos austracistas) a  lo que se sumaría el expolio y el saqueo de las tropas francesas. Además las tierras de cultivo fueron cubiertas de sal haciéndolas baldías, como castigo al campesinado (maulets) que había liderado el apoyo al arquiduque Carlos. Xàtiva pasaría a denominarse tras su reconstrucción San Felipe (para más inri) en un deseo de borrar el recuerdo de tan histórica ciudad no recuperándolo hasta las Cortes de Cádiz en 1812.


La victoria de Felipe V tendría graves consecuencias en el reino de Valencia pues se suprimieron los fueros, se prohibió la lengua valenciana y se instauraron los decretos de Nueva Planta que conllevaba nuevas instituciones copia de las de Castilla.


Felipe V de José Amorós


Como curiosidad señalar que los setabenses nunca olvidaron la afrenta sufrida y muestra de ello es el cuadro de Felipe V , obra del pintor José Amorós ,que se puede ver en el Museo de Bellas Artes de Xàtiva, colgado cabeza abajo. La idea fue del conservador del museo  de L' Almodí Carlos Sarthou en 1957 que, animado por algunos estudiantes y por un sacerdote, consideró oportuno girar el cuadro como alegórica penitencia del rey Borbón por el castigo que infringió a la ciudad de Xátiva. Todo un símbolo de Xàtiva e icono de la identidad valenciana.





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Bibliografía:
Xàtiva 1707. Tercer centenario de la quema y destrucción de la ciudad. Suplemento especial del diario Levante. Junio 2007.

29 mayo, 2021

ZEUS, EL REY DEL OLIMPO

 Para el poeta Homero Zeus ocupaba el primer lugar entre todos los dioses del Olimpo. Para los antiguos griegos Zeus era la encarnación del poder, pero también simbolizaba el orden, la justicia, la hospitalidad entre hombres y dioses y las jerarquías sociales. Aunque los griegos sentían más próximo a ellos mismos al Zeus que enamoraba a diosas y pastoras, cual un simple mortal, que al imperturbable símbolo de la justicia.


Zeus sopesando el destino del hombre
Nicolai Abilgaard (1793)

Zeus nació en la isla de Creta, donde a salvo del apetito de su padre ( el dios Crono) creció al cuidado de las benéficas ninfas que poblaban los bosques y aguas de la antigua Grecia. Fue alimentado por la ninfa Amaltea que se convirtió en cabra para procurarle leche, aunque otras versiones cuentan que Amaltea poseía una cabra con la cual alimentó a Zeus.  Los curetes, que eran unos geniecillos benéficos, se encargarían de la educación del pequeño Zeus 

permitiendo que éste llegara a la edad adulta, e incluso se encargaron de hacer ruido golpeando sus armas y bailando para que Crono no oyera sus llantos y lo devorara. Otra ninfa, Melisa, hermana de Amaltea, se convirtió en abeja para que Zeus además de leche tuviera miel.

Pasado el tiempo un joven Zeus ya llegado a la edad viril salió de su escondite, llegando la noticia a todos los confines de Grecia, también al monte Olimpo. Zeus prometía que sería capaz de hacer frente a su padre. Y nadie quería perderse el desafío de Zeus, tanto es así, que el Sol y la Luna (Selene y Helios) compartieron la cúpula celeste para ver la primera hazaña de Zeus.

Zeus antes de poner en práctica su plan decidió visitar a la titánide Metis, que para los griegos personificaba la virtud de la prudencia, para que le aconsejara. Ésta, tras reflexionar, le proporcionó una pócima a Zeus, con la cual sí la daba a beber a su padre obtendría gloria ante los dioses y los hombres.


La alimentación de Zeus de Nicolas Chaperon (1640)

Zeus se puso en marcha y se fue al encuentro de su padre. El viejo Crono dormía cuando Zeus se presentó y sin hacer ruido Zeus se acercó hasta su padre dispuesto a seguir los consejos de Metis. Y así, con rápidos movimientos, consiguió verter unas gotas del brebaje en la boca de Crono, que tenía la mala costumbre de dormir con la boca abierta. Pasados unos minutos Crono comenzó a producir unos extraños bufidos seguidos de temblores cada vez más intensos. El pánico se apoderó  tanto de hombres y dioses como animales. Y entonces se produjo lo impensable hasta entonces. Crono sufrió un ataque de hipo y cada vez que hipaba devolvía uno a uno a todos los hermanos de Zeus (Deméter, Hera, Hades, Hestia  y Poseidón) .Todos ellos vivos y con buen aspecto aunque enfadados por haber permanecido en las entrañas de su padre Crono, y es que éste estaba destinado a ser derrocado por uno de sus propios hijos, de ahí que los devorara para evitarlo.

Hombres y divinidades acogieron con entusiasmo a Zeus y sus hermanos,  prolongándose la celebración por la liberación de los olímpicos durante siete días y siete noches. Zeus y sus hermanos deberían permanecer unidos para hacer frente a la venganza de Crono, el cual sintiéndose burlado juró venganza hacia quienes habían desafiado su poder.

Crono reclutó sus ejércitos y les declaró la guerra(Titanomaquia) a sus hijos. Pero la alianza de Zeus y sus hermanos contaba a su favor con la juventud en contraste con la decrepitud encarnada por Crono y sus aliados, los Titanes. 

El primer choque entre los dos bandos en liza se dio en las llanuras de Tesalia iniciándose una guerra que duraría años. Las cosas no empezaron muy bien para Crono, ya que algunos titanes como Océano y Nemósine, tomaron partido por su hijo Zeus, lo que no impidió que los primeros combates fueran favorables para Crono.


La caída de los Gigantes de Jacques Jordaens (1638)

Para impedir la derrota Zeus optó por descender al Tártaro, profundo abismo que se encontraba bajo el inframundo, donde se encontraban prisioneros los Cíclopes y los espantosos Hecatónquiros que los guardaban. Zeus los liberó y los hizo sus aliados. Y con ello, la batalla se hizo más feroz, porque los Cíclopes habían armado a Zeus con el rayo, el tridente para Poseidón y un casco de invisibilidad para Hades. Cielo y Tierra se estremecían con la tremenda batalla. El combate terminó con la victoria de Zeus y la derrota de Crono y los Titanes, que fueron arrojados y encadenados en los abismos de la tierra.

Pero a Zeus no se le habían acabado los problemas ya que Gea, airada por la derrota y prisión de sus hijos, engendró al monstruo Tifón, hombre y bestia a la vez, de cuyas piernas salían víboras y que superaba en altura a todos los montes, y que nada más aparecer provocó que sólo permanecieran en el campo de batalla Zeus y Atenea, y que el resto huyera a Egipto con el miedo metido en el cuerpo.

Tifón logró vencer a Zeus al cual logró cortar piernas y brazos. La noticia llegó a los dioses huidos a Egipto y Hermes, el dios del comercio y guía de los viajeros, averiguó el lugar donde se hallaba la piel de oso donde Tifón había escondido los restos de Zeus.  La otra parte del cuerpo de Zeus se encontraba en una gruta en Cilicia donde un dragón le custodiaba y al cual distrajo Hermes y conseguir así que los miembros volvieran a juntarse con el resto del cuerpo de Zeus. Ya repuesto Zeus lanzó multitud de rayos y montañas a Tifón logrando herirlo, darle alcance y vencerlo, tras nada más y nada menos que tirarle encima el volcán Etna.

Pero Gea seguía poniendo obstáculos a Zeus y engendró a los Gigantes y tras pedir consejo a Atenea ésta le aconsejó que al tener aquellos origen divino y ser mortales, sólo la intervención de un dios y un hombre podría derrotarlos.

Y Zeus pidió a Atenea buscar al héroe más grande de Grecia para que les ayudara, el extarordinario Heracles.

Alcioneo, el jefe de los Gigantes, atacaba ya el Olimpo, pero Gea que preveía que la incorporación de Heracles al combate podría perjudicar sus ambiciones ordenó a los Gigantes buscar una planta mágica contra la cual nada podrían hacer los dioses y los mortales. Pero Zeus había escuchado todo y se adelantó a los Gigantes encontrando dicha hierba mágica.

Sin embargo los Gigantes, con los primeras luces de la aurora, se preparaban para la batalla decisiva animados por Porfirión, que los capitaneaba junto a Alción, y que prometía a los más valientes desposarse con las principales diosas olímpicas como Hera, Afrodita o Ártemis. Los Gigantes, con su inmenso tamaño y fuerza descomunal combatían con fiereza contra los dioses lanzando montañas a diestro y siniestro. Heracles logró herir y matar de un flechazo a Alcioneo, tras varios intentos. Y lo mismo hizo con Porfirión que, al intentar capturar a Hera, lo mató de una certera flecha.


El Concilio de los Dioses de Rafael Sanzio (1518)


La muerte de Alción y Porfirión dio fuerza a todos los dioses que combatían a muerte con los Gigantes. Apolo, Hécate, Hefesto, Dioniso, Ares, Hércules...decidían la lucha a favor de los inmortales. Los Gigantes ya veían próxima su derrota e intentaban huir, fue el caso de Encélado y Gratión, pero al primero Atenea lo aplastó tirándole la isla de Sicilia encima, y al segundo, la astuta diosa Ártemis valiéndose de un engaño lo despeñó por un precipicio.

Los últimos Gigantes fueron rematados por el propio Zeus y por Heracles, dando así la victoria a los inmortales dioses del Olimpo.

Como recompensa a su ayuda Zeus repartió sus dominios entre sus hermanos mayores: a Poseidon le otorgó el imperio del mar y a Hades el Inframundo, reservándose Zeus el Cielo. La Tierra y el monte Olimpo (donde tendrían su morada) serían repartidos de forma equitativa entre los demás dioses ganándose así un sitio en el panteón griego.

Zeus convertido ya en rey de los dioses y de los hombres tuvo una vida de lo más ajetreada... Eso será en otra ocasión.



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Bibliografía:

Robert Graves. Dioses y Héroes de la antigua Grecia. Editorial Lumen (1965).


08 mayo, 2021

EL CÓDIGO DE HAMMURABI

 El Código de Hammurabi es el documento más antiguo de este tipo del que se tiene constancia y es uno de los más bellos documentos de la historia universal. Más que un conjunto de medidas propiamente jurídicas, sus 281 artículos enumeran lo que está autorizado, lo que es legal y lo que no lo es. 


Estela del Código de Hammurabi


Se trata de una estela de basalto negro de 2,25 metros de altura, conservada actualmente en el Museo del Louvre que fue descubierta en el año 1902. Al principio estuvo situada en el templo de Sippar y después trasladada como botín de guerra por los elamitas a su capital, Susa (actual Irán) hacia el 1150 a.C. Se trata de uno de los numerosos monumentos que el rey elamita Shutruknakhunte conquistó en una expedición a Babilonia a comienzos del siglo XII a. C. Además de ser el monumento literario coherente más extenso de su época, es también el testimonio por excelencia de la lengua paleobabilónica clásica. 


Sería el rey Hammurabi quien la mandaría erigir hacia el 1750 a. C. Rey al mismo tiempo conquistador, piadoso y notable administrador que marcó el apogeo de la primera civilización babilónica. Construyó su imperio poco a poco y acabó abarcando toda Mesopotamia, desde el Golfo Pérsico, con los países de Sumer y Acad, unidos en lo sucesivo bajo el nombre de Babilonia, hasta las regiones montañosas que bordean Asiria al norte y la Alta Siria al noroeste.


En las culturas del Próximo Oriente Antiguo son los dioses quienes dictan las leyes a los hombres, por eso las leyes son sagradas. En este caso, es el dios Shamash, el dios sol, dios de la justicia, quien entrega las leyes al rey Hammurabi de Babilonia. De hecho, antes de la llegada de Hammurabi al poder, quienes impartían justicia como jueces eran los sacerdotes del dios Shamash. Sería el rey amorreo Hammurabi quien estableciera que fueran los funcionarios del rey quienes realizaran ese trabajo.


Situación geográfica de Babilonia

El Código de Hammurabi es la codificación de un derecho natural y consuetudinario en vigor en los territorios conquistados y a la vez la compilación de diversos códigos sumerios anteriores, como los pertenecientes a los reyes Urukagina y Shulgi. Se trata de un código más sistemático que las leyes sumerias, más evolucionado y menos bárbaro  que las leyes asirias que se inspiraron en él.


Gracias al Código de Hammurabi se sabe que la sociedad estaba dividida en tres clases desiguales, como son los hombres libres (awîlu) los subalternos o inferiores (mushkênu) y los esclavos (wardu). El derecho penal se basa en la Ley del Talión, cuando la víctima es libre, y en la compensación en dinero, si pertenece a las clases inferiores. Da a conocer un matrimonio basado en la inalienabilidad de la dote, la represión brutal del adulterio y el divorcio a petición del esposo. Las cuestiones de intereses son tratadas  con minuciosidad, lo que atestigua la importancia del dinero y de la tierra en esta civilización de productores y comerciantes, siendo las disposiciones precisas y justas, los castigos expeditivos y llenos de matices, con una tendencia a la dureza. De aquí en adelante la justicia sobre cualquier materia está en manos de jueces de Estado, que actúan bajo la inspiración del dios Marduk o Shamash, según un procedimiento escrito, la audición de testigos y el recurso al juramento.


La parte superior de la estela está dedicada a una representación en relieve del rey Hammurabi, de pie ante el dios de la justicia y del sol, Shamash, quien sentado en su trono le entrega el bastón o cetro y el anillo, símbolos de poder de la realeza mesopotámica. Se trata de la ceremonia de investidura del rey Hammurabi.


Debajo del relieve se encuentra la gran inscripción en acadio (dialecto paleobabilónico) escrita con signos cuneiformes, que ocupa el resto de la estela de Hammurabi y que constituye la razón de ser del monumento. El texto estaba formado originariamente por casi 4.000 líneas, de las que se han conservado aproximadamente 3.500. 


El texto babilonio del Código se divide en tres partes, con un prólogo, luego estarían las leyes o prescripciones, y por último un epílogo. El prólogo y el epílogo están escritos en un estilo propio de la literatura heroica y lírica, lo que engrandece el carácter monumental y oficial de la estela. Y la parte más legal del código está escrita de forma más sencilla y usando una lengua cotidiana.  En el prólogo se narra la investidura del rey, la creación de su imperio y sus logros para asegurar el bienestar de sus súbditos y los pilares sobre los que construir su gobierno: la ciudad de Babilonia y el dios Marduk. Además se presenta a Hammurabi como el elegido de los grandes dioses para conquistar la gloria militar y política de su ciudad.


Tablilla con el prólogo del CH


Tras el prólogo aparece el código propiamente dicho con una serie de proposiciones orientadas a reglamentar la conducta social y la vida corriente del reino babilónico a mediados del S.XVIII a.C.  Cada una de dichas proposiciones presenta la misma estructura gramatical con una frase en condicional introducida por la conjunción "si" (shumma en lengua acadia), donde describe una situación o problema concreto, seguida de una respuesta en futuro en forma de sanción al infractor.


El código contiene 280 "artículos" y aún cuando carece de la ordenación sistemática de un compendio jurídico moderno, determinadas materias están tratadas juntas. Los preceptos del código de Hammurabi se refieren a derecho civil, penal y administrativo, sin establecer entre ellos una separación radical. Una comparación del código con el extenso material documental jurídico de la época babilónica antigua demuestra que está incompleto puesto que no abarca todas las situaciones jurídicas posibles.


El Código de Hammurabi abarca los siguientes temas: difamación, prevaricación, hurto, encubrimiento, robo, saqueo, robo con fractura, homicidio, homicidio por imprudencia, lesiones corporales, rapto, situación jurídica de los aparceros del estado, responsabilidad en caso de daños involuntarios en la administración de las tierras, daños causados por animales, tala no autorizada de palmeras, situación jurídica de empresas comerciales (en referencia a la relación entre el comerciante y el ayudante que viaja por el país), malversación, depósitos financieros, créditos e intereses, situación jurídica de la tabernera, esclavitud y rescate, esclavitud en fianza, evasión de esclavos, compra y reivindicación de esclavos, recusación de la condición de esclavo, alquiler de personas, animales y naves, tarifas de alquiler, infracciones por parte del arrendatario, toros bravos, derecho de familia (precio de la novia, dote, propiedad de la esposa, esposa y concubinas, situación de los hijos de éstas, divorcio, adopción, contratación de amas de cría, herencia) y la situación jurídica de determinadas sacerdotisas.


Se observa en el Código de Hammurabi que el bloque dedicado a la familia es el más importante (con 67 artículos) pues la sociedad babilónica estaba cimentada sobre el núcleo familiar. Y así se muestra una evidente preocupación por cuestiones relacionadas con el matrimonio y la herencia, que eran la base de la estructura familiar babilónica, pero también por se preocupa por el divorcio, el adulterio, el incesto, la adopción, la herencia y las viudas.


Texto cuneiforme del Código de Hammurabi


En el pago de los salarios y en la aplicación de penas ante un mismo delito es donde se puede ver claramente la diferenciación social babilónica, y así las sanciones son de diferente importancia y naturaleza según la categoría social de la víctima.


Si bien el Código de Hammurabi se inscribe dentro de la vieja tradición mesopotámica, aquí se introduce una importante novedad en referencia a los daños infringidos: la ley del talión, el  "ojo por ojo , diente por diente" que consistía en infligir al culpable el mismo daño sufrido por la víctima. Ley que ahondaba sus raíces en las tribus semíticas. Pero en el Código la ley del talión se aplicaba a la clase de los awîlu, teniendo un carácter ejemplarizante y disuasorio. Aunque se cree que no sería utilizada de forma sistemática.


Las principales penas recogidas en el Código de Hammurabi eran la pena de muerte, los castigos corporales y las sanciones económicas. La pena capital se reservaba para los delitos considerados graves como podría ser el falso testimonio, el rapto de niños, la colaboración con esclavos fugados, el saqueo, el complot contra el estado, el adulterio, el incesto, el homicidio voluntario, la negligencia de un profesional que acababa en fallecimiento, entre otros. A veces incluso se precisa la forma de ejecución, mediante la hoguera, la horca o el empalamiento. Los castigos corporales eran muy variados y eran aplicados normalmente a los autores de injurias y de agresiones físicas, siendo las sanciones la flagelación, la mutilación y el afeitado de la cabeza. Las sanciones económicas tenían como objeto reparar o compensar los daños afligidos a miembros de los grupos sociales inferiores y resolver los litigios relacionados con la actividad comercial, los trabajos agrícolas y la gestión administrativa, y las multas se podían pagar bien en metálico, bien en cereal, aunque también eran frecuentes las indemnizaciones parciales y las compensaciones totales. También aparecen en el Código penas de desheredamiento y de destierro.


Ante la falta de pruebas suficientes o ante el temor al perjurio, se podía recurrir a la ordalía o dictamen de los dioses a través del río en casos de brujería o adulterio. El juicio del río tenía como objetivo que el acusado demostrara su inocencia y podría consistir en nadar una determinada distancia cargando con peso.


La inscripción de la estela de Hammurabi concluye con un epílogo donde además de hacer hincapié en la autoría de Hammurabi de las sentencias cinceladas en la misma éste mandó grabar una maldición divina contra todo aquel hombre que no respetara su contenido.


Relieve con la figura del rey Hammurabi


Para el propio Hammurabi el Código que lleva su nombre era un texto que pretendía ser una ayuda para el que busca la justicia. Él mismo califica el código como "sentencias del orden justo". Tendría, por tanto, una función educativa. En cuanto a la formulación de los preceptos y la determinación de los castigos podría pensarse que se trata de una fijación del derecho consuetudinario, en parte de sentencias memorables del pasado, pero en el código también se aprecian innovaciones respecto a otros textos sumerios precedentes. 


La estela de Hammurabi expresa el ideal político del rey, en el que la justicia ocupa un lugar destacado. Se muestra como un modelo de soberano justo en el que debían inspirarse sus sucesores en Babilonia.


El Código de Hammurabi, independientemente de la vigencia que tuviera, fue tan estimado como obra literaria que las escuelas de escribas lo transmitieron hasta el primer milenio. 



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Bibliografía:

Historia de la Antigüedad. Paul Petit. Editorial Labor Universitaria. 1988.

Los Imperios del Antiguo Oriente I. Del Paleolítico a la mitad del segundo milenio. E. Cassin, J. Botteró, J. Vercoutter. Editorial Siglo XXI. 1965.




11 abril, 2021

RASGOS GENERALES DE LA PREHISTORIA

 El término Prehistoria se lo debemos al danés Christian Jürgensen Thomsen refiriéndose a el período de tiempo comprendido entre la aparición de los primeros homínidos y la invención de la escritura. 


Reconstrucción pictográfica de un grupo neandertal


Para facilitar su estudio se divide en tres períodos como son:


- Período de cazadores-recolectores

- Período de agricultores-ganaderos

- Período de los primeros metalúrgicos


Estos períodos a su vez se dividen en fases que suelen depender, sobre todo, de la tipología y técnicas de sus herramientas.


En Europa el inicio de la Prehistoria se remonta a hace un millón de años aproximadamente (los restos más antiguos son los de Atapuerca, hace 800.000 años, que pertenecerían al Homo Antecesor).


A los grupos neandertales los iría sustituyendo el Homo Sapiens, que inició su entrada en la Península Ibérica hace 45.000 años. Las últimas comunidades de neandertales desaparecieron hacia el 30.000 años. Hacía esa fecha se iniciaría el Paleolítico Superior, con los Homo Sapiens como únicos pobladores en exclusiva el territorio.


En el Paleolítico, los cazadores recolectores, tanto los neandertales como los Homo Sapiens formarían grupos de no más de 30 personas que habitarían estacionalmente una serie de cuevas, abrigos y campamentos al aire libre. Serían poblaciones nómadas que se moverían en función de las manadas de animales que cazaran. La caza, la pesca y la recolección de frutos y vegetales conformarían la dieta de estas sociedades.


Para llevar a cabo las labores de caza, así como el tratamiento de materias como la madera, las pieles o el hueso utilizaban herramientas de sílex. Existía un amplio abanico de útiles en piedra como bifaces, raspadores, raederas, buriles, puntas de flecha, perforadores; y entre las herramientas de hueso había punzones, agujas, azagayas o bastones de mando.


Material lítico


Con el paso del tiempo el instrumental lítico y oseo empleado fue evolucionando y perfeccionándose tanto en calidad como en cantidad lográndose piezas más aguzadas y ligeras, y mayor diversidad de instrumentos.


El hombre paleolítico se refugia en cuevas y abrigos elegidos por su situación, permitiéndole controlar las manadas de animales que persigue. Cuando lo hace en campamentos al aire libre construye las cabañas con las pieles de los animales cazados y el ramaje que le proporciona el entorno.


Tanto el clima como el paisaje y la fauna fueron variando en las sucesivas etapas. Hace 30.000 años un clima suave caracterizado por espacios abiertos combinados con bosques de pinos y carrascas dio paso a un clima frío con un medio estepario que se mantuvo, con pequeñas variaciones, hasta hace 10.000 años. Entonces el clima fue mejorando hasta convertirse en el de tipo mediterráneo. Temperaturas medias suaves y lluvias frecuentes favorecieron el desarrollo de bosques con abundancia de carrascas.


Respecto a al fauna hubo pocos cambios. Los últimos neandertales, hacia el 30.000, cazaban cabras, ciervos y caballos. Hacia el 10.000 se suman las aves como las presas más comunes.


En las últimas fases del Paleolítico se inicia el gusto por los adornos que en el Neolítico derivará en collares formados mediante cuentas de piedras o en brazaletes líticos.


Respecto al arte, en el Paleolítico destacan las representaciones, pintadas o grabadas, de motivos geométricos y, sobre todo, de animales, totales o parciales como cabras, bóvidos, ciervas y caballos sobre cantos rodados, elementos óseos y paredes de las cavernas.


Hacia el 8.000 a.c con la llegada de nuevas gentes resultado de una migración que posiblemente se iniciara en el Próximo Oriente, se inicia el período Neolítico. Los recién llegados practican la agricultura y la ganadería, poseen conocimientos sobre nuevas formas de trabajar la piedra y trabajan la cerámica.


El cultivo de los campos y el cuidado del ganado serán las fuentes básicas de la alimentación aunque sin abandonar las prácticas de la caza o la recolección. Y al tener que estar presentes todo el año para el cuidado de los campos, los grupos humanos se vuelven sedentarios y comienzan a organizarse para defender sus cosechas. Todo ello hará favorecerá el surgimiento de aldeas y poblados, ahora con casas fabricadas en madera, ramaje y barro, y por su carácter permanente aumentará de forma importante el número de miembros de cada comunidad y éstas se organizan jerarquizan.


Por otro lado aparece la cerámica, porque hay excedentes y se necesitan contenedores para almacenar los productos obtenidos del campo. Aunque la piedra sigue siendo la protagonista en los instrumentos y herramientas neolíticas pero ahora se trabaja de forma diferente y se pulimenta. Se crean nuevas herramientas que se adaptan a las nuevas labores del campo como hachas para la tala de árboles lo que permite crear nuevos espacios de cultivo, hoces para la siega, azuelas para el trabajo de la madera, etc. Y aparecerán nuevas armas como el arco y las flechas.


De la fauna se aprovechan la carne, la piel, los huesos y las cornamentas para su uso ya sea como alimento, como vestido, adornos o herramientas. La pesca se combina con la recogida de moluscos tanto marinos como terrestres. El perro se domestica y empieza a ayudar al hombre en algunas tareas como la caza o el pastoreo. La recolección continua y así la miel, verduras y frutos silvestres se recolectaban con fines alimentarios. Del campo también se recogía esparto para trenzarlo creando cuerdas y cestos, y plantas medicinales para aliviar ciertos males, como era el caso del laurel o el sauce. Para la conservación de los alimentos se procedía al salado o ahumado de la carne o pescado.


La agricultura se fue convirtiendo en la dieta básica de estas sociedades. El principal alimento era el cereal, sobre todo el trigo y la cebada, y se empiezan a cultivar diversas legumbres, como guisantes, habas o lentejas. Por otro lado, la ganadería de cabras, vacas y ovejas permitía el suministro de carne y productos derivados como lácteos y lana.


En la últimas fases del Neolítico los enterramientos se realizaban en el interior de las cuevas acompañados de rituales funerarios. Así, aparecen restos de ofrendas alimentarias, animales sacrificados, así como objetos de piedra o adornos (puntas y cuchillos de sílex, hachas, pasadores de ropa o cabello, cuentas de collar, etc) y figurillas realizadas en hueso.


Ajuar funerario


En cuanto al arte del Neolítico se observan tres estilos con características propias: macroesquemático, levantino y esquemático. El macroesquemático es el primero en aparecer y posee como tema central la representación de figuras humanas. Se vincula a los primeros agricultores y ganaderos. El estilo levantino suma a las figuras humanas los animales como protagonistas, bien de forma aislada o agrupados creando escenas de caza, recolección, religiosas o de combate. Este arte, posterior al macroesquemático, corresponde a sociedades de tradición cazadora-recolectora en proceso de neolitización. El arte esquemático reduce las representaciones humanas y animales a simples líneas abundando los ídolos (oculados, bitriangulares y ancoriformes) las representaciones de "soles" o los motivos geométricos en zigzag.


El tráfico con las materias sobrantes provocó un incremento del comercio acompañado de una mayor jerarquización de la sociedad. Esta jerarquización puede verse en los ajuares funerarios que acompañan a los ritos de inhumación que continúan realizándose en cuevas y acompañan a los cuerpos elementos de prestigio como botones de marfil, elementos de adorno de cobre, alabardas, hachas o puñales.


Este período se divide en tres fases: bronce antiguo, pleno y final. Destaca la Cultura Argárica en la que, a diferencia de sus coetáneas, en que realizaban sus rituales de inhumación bajo o entre sus casas, bien en fosas o cistas de piedra o en urnas funerarias, en vez de en las cavidades naturales de las cuevas.


La última fase de la edad del bronce se caracterizó por la mejora sustancial de las técnicas de fundición del metal al utilizar moldes bivalvos realizados en piedra o arcilla, con los que se fabrican puntas de flecha, espadas y hachas. La orfebrería también experimentó avances en las técnicas de elaboración de objetos de oro y plata.


Los enterramientos incluyen en este momento el rito de incineración y siguen acompañando a los restos, ahora quemados y depositados en urnas enterradas en el suelo, el ajuar funerario compuesto de piezas como brazaletes o aretes de bronce y marfil, collares de piedra y pasta vítrea o fíbulas de bronce.


Hacía el 4.300 AP los modos de vida de estas sociedades cambiaron de forma decisiva. Se crearon nuevos poblados en zonas altas que permitían controlar el territorio. Las casas se realizaban con carácter más permanente al utilizar piedra y argamasa como materiales de construcción. Se perfeccionaron las técnicas agrícolas y ganaderas lo que permitiría el aumento de la producción y a su vez el aumento de la población y de los excedentes.


El incremento de producción y excedentes que se produjo en esta época fomentó del tal forma el tráfico comercial que con él se ampliarían los conocimientos y nuevas técnicas como el torno alfarero, el hierro o la escritura.



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Referencias:

https://www.marqalicante.com/contenido/genericas/contexto(1).pdf






08 marzo, 2021

LAS SINSOMBRERO: ARTISTAS DE LA GENERACIÓN DEL 27

 Con motivo del Día Internacional de la Mujer, esta entrada tendrá como protagonistas a las mujeres que integraron el grupo conocido como "Las Sinsombrero". La Generación del 27 fue un potente grupo cultural que aglutinó a artistas excepcionales de la historia cultural española que tuvo su punto álgido de 1920 a 1930. Tras la Guerra Civil y la subsiguiente dictadura aquellos jóvenes intelectuales y artistas que protagonizaron esa explosión de libertad y creatividad, que culminaría con la 2ª República, fueron silenciados.


Margarita Manso, María Teresa de León,
Maruja Mallo, Rosario de Velasco y Rosa Chacel


Con el regreso de la democracia a finales de la década de los setenta del siglo pasado, algunos de los integrantes de dicha generación pudieron volver poco a poco a España. Su producción artística en el exilio empezaba también a circular por los ambientes intelectuales más progresistas.


Pero la historia en esa España de la Transición, dispuesta a volver a empezar, solo se reescribió en masculino. No se tuvieron en cuenta las figuras femeninas que también vivieron durante años en el oscurantismo del exilio, que también habían luchado contra el fascismo y fueron condenadas por ello, al igual que sus compañeros de generación.


Su ausencia en las innumerables antologías, estudios, biografías y memorias posteriores sobre el grupo del 27 las condenaba irremediablemente al olvido. Pero la historia sin ellas, sin esas mujeres brillantes, no está completa.


Entre estas mujeres cabe destacar a la escritora María Teresa León, la pintora Maruja Mallo, la poeta y editora Concha Méndez, la escritora, poeta y actriz Josefina de la Torre, la pintora Margarita Manso, la poeta Ernestina de Champourcín, la filósofa María Zambrano, la escritora Rosa Chacel, la pintora Ángeles Santos, la escultora e ilustradora Marga Gil Roësset, la poeta y dramaturga Carmen Conde, la pintora Delhy Tejero, la poeta Lucía Sánchez Saornil, la traductora y periodista Consuelo Berges, la escritora Margarita Ferreras, la pintora Rosario de Velasco o la escritora Elena Fortún.


Mujeres de inmenso talento que no sólo gozaron en su tiempo de éxito nacional e internacional, sino que a través de su arte y activismo desafiaron y cambiaron las normas sociales y culturales de la España de los años 20 y 30.


Las artistas al igual que sus compañeros masculinos nacieron entre 1898 y 1914, y tomaron Madrid como centro neurálgico, donde la gran mayoría residieron, estudiaron y desarrolllaron su personalidad artística. Se dieron a conocer en espacios como la Revista de Occidente, La Gaceta Literaria, la Residencia de Estudiantes o el Lyceum Club Femenino, abiertos a los nuevos conceptos de modernidad y las corrientes vanguardistas provenientes de Europa pero sensibles también a una realidad social con la que se sentían comprometidos y que fueron capaces de transformar el panorama cultural y artístico de una España en proceso de cambio.


Elena Fortún, Ernestina de Champourcín,
Josefina de la Torre, Lucía Sánchez Saornil,
Marga Gil Roësset y Margarita Ferreras


Tanto hombres como mujeres se enfrentarían a un destino que rompió con sus vidas y sus carreras (la Guerra Civil) desterrando a la mayoría a un exilio del cual no todos regresaron.


Estas mujeres además lo tuvieron más difícil, por su condición de mujeres, el derecho a ser reconocidas y por ello, sus obras se convirtieron en el reflejo más fiel de su lucha personal por conseguirlo.


Tras la 1ª Guerra Mundial emergió un nuevo modelo de mujer, ellas habían asumido el lugar de los hombres en las fábricas y los puestos de trabajo, y ello hizo que adquirieran una conciencia emancipadora, que salieran más fortalecidas que nunca, tomando conciencia a su vez de su capacidad intelectual y de su independencia, decidiendo no volver a un papel de sumisión.


En España ese modelo de mujer moderna llegó a su plenitud por esas mismas fechas consolidándose con la proclamación de la 2ª República, en 1931.


Pero seguramente fue la ocupación del espacio público por parte de esa nueva mujer una de las cuestiones más importantes en la reafirmación de esa conciencia vanguardista que tanto caracterizó a Las Sinsombrero.


Las artistas españolas de esos años personificaron y reflejaron en sus obras la estética, los hábitos, las conquistas y las aspiraciones de independencia y emancipación que animaban el espíritu de esas las nuevas mujeres.


Las obras de las artistas españolas del grupo del 27 son un claro ejemplo de ese espíritu rompedor y de mordernidad. En ese panorama, las figuras femeninas emergen como personajes pictóricos o literarios fuertes, emancipados, que luchan contra su destino.


Pero a pesar de ese ímpetu, su participación en la vida cultural e intelectual no fue fácil, pues la anquilosada mente de una sociedad patriarcal, fue su máximo enemigo.


Justo es recordar que estas mujeres se fijaron y mucho en las mujeres de la Generación del 14, mujeres como Clara Campoamor, Victoria Kant, María de la O Lejárraga o Carmen de Burgos entre otras que fueron las primeras en protagonizar el nuevo rol de mujer moderna incorporándose al mundo laboral y político. Con las mujeres del 27 este protagonismo femenino incidirá también en el mundo artístico. Ambas generaciones lucharon por su derecho a ser consideradas ciudadanas de primera.


María Zambrano, Ángeles Santos, Carmen Conde, 
Concha Méndez, Consuelo Berges y Delhy Tejero


El origen del movimiento sinsombrerista en España, se inició oficialmente a partir de la década de 1930, aunque tuvo su precedente en los años 20, en una anécdota protagonizada por los amigos Maruja Mallo, Lorca, Margarita Manso y Dalí, los cuales paseando por la Puerta del Sol se quitaron el sombrero. Y es que en esa época llevar sombrero era tanto para los hombres como para las mujeres de las clases pudientes un signo de jerarquía social. Quitarse el sombrero era una forma visual de mostrar en sociedad la confrontación con lo establecido y el rechazo hacia las costumbres impuestas.


Sería Ramón Gómez de la Serna quien capitanearía el movimiento sinsombrerista en la década de 1930 definiéndolo como "el fin de una época, ansia de nuevas leyes y nuevos permisos".


La reacción de los sectores más tradicionalistas ante el movimiento fue feroz. Afamados periodistas desacreditaron la nueva tendencia alegando motivos higiénicos y estéticos e incluso se acabó convirtiendo en una cuestión socioeconómica.


Tras el fin de la Guerra Civil  y la llegada de la dictadura se empezó a relacionar no llevar sombrero con ser de izquierdas.


Pero el sinsombrerismo fue asumido sobre todo por la mujer moderna, aquella que en los años 20 se siente por fin liberada e independiente, una mujer que trabaja y que impulsada por los movimientos feministas, así como por la gran pantalla, siente la necesidad de romper con un destino que la condenaba al papel de sumisa ama de casa.


Que su recuerdo sirva como punto de partida para conocer sus obras y sus vidas.



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Referencias:

Tania Balló. Las Sinsombrero. Sin ellas la historia no está completa. Editorial Espasa. 2016.

Tania Balló. Las Sinsombrero. Ocultas e impecables. Editorial Espasa. 2018.


Para conocer más:

Documental sobre Las Sinsombrero

Documental: Las Sinsombrero. Ocultas e Impecables



16 febrero, 2021

LUGARES CON HISTORIA: LA ISLA DE LOS FAISANES

 Existe una isla cuya soberanía comparten pacíficamente y al alimón España y Francia desde hace poco más de 150 años. ¿Y cómo puede ser eso? Pues tiene su historia.


La Isla de los Faisanes


La isla a la que se refiere esta entrada es la llamada "Isla de los Faisanes", una pequeña isla deshabitada que se encuentra en la desembocadura del río Bidasoa, entre Irún y Hendaya, de unos 2.000 metros cuadrados de superficie. Y a lo largo de los años ha sido testigo de bodas reales y tratados de paz.


España y Francia ejercen semestralmente su dominio de forma ininterrumpida desde que, el 27 de marzo de 1901, un Convenio franco-español regulara su jurisdicción por turnos de seis meses. Hoy en día, su administración corresponde a los comandantes navales franceses de Bayona y de San Sebastián, lo cual se acordó en 1908. Por tanto, desde el 1de febrero al 31 de julio la isla pertenece a España, y desde el 1 de agosto al 31 de enero pasa a manos de Francia.


A pesar de su nombre, la Isla de los Faisanes no es habitada por tan exóticas aves, sino que podría derivar de los negociadores locales que desde tiempo inmemorial venían aquí a sellar facerías y tratados de buena relación, pues se sabe que en castellano y en gascón "f" es igual a "h" y viceversa, con lo cual "facería" viene, quizás, del verbo "hacer", faire, en el sentido de acordar, y de ahí, al afrancesar la expresión, los "faisans" serían no el término de caza sino los delegados encargados de la confección de los tratados. 


Grabado de la Isla de los Faisanes de 1694

Esta pequeña isla ya era conocida por los romanos que la llamaban "isla del paso" por el peaje que se debía pagar por transitar entre Hispania y Aquitania en Francia. Y el ser denominada en euskera "pausu" o "pauso" nos da otra teoría sobre su nombre que haría referencia a la Isla de los Paussans que los franceses cambiarían por Faussans y después Faisans, y que finalmente los españoles adoptarían ese término como "Faisanes".


Desde siempre, el islote se prestó para celebrar en él reuniones diplomáticas franco-españolas, por su consideración de territorio neutral. Así en 1463, el rey Enrique IV de Castilla y el rey Luis XI de Francia se reunieron en él, a raíz de la guerra civil en Navarra (1451-1464) que enfrentaba a los partidarios del rey Juan II de Navarra y Aragón con su hijo, Carlos de Viana. La guerra se internacionalizó cuando Juan II buscó la ayuda de Luis XI de Francia contra los rebeldes catalanes. A su vez, los catalanes reaccionaron con una alianza con Enrique IV de Castilla estando en condiciones de derrotar a Juan II. El rey castellano envió tropas castellanas a Cataluña ¡El lío estaba montado!. Así las cosas, Luis XI ordenó ocupar Navarra y mandó un embajador a Enrique IV con el mensaje de que las tropas francesas no se retirarían hasta que el rey castellano retirara sus tropas castellanas de Cataluña. De esta forma se fraguó la sentencia arbitral de Bayona de 1463 ratificada por los dos reyes a orillas del Bidasoa.


Y más tarde, el rey galo Francisco I, que había sido hecho prisionero por el emperador Carlos V en la Batalla de Pavía en 1525, y que a cambió de su libertad dejó como rehenes a sus dos hijos, el delfín Francisco y su hermano Enrique, que contaban con apenas ocho y siete años, siendo liberados en 1530 parece ser también en la Isla de los Faisanes, en virtud del tratado conocido como la Paz de las Damas de 1529, por ser firmado por Luisa de Saboya (madre de Francisco I) y Margarita de Austria (tía de Carlos V).


Casi cien años más tarde, en 1615, la Isla de los Faisanes fue también el lugar elegido para el establecimiento de una paz política, siendo el escenario de la ceremonia del intercambio de princesas entre las cortes española y francesa. Ana de Austria, casada por poderes con Luis XIII, marcha a Francia, mientras Isabel de Borbón llega a España para casarse con el futuro Felipe IV.


Una nueva reunión se realizó en la Isla de los Faisanes allá por el año 1659 cuando un 7 de noviembre se congregaron allí Don Luis de Haro (como representante español) y el cardenal Mazarino (como representante francés) y sellaron el Tratado de los Pirineos. En virtud de ese tratado la corte española entregó a la francesa a la infanta María Teresa de Austria, hija de Felipe IV, para que se casara con Luis XIV. Una segunda parte del tratado confirmaba el reparto de la isla de los Faisanes, que sería gobernada a partes iguales por ambos países. Como curiosidad señalar que en la firma del tratado estuvieron presentes personalidades como el pintor Diego Velázquez, que se encargaría de organizar y montar el pabellón franco-español, o el Conde de D'Artagnan, en quien se inspiraría Alejandro Dumas para su célebre mosquetero.


Entrevista entre Luis XIV y Felipe IV


Y aún se produciría un encuentro más en 1722 cuando se produjo un nuevo intercambio de princesas, María Ana Victoria, hija mayor de Felipe V de España prometida a Luis XV de Francia, y Luisa Isabel de Orleans, sobrina nieta de  Luis XIV de Francia, prometida a Luis I de España. 


Por el Tratado de Bayona firmado en 1856 entre España y Francia se decretaba que, en reconocimiento a tantos recuerdos históricos comunes a ambas naciones, la Isla de los Faisanes pertenecería pro indiviso a España y a Francia.


A principios del siglo XX los conflictos entre pescadores de ambos países por la jurisdicción de la isla llevaron a un acuerdo, por el cual la Isla de los Faisanes sería durante seis meses española y durante otros seis meses francesa. Y así, desde entonces, cada 1 de febrero la isla pasa a ser española, y el 1 de agosto pasa a manos francesas.



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Referencias:

Luis Ignacio Sáinz. La isla de los Faisanes: Diego de Velázquez y Felipe IV. Reflexiones sobre las representaciones políticas. 2006

José Luis Colomer. Paz política y rivalidad suntuaria. Francia y España en la Isla de los Faisanes. 2003

Isla de los Faisanes, un territorio compartido entre España y Francia.

Relación panegírica de la jornada de los señores, señor don Luis Méndez de Haro1 y señor cardenal Julio de Mazarino2 , a la conferencia de los Tratados de la Paz3 entre el católico Filipo Cuarto4 el Grande de España, y el cristianísimo Luis Catorce5 de Francia

Tratado de límites entre España y Francia desde el collado de Añalarra hasta la desembocadura del Bidasoa: firmado en Bayona a 2 de diciembre de 1856.

15 enero, 2021

EL CONCEPTO DE LA "PAZ DE DIOS" EN LA EDAD MEDIA

 La Paz de Dios o los Movimientos de la Paz de Dios que surgieron a finales del Siglo X, a partir del Concilio de Charroux en el 989, tenían un doble objetivo, uno era poner freno a las violencias ejercidas por la aristocracia guerrera y a la vez proteger a sus víctimas.


Capitel de la Iglesia de Santiago de Cezura (Palencia)


Los tributos nobiliarios, por lo menos en un primer momento, eran tan insoportables para la Iglesia como para los campesinos, los primeros las sufrían en sus bienes y los segundos en sus bienes y en sus propias personas, por lo que ambos estratos buscaron como respuesta una alianza, circunstancial, entre el clero y el campesinado. Y de esa unión deriva el carácter clerical y popular con que parece teñida en sus comienzos el movimiento de la Paz de Dios.


Se distinguen dos fases de este movimiento: una primera fase más breve en el año 1040, más popular, y una segunda fase mucho más larga que llegó hasta el siglo XIII y caracterizada por la institucionalización del movimiento, que privado ya de sus bases campesinas, pasaría bajo el control exclusivo de soberanos y del episcopado.


La Paz de Dios tuvo antecedentes que podrían explicar su surgimiento como son los ideales de paz formulados por la Iglesia carolingia (paz en el interior del imperio y guerra a los paganos), práctica del derecho de asilo e institución de las inmunidades eclesiásticas, el deseo de proteger a los pobres, veneración de santos protectores de la paz. Pero sobre todo fue el clima social de finales del siglo X lo que explica la aparición de este movimiento de la Paz de Dios.


Un clima social caracterizado por la quiebra casi general de la autoridad pública y por la constitución sobre sus ruinas de una tupida red de células locales de poder. Los castillos, se convirtieron así casi en los únicos centros de mando, se poblaron con bandas de guerreros privados deseosos de un enriquecimiento rápido que sólo obedecía a la ley de las armas.


Frente a esta violencia aristocrática el campesinado reaccionó y esta movilización campesina confluyó con las preocupaciones de ciertos prelados (sobre todo de Aquitania) espantados ante la amplitud que tomaba la conmoción social. Y fue entonces cuando se convocaron los primeros concilios de Paz: el de Charroux, en Poitou, en el año 989 sería el primero de una larga lista. Aunque más que concilios se trataban de grandes asambleas, que se reunían en campo abierto y que congregaban a masas considerables de hombres y mujeres. Las decisiones recogidas en los cánones conciliares, tenían como objetivo principal poner las personas y los bienes de los no-beligerantes (clérigos no armados, campesinos y mercaderes) al amparo de las operaciones guerreras. 


El cumplimiento del Movimiento de la Paz de Dios venía garantizado por un compromiso solemne, un juramento de paz que prestaban los propios participantes en los concilios y que procuraban obtener de los nobles de la región. La violación de las sentencias conciliares tenía consecuencias para quienes las incumplían, se trataba sobre todo de sanciones eclesiásticas, la más temida la excomunión.


A lo largo de los años 1020 y 1040, el movimiento de la Paz de Dios ya extendido más allá de Aquitania, se vio acompañado por otra corriente de origen más meridional e igualmente poderosa, La Tregua de Dios. Este último movimiento trataba de imponer a los promotores de violencias un armisticio semanal, cuya duración tendió a ser cada vez más larga y llegó a cubrir largos períodos del año litúrgico como la Cuaresma.


A partir del año 1033, coincidiendo con el milenario de la crucifixión de Cristo, cuando el doble movimiento de la Paz y Tregua conoció su apogeo. Aunque al asumir ciertas reivindicaciones populares, apareció muy pronto como un movimiento subversivo a ojos de la aristocracia para la que era intolerable que se organizaran milicias de paz, compuestas en su mayor parte por campesinos cuyo objetivo era oponerse a los tributos señoriales.


Y es que la alianza sellada en los primeros concilios de Paz entre el campesinado y una parte del alto clero no era en absoluto destruir el feudalismo, sino suprimir los fenómenos marginales que lo hacían particularmente odioso. Los campesinos habían introducido en estos movimiento de Paz una impugnación global del orden social opresivo que sufrían, lo cual no podía ser aceptado por la Iglesia para la cual las estructuras de la sociedad no tenían otro fundamento que la voluntad divina, y además tanto obispos como señores laicos procedían de un mismo estrato social compartiendo, por tanto, intereses comunes.


Así pues, desde el momento en que condes, duques y reyes recuperaron el suficiente poder como para asumir esta función de "policía", la Iglesia les devolvió de buen grado la misión de convocar y de presidir las asambleas de Paz, así como de hacer cumplir sus decisiones.


Parece una contradicción que surgieran estos movimientos de la Paz de Dios cuando desde finales del siglo XI los conceptos de Paz de Dios y Guerra Santa se encontraban estrechamente asociados a una misma ideología tendente a imponer, tanto en el interior como en el exterior de la Cristiandad, una concepción única del mundo, de la fe y de la sociedad.



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Referencias:

Vocabulario básico de la Historia Medieval. Pierre Bonnassie. Editorial Crítica 2010.

https://twitter.com/cylromanica/status/1297127071634915328/photo/1