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29 mayo, 2021

ZEUS, EL REY DEL OLIMPO

 Para el poeta Homero Zeus ocupaba el primer lugar entre todos los dioses del Olimpo. Para los antiguos griegos Zeus era la encarnación del poder, pero también simbolizaba el orden, la justicia, la hospitalidad entre hombres y dioses y las jerarquías sociales. Aunque los griegos sentían más próximo a ellos mismos al Zeus que enamoraba a diosas y pastoras, cual un simple mortal, que al imperturbable símbolo de la justicia.


Zeus sopesando el destino del hombre
Nicolai Abilgaard (1793)

Zeus nació en la isla de Creta, donde a salvo del apetito de su padre ( el dios Crono) creció al cuidado de las benéficas ninfas que poblaban los bosques y aguas de la antigua Grecia. Fue alimentado por la ninfa Amaltea que se convirtió en cabra para procurarle leche, aunque otras versiones cuentan que Amaltea poseía una cabra con la cual alimentó a Zeus.  Los curetes, que eran unos geniecillos benéficos, se encargarían de la educación del pequeño Zeus 

permitiendo que éste llegara a la edad adulta, e incluso se encargaron de hacer ruido golpeando sus armas y bailando para que Crono no oyera sus llantos y lo devorara. Otra ninfa, Melisa, hermana de Amaltea, se convirtió en abeja para que Zeus además de leche tuviera miel.

Pasado el tiempo un joven Zeus ya llegado a la edad viril salió de su escondite, llegando la noticia a todos los confines de Grecia, también al monte Olimpo. Zeus prometía que sería capaz de hacer frente a su padre. Y nadie quería perderse el desafío de Zeus, tanto es así, que el Sol y la Luna (Selene y Helios) compartieron la cúpula celeste para ver la primera hazaña de Zeus.

Zeus antes de poner en práctica su plan decidió visitar a la titánide Metis, que para los griegos personificaba la virtud de la prudencia, para que le aconsejara. Ésta, tras reflexionar, le proporcionó una pócima a Zeus, con la cual sí la daba a beber a su padre obtendría gloria ante los dioses y los hombres.


La alimentación de Zeus de Nicolas Chaperon (1640)

Zeus se puso en marcha y se fue al encuentro de su padre. El viejo Crono dormía cuando Zeus se presentó y sin hacer ruido Zeus se acercó hasta su padre dispuesto a seguir los consejos de Metis. Y así, con rápidos movimientos, consiguió verter unas gotas del brebaje en la boca de Crono, que tenía la mala costumbre de dormir con la boca abierta. Pasados unos minutos Crono comenzó a producir unos extraños bufidos seguidos de temblores cada vez más intensos. El pánico se apoderó  tanto de hombres y dioses como animales. Y entonces se produjo lo impensable hasta entonces. Crono sufrió un ataque de hipo y cada vez que hipaba devolvía uno a uno a todos los hermanos de Zeus (Deméter, Hera, Hades, Hestia  y Poseidón) .Todos ellos vivos y con buen aspecto aunque enfadados por haber permanecido en las entrañas de su padre Crono, y es que éste estaba destinado a ser derrocado por uno de sus propios hijos, de ahí que los devorara para evitarlo.

Hombres y divinidades acogieron con entusiasmo a Zeus y sus hermanos,  prolongándose la celebración por la liberación de los olímpicos durante siete días y siete noches. Zeus y sus hermanos deberían permanecer unidos para hacer frente a la venganza de Crono, el cual sintiéndose burlado juró venganza hacia quienes habían desafiado su poder.

Crono reclutó sus ejércitos y les declaró la guerra(Titanomaquia) a sus hijos. Pero la alianza de Zeus y sus hermanos contaba a su favor con la juventud en contraste con la decrepitud encarnada por Crono y sus aliados, los Titanes. 

El primer choque entre los dos bandos en liza se dio en las llanuras de Tesalia iniciándose una guerra que duraría años. Las cosas no empezaron muy bien para Crono, ya que algunos titanes como Océano y Nemósine, tomaron partido por su hijo Zeus, lo que no impidió que los primeros combates fueran favorables para Crono.


La caída de los Gigantes de Jacques Jordaens (1638)

Para impedir la derrota Zeus optó por descender al Tártaro, profundo abismo que se encontraba bajo el inframundo, donde se encontraban prisioneros los Cíclopes y los espantosos Hecatónquiros que los guardaban. Zeus los liberó y los hizo sus aliados. Y con ello, la batalla se hizo más feroz, porque los Cíclopes habían armado a Zeus con el rayo, el tridente para Poseidón y un casco de invisibilidad para Hades. Cielo y Tierra se estremecían con la tremenda batalla. El combate terminó con la victoria de Zeus y la derrota de Crono y los Titanes, que fueron arrojados y encadenados en los abismos de la tierra.

Pero a Zeus no se le habían acabado los problemas ya que Gea, airada por la derrota y prisión de sus hijos, engendró al monstruo Tifón, hombre y bestia a la vez, de cuyas piernas salían víboras y que superaba en altura a todos los montes, y que nada más aparecer provocó que sólo permanecieran en el campo de batalla Zeus y Atenea, y que el resto huyera a Egipto con el miedo metido en el cuerpo.

Tifón logró vencer a Zeus al cual logró cortar piernas y brazos. La noticia llegó a los dioses huidos a Egipto y Hermes, el dios del comercio y guía de los viajeros, averiguó el lugar donde se hallaba la piel de oso donde Tifón había escondido los restos de Zeus.  La otra parte del cuerpo de Zeus se encontraba en una gruta en Cilicia donde un dragón le custodiaba y al cual distrajo Hermes y conseguir así que los miembros volvieran a juntarse con el resto del cuerpo de Zeus. Ya repuesto Zeus lanzó multitud de rayos y montañas a Tifón logrando herirlo, darle alcance y vencerlo, tras nada más y nada menos que tirarle encima el volcán Etna.

Pero Gea seguía poniendo obstáculos a Zeus y engendró a los Gigantes y tras pedir consejo a Atenea ésta le aconsejó que al tener aquellos origen divino y ser mortales, sólo la intervención de un dios y un hombre podría derrotarlos.

Y Zeus pidió a Atenea buscar al héroe más grande de Grecia para que les ayudara, el extarordinario Heracles.

Alcioneo, el jefe de los Gigantes, atacaba ya el Olimpo, pero Gea que preveía que la incorporación de Heracles al combate podría perjudicar sus ambiciones ordenó a los Gigantes buscar una planta mágica contra la cual nada podrían hacer los dioses y los mortales. Pero Zeus había escuchado todo y se adelantó a los Gigantes encontrando dicha hierba mágica.

Sin embargo los Gigantes, con los primeras luces de la aurora, se preparaban para la batalla decisiva animados por Porfirión, que los capitaneaba junto a Alción, y que prometía a los más valientes desposarse con las principales diosas olímpicas como Hera, Afrodita o Ártemis. Los Gigantes, con su inmenso tamaño y fuerza descomunal combatían con fiereza contra los dioses lanzando montañas a diestro y siniestro. Heracles logró herir y matar de un flechazo a Alcioneo, tras varios intentos. Y lo mismo hizo con Porfirión que, al intentar capturar a Hera, lo mató de una certera flecha.


El Concilio de los Dioses de Rafael Sanzio (1518)


La muerte de Alción y Porfirión dio fuerza a todos los dioses que combatían a muerte con los Gigantes. Apolo, Hécate, Hefesto, Dioniso, Ares, Hércules...decidían la lucha a favor de los inmortales. Los Gigantes ya veían próxima su derrota e intentaban huir, fue el caso de Encélado y Gratión, pero al primero Atenea lo aplastó tirándole la isla de Sicilia encima, y al segundo, la astuta diosa Ártemis valiéndose de un engaño lo despeñó por un precipicio.

Los últimos Gigantes fueron rematados por el propio Zeus y por Heracles, dando así la victoria a los inmortales dioses del Olimpo.

Como recompensa a su ayuda Zeus repartió sus dominios entre sus hermanos mayores: a Poseidon le otorgó el imperio del mar y a Hades el Inframundo, reservándose Zeus el Cielo. La Tierra y el monte Olimpo (donde tendrían su morada) serían repartidos de forma equitativa entre los demás dioses ganándose así un sitio en el panteón griego.

Zeus convertido ya en rey de los dioses y de los hombres tuvo una vida de lo más ajetreada... Eso será en otra ocasión.



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Bibliografía:

Robert Graves. Dioses y Héroes de la antigua Grecia. Editorial Lumen (1965).


22 mayo, 2018

LOS LEGENDARIOS DOCE TRABAJOS DE HÉRCULES

Hércules
Heracles (Hércules) es uno de los héroes más célebres y populares dela mitología clásica. Hijo del todopoderoso Zeus y de una mortal, Alcmena, desde niño sufrió los celos de Hera, la esposa de Zeus.

Alcmena fue madre de los gemelos Hércules e Ificles, pero los niños tuvieron distintos padres. Mientras Hércules era hijo de Zeus, Ificles lo era del esposo de Alcmena, Anfitrión. ¿Cómo pudo suceder? Tras la muerte de sus hermanos en lucha con Pterelao, Alcmena había jurado no entregarse a su marido hasta que sus hermanos fuesen vengados, y Anfitrión emprendió para ello una guerra contra los tafios, que habían luchado contra Electrión. La noche que Anfitrión regresaba victorioso, Zeus adoptó su apariencia y tomó a Alcmena, pero esa misma noche también el propio Anfitrión yació con su esposa.

Hera sintió celos de Alcmena y temiendo que el hijo que diera a luz reinara en Argos, le pidió a la diosa de los alumbramientos, Ilitía, que demorase el nacimiento de Heracles y que, en cambio, apresurase la venida al mundo de su primo Euristeo, quien así heredaría Argos.

Atenea advirtió a Alcmena de que Hera trataría de perjudicar a Heracles, pero su valor y la protección de los dioses le valdría larga vida y gloriosas hazañas.

Una medianoche, siendo aún muy niños, Hera introdujo una serpiente venenosa en la habitación de ambos, Ificles rompió a llorar pero Heracles cogió a la serpiente y la estranguló. Fue entonces cuando tanto Alcmena como Anfitrión comprendieron que el pequeño Hércules era hijo de un dios.

Se cuenta que la Vía Láctea se formó cuando Hera amamantó al pequeño Héracles, a petición de Atenea, pero el niño chupó tan fuerte que la diosa lo apartó de sí de forma tan brusca que la leche se derramó formando nuestra galaxia.
El pequeño Hércules estrangula la
serpiente. Pompeo Batoni (1743)

Hércules creció sano y fuerte, alcanzando una talla y fuerza extraordinarias, gracias a los cuidados de sus maestros y de su padre adoptivo Anfitrión, que lo envío al campo para que cuidara los rebaños y fortaleciera su cuerpo. Entre sus maestros se encontraban Radamantis, que le enseñó a manejar el arco, Cástor que le enseñó a combatir, el centauro Quirón que le enseñó Medicina y Astronomía, y Lino, su maestro de música, al cual mataría en un ataque de ira, al no aceptar sus reprimendas.

La rencorosa Hera le provocó un ataque de locura en el transcurso del cual mató a su mujer, a sus hijos y a dos de sus sobrinos. Al despertar y descubrir los terribles actos que había cometido, sintió tal dolor y vergüenza que se aisló del mundo eligiendo una vida dura y laboriosa.

Su hermano Ificles le convenció para que consultara el Oráculo de Delfos, cuya sibila, le mandó para expiar su culpa, diez trabajos que dispondría Euristeo, pero que se convirtieron en doce, ya que Hera propuso la invalidez de dos de ellos. Y es que Euristeo celoso de la reputación de Heracles y temiendo ser destronado algún día (no hay que olvidar que Heracles hubiera sido el legítimo heredero de Argos de no haber intervenido la intrigante Hera), le persiguió sin descanso y se cuidó de darle los trabajos fuera de sus estados para que no perturbara su reinado.

Los doce trabajos casi imposibles que Euristeo ordenó a Heracles fueron los siguientes:


1. Matar al león de Nemea.
Euristeo ordena a Heracles que mate y le lleve un enorme y feroz león que asolaba la región de Nemea, devorando a sus habitantes y a los rebaños. Su piel era tan gruesa que era invulnerable a las armas de los hombres por lo que idea un plan que consiste en acorralarlo en su cueva, bloqueando con una red una de las dos entradas y lo azuza para que entre por una de ellas lo acorrala y lo mata estrangulándolo. Además Heracles debía despojar al animal de su piel utilizando sus propias zarpas. Con la gruesa piel del león Heracles confeccionó una armadura y con su cabeza un yelmo.

2. Matar a la Hidra de Lerna.
En el Lago de Lerna, una zona pantanosa, tenía su guarida una hidra, monstruo acuático en forma de serpiente de nueve cabezas, que se regeneraban  y duplicaban cuando eran cortadas. Esta hidra tenía atemorizada a la comarca. Heracles la hace salir lanzándole flechas y durante el combate cuenta con la ayuda de su sobrino Yolao. Hera envía un gigantesco cangrejo para que ayude a la hidra y pellizque y estorbe a Heracles. Yolao tiene la idea de quemar los cuellos de la hidra y que no se puedan regenerar. Finalmente toma la cabeza central de la hidra que era inmortal y la entierra bajo una gran roca. Además empapó sus flechas con su sangre que era venenosa,lo que le serviría para futuras aventuras. Este trabajo sería invalidado tras ser informado Euristeo de que se ayudó de Yolao.

Relieve sarcófago con los trabajos de Hércules. Palazzo Altemps en Roma

3. Capturar a la cierva de Cerinea.
Euristeo impuso a Heracles la caza de una cierva con pezuñas y cornamenta de oro, consagrada a la diosa Artemisa, por lo que debía capturarla y no matarla. El héroe la persiguió durante un año entero ya que era tan veloz que era imposible alcanzarla, hasta que un día agotada paró a beber en un río, lo cual fue aprovechado por Heracles que le disparó una flecha entre las patas delanteras, sin herirla. Una vez inmovilizada, la apresó y la llevó a Micenas para que Euristeo la viera.

4. Capturar al Jabalí de Erimanto.
Este jabalí era una criatura que habitaba en Erimanto (un monte de Arcadia) y que causaba terribles estragos saqueando los sembrados de los alrededores y alimentándose de hombres. Tal fuerza tenía que era capaz de arrancar árboles de raíz con sus colmillos. Con fuertes gritos Heracles lo hizo salir de su escondrijo entre los matorrales, y acorralándolo en una zona cubierta de nieve, saltó sobre su lomo, lo redujo y lo ató con cadenas, cargándoselo sobre sus espaldas y llevándolo vivo a Micenas. Cuando Euristeo lo vio se asustó tanto que se escondió en una gran tinaja de bronce, fabricada por él mismo como refugio en caso de peligro.

5. Limpiar los establos del rey Augías en un sólo día.
Augías, hijo del dios Helios, disponía de un rebaño de bueyes que lo convertía en el mayor del país, y es que contaba con doce bueyes regalados por su padre, que protegían al resto de la manada de cualquier ataque. Pero este rebaño se guardaba en unos establos que no se habían limpiado nunca. Y Euristeo, para humillar a Heracles, le ordena que se encargue de ello y que lo haga en un solo día. Pero el astuto héroe abrió los dos laterales de los establos, y desvía el curso de los ríos Alfeo y Peneo para que las aguas corrieran por su interior y arrastraran el estiércol. Este trabajo fue uno de los invalidados ya que Augías afirmaba que el trabajo lo habían realizado los dioses fluviales y Euristeo que el trabajo fue realizado para Augías y no para él, puesto que conocía la apuesta que habían realizado Heracles y Augías, de que le regalaría parte del ganado sí lograba completar el trabajo.

Mosaico de los Doce Trabajos de Hércules
Museo Arqueológico Nacional

6. Matar a los pájaros del Lago Estínfalo.
Estas aves tenían pico, alas y garras de bronce, eran un auténtico peligro ya que eran carnívoros, llegando a atacar al ganado y a la población, además sus excrementos venenosos arruinaban los cultivos. Eran tan numerosos que Heracles no sabía qué hacer ya que su arco no era suficiente para acabar con ellos y su fuerza en esta situación no servía de nada, además el lago Estínfalo era impenetrable. Entonces apareció la diosa Atenea, que le dio un cascabel de bronce y le dijo que lo hiciera sonar desde una alta colina. Así lo hizo, y los pájaros se asustaron levantando el vuelo, lo que fue aprovechado por el héroe para matarlos con sus flechas.


7. Capturar al Toro de Creta.
Al morir el rey de Creta sus tres hijos se disputan el trono; Minos, el mayor, pide a dios Poseidón que le favorezca, y le envía un esplendoroso toro como signo de reconocimiento a su derecho a gobernar. Pero Minos a cambio debía sacrificarlo como muestra de lealtad divina, pero quedó tan admirado con el animal que decidió quedárselo y sacrificar a otro toro. Como castigo Poseidón enloqueció al animal. Euristeo ordenó a Heracles que lo capturara, y Minos le dió permiso para que lo hiciera ya que causaba estragos en Creta. Heracles lanzándose desde un árbol sobre el formidable animal, lo redujo tras una larga lucha y le puso una anilla en la nariz, y tras ello lo llevó a Micenas.


8. Robar las Yeguas de Diomedes.
Diomedes era un gigante, rey de una belicosa tribu que habitaba en Tracia (los bistones) que guardaba en sus establos, atadas con cadenas, unas feroces yeguas que se alimentaban de carne humana, de sus inocentes huéspedes. Heracles embarcó con algunos voluntarios y se las arrebató a Diomedes, quien persiguió y atacó a Heracles. Pero el héroe le venció y lo arrojó vivo a las yeguas que lo devoraron, tras lo cual éstas se volvieron mansas, y las pudo atar al carro de Diomedes, y llevarlas a Micenas donde fueron entregadas a Hera.

9. Robar el Cinturón de Hipólita.
Admete, la hija de Euristeo, fue la que dispuso este noveno trabajo, pues quiso tener el cinturón mágico de Hipólita, la reina de las Amazonas. Famosas jinetes, las amazonas llevan arcos de bronce, hachas y escudos en forma de media luna, y lucen cinturones confeccionados con pieles de animales.
Hipólita atraída por Heracles le ofrece el cinturón sin condiciones. Pero Hera, disfrazada, hace correr el rumor de que el héroe quiere raptar a la reina. Las amazonas se sienten engañadas y atacan a Heracles, que apresa a la capitana, Melanipa. Hipólita entrega el cinturón a Heracles como rescate.

Hércules luchando con las amazonas. 

10. Robar el ganado de Gerión.
Como décimo trabajo Euristeo manda a Heracles a Eriteia (actual Cádiz) donde vivía Gerión, un terrible gigante antropomorfo de tres cuerpos, con sus respectivas cabezas y extremidades. Gerión era dueño de un formidable rebaño de bueyes rojos, que eran custodiados por el fiel pastor Euritión y por Ortro, perro de dos cabezas hermano de Cerbero (guardián de la puerta del Hades). El héroe tras cruzar el desierto libio pidió al dios Helios que le prestara la copa dorada para poder llegar al lejano Occidente. Al llegar al final del Mediterráneo Heracles apartó las rocas que le impedían seguir erigiendo sus célebres columnas en el estrecho de Gibraltar, las columnas de Hércules. Una vez llega Eriteia mata al pastor, al perro y al propio Gerión, atravesando sus tres cuerpos con la espada. Tras un largo viaje de vuelta, lleno de obstáculos, Heracles entrega los bueyes a Euristeo.

11. Robar las manzanas del Jardín de las Hespérides.
Como regalo de boda para el dios Zeus y su esposa Hera, Gea (diosa de la Tierra) les regala unas manzanas de oro. Hera las planta en su jardín (situado cerca de la cordillera del Atlas, en el norte de áfrica), custodiado por un dragón de cien cabezas llamado Ladón, y por las tres ninfas Hespérides, hijas de Atlas, el titán condenado por Zeus a cargar sobre sus hombros el Cielo. Euristeo le manda conseguir conseguir las manzanas, y para ello Heracles pacta con Atlas: él le sostendría su pesada carga y el titan iría a buscarlas. Pero cuando Atlas regresa con las manzanas se propone llevarlas él mismo al rey. El héroe le engaña aceptando quedarse en el lugar de Atlas, con la condición de que le sujetase un momento la esfera celeste, mientras se colocaba una almohada, lo que fue aprovechado por Heracles para tomar las manzanas y marcharse.

Hércules en el Jardín de las Hespérides de
Giovanni Antonio Pellegrini

12. Capturar a Cerbero y sacarlo de los Infiernos.
Fue el último de los doce trabajos de Héracles y consistió en capturar a Cerbero, el perro de Hades que guardaba las puertas del Inframundo y que impedía que los muertos salieran y los vivos entraran. Cerbero era un monstruo de tres cabezas, con una cabelleras de serpientes y una cola acabada en aguijón de escorpión. Para llevar a cabo la gesta Heracles tuvo primero que ser iniciado en los misterios eleusinos (ritos de iniciación anuales a las diosas Deméter y Perséfone) y aprender así cómo entrar y salir vivo del Hades, y de paso para absolverse así mismo de la culpa por haber matado a su familia. Encontró la entrada al Hades en Ténaro. Atenea y Hermes le ayudaron a traspasar la entrada a la ida y a la vuelta. El barquero Caronte le llevó a través del río Aqueronte (uno de los ríos del Inframundo) y una vez en el Hades, y antes de realizar su misión, libera a Teseo que había sido apresado por Hades cuando, junto a Pirítoo, intentaron raptar a Perséfone. Heracles pidió permiso a Hades para llevarse a Cerbero, y este se lo dio a cambio de que lo dominara sin hacerle daño, lo que logró al tratarlo con amabilidad. Otra versión cuenta que Heracles disparó a Hades una flecha, dejándolo fuera de combate, y tras una violenta lucha con el animal logró capturarlo.

Los seis primeros trabajos del héroe tuvieron lugar en Grecia, mientras que los otros seis posteriores se distribuyeron por el mundo conocido. También los griegos, como si siguieran los pasos de Heracles, se lanzaron a Partir del S. VI a.C. al descubrimiento y colonización de las tierras que rodeaban el Mediterráneo.

La victoria de Heracles en todos sus trabajos, su victoria sobre los monstruos que atemorizaban a las gentes y asolaban regiones, se entiende como el triunfo de la razón sobre la irracionalidad, a raíz de lo cual se inició una nueva visión del mundo, en manos de la civilización griega.



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Referencias:
https://www.educaixa.com/microsites/El_Mediterrani_del_mite_a_la_rao/doce_trabajos_heracles/
Pierre Commelin. La mitología griega y romana. La Esfera de los libros (edic.2017)



15 enero, 2017

LOS ORIGENES DE LA MITOLOGÍA GRIEGA

El Triunfo de la Civilización. Jacques Réattu (1793)
Gran parte del idiosincrasia de los pueblos antiguos se encuentra en la historia de sus dioses. Así, los griegos imaginaban a sus dioses muy parecidos a ellos mismos, con parecidas virtudes y defectos, aunque con más poder, inteligencia y belleza. Por ello, los griegos se tomaban muchas libertades con sus dioses, sus rasgos humanos no les inspiraba un temor aterrador, como el que aparece en otros pueblos. Los griegos convivían con sus dioses, cuyas andanzas formaban parte de su tradición familiar, e iban pasando de de generación a generación.

El tiempo de los mitos es una época de dioses y héroes fabulosos surgidos en la Grecia arcaica. La mitología era considerada por los griegos como una parte de su historia, y servían para explicar tanto los fenómenos naturales como las diferencias culturales, enemistades y amistades tradicionales. Es decir, explicaban tanto el origen del mundo como de las cosas. Para los propios dirigentes griegos era un motivo de orgullo tener ascendencia mitológica.

Las leyendas mitológicas griegas han llegado hasta nuestros días gracias a rapsodas y  poetas griegos como Hesíodo y Homero, quienes se inspiraron en los relatos transmitidos de padres a hijos durante cientos de años y que cantaban las vidas y aventuras de dioses y héroes.

Según relata el poeta griego Hesíodo en el inicio de los tiempos sólo existía el Caos. Las sucesivas generaciones de dioses representan el complicado proceso que entrañaba el paso del Caos al Cosmos, el paso de la ausencia de Orden Universal de Justicia Suprema y de Belleza Absoluta a su definitiva presencia. Del Caos surgirían tres generaciones de dioses, la última de ellas la generación de los Dioses Olímpicos o Dioses Mayores, fue la que centraría la atención de Homero y su ideal religioso, que tendría gran influencia en la civilización griega posterior.

Genealogía de la mitología griega./Autor Tagheuher
WikimediaCommons

La 1ª Generación de Dioses.
Urano y Gea fueron la primera pareja de dioses y potencias primigenias, representan al Cielo y la Tierra, surgidas ambas del Caos. Junto a ellos aparecería Eros, como representación de la atracción cósmica que actúa sobre dioses y hombres haciendo que éstos se unan. De la unión de Urano y Gea surgieron los Titanes y Cíclopes, a los que Urano por miedo a ser destronado por su descendencia, obligaba a permanecer dentro del seno de su madre, Gea, la cual harta de los sufrimientos que ello le ocasionaba se alió con el más joven y fuerte de los Titanes, su hijo Cronos, al que entregó una hoz de oro para que la utilizara contra su padre en una emboscada que habían planificado. Cronos utilizó la hoz para castrar a Urano cuyos genitales fueron tirados al mar lo que produjo el nacimiento de Afrodita. En tierra la sangre de Urano fecundó a Gea quien engendró a los Gigantes y las Furias.

La 2ª Generación de Dioses.
Tras la muerte de Urano a manos de su hijo Cronos se llega a la segunda generación de la teogonía mitológica. Destacan Crono y su esposa Rea, también potencias primigenias que representan el Tiempo y la Naturaleza. Pero Cronos se vio condicionado por la maldición de su padre que antes de morir vaticinó su muerte también a manos de uno de sus hijos. Para evitarlo Cronos devoraba a sus hijos nada más nacer. Pero Zeus logró salvarse.

La 3ª Generación de Dioses. Los Dioses Olímpicos.
Rea, cansada de la actitud destructiva de Cronos hacia sus hijos, salvó a Zeus, engañando a Cronos y ofrecéndole una piedra envuelta en pañales. El pequeño Zeus fue puesto a salvo en una gruta en Ida, Creta. Al crecer liberó a sus hermanos del vientre paterno, y declararon la guerra a los Titanes, dirigidos por el gigante Atalante. Los augurios se cumplen dando lugar así a la generación de Zeus y los Dioses Olímpicos, generación que representa el ordenamiento del Mundo y la justicia suprema. Los Titanes fueron confinados al Tártaro y los Gigantes fueron enterrados bajo enormes montañas. Por su parte, Zeus lograría esquivar la temible profecía del oráculo que condenaba al asesino de su padre a morir él mismo a manos de uno de sus hijos. Zeus gobernaría junto a sus hermanos e hijos desde el monte Olimpo.

Rea engañando a Cronos. Relieve romano.

Los Dioses Olímpicos se dividen a su vez en dioses mayores y menores:

Los Dioses Mayores, se caracterizaban por residir en enormes palacios construidos por Hefesto en el monte Olimpo, mantenían una relación con los hombres benéficas y/o dañinas, tienen apariencia humana y guardaban un orden jerárquico de tipo monárquico o patriarcal. Los dioses y diosas olímpicos eran: Zeus, Posidón, Hades, Apolo, Hefesto, Ares, Dionisio, Hera, Atenea, Démeter, Afrodita, Ártemis, Hestia, Hermes e Iris. Cada uno de ellos tenía unas determinadas características y atributos.

Los Dioses Menores, no pertenecían al panteón olímpico, pero tuvieron cierta relevancia gracias a la tradición oral y escrita, que iba transformando las leyendas. Muchos de los dioses menores guardan relación con el culto y las leyendas vinculadas a los dioses olímpicos, y algunos hasta fueron introducidos en Grecia antes que ellos, pero finalmente quedaron relegados a un segundo plano. Dentro de estos dioses menores están los relacionados con el campo y la vida en el monte como el dios Pan (dios de los rebaños y los pastores), los Sátiros (protectores de los bosques) o las Ninfas (asociadas a lugares naturales como ríos o bosques). Los dioses relacionados con el mar como los dioses Océano y Nereo. Los dioses domésticos (dioses propios de la vida y que presidían actividades como las bodas o la riqueza) como Himeneo o Pluto. Los dioses alegóricos (aparecen en la época helenística y están más cercanos a la realidad cotidiana) como la Fortuna, la Victoria, el Destino, la Venganza. También existían otras divinidades agrupadas en grupos de tres o nueve, como las nueve musas, las tres Horas, las tres Parcas o las tres Gracias.

Ninfa en el bosque.C.A Lenoir.

En otro orden estaban los semidioses, los mortales y los seres mitológicos y cuyas hazañas fueron cantadas, primero, en los poemas épicos de Homero y, más tarde en las obras de autores como Sófocles, Esquilo o Eurípides.

Los semidioses y héroes solían ser hijos de un dios y una mortal, caso de Heracles o Perseo, aunque también podían ser hijos de simples mortales, como Aquiles o Agamenón. Entre los héroes los hay civilizadores que limpian el mundo de mostruos, otros son héroes guerreros. Estos héroes se caracterizaban por su valor sobrehumano y su anhelo de gloria, llevando a cabo hazañas imposibles para los humanos, que a veces les lleva a conseguir la inmortalidad. Las historias de los héroes se reunían en ciclos mitológicos: Ciclo Troyano, referido a Aquiles; Ciclo Tebano, en referencia a Edipo; Ciclo Minoíco basado en Teseo; Ciclo Heraclida, en honor a Hércules y el Ciclo de los Argonautas en relación a a Jasón.

En cuanto a los mortales o humanos en la mitología griega existen versiones diferentes sobre su origen, y así, Hesíodo recoge el mito de las razas, según el cual los hombres tienen el mismo origen que los inmortales, pero su raza fue degradándose hasta quedar la última, tras la de oro, plata, bronce, y las de los héroes o semidioses. Otro mito recoge que los humanos fueron creación de Prometeo, su benefactor.

Por último se encuentran los seres mitológicos, que suelen ser seres divinos, generalmente inmortales, aunque algunos mueren a manos de los héroes. Una de las características es que se exagera una parte de su cuerpo y los hay híbridos. mitad humana y mitad animal. Entre los seres de la mitología griega destacan los Centauros, Medusa, la Esfinge, los Grifos, el Minotauro, Pegaso, entre otros.

Medusa. Mosaico.
Museo Arqueológico Nacional de Tarragona

La mitología griega ha ejercido una fuerte influencia en la cultura occidental formando parte de su patrimonio. Poetas y artistas se han inspirado en ella a lo largo de la historia quedando plasmada en innumerables obras de arte.


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Referencias:
Robert Graves (1965). Dioses y héroes de la antigua Grecia. Lumen
http://recursos.cnice.mec.es/latingriego/Palladium/griego/esg144ca2.php