22 octubre, 2016

LUGARES CON HISTORIA: CUEVA DE ALTAMIRA

La cueva de Altamira es una cavidad natural en la roca en al que se conserva uno de los ciclos pictóricos y artísticos más importantes de la Prehistoria. El estilo de gran parte de las pinturas se enmarca en el denominado arte franco-cantábrico, caracterizado por el realismo de las figuras representadas. Contiene pinturas policromas, grabados, pinturas negras, rojas y ocres que representan animales, figuras antropomorfas, dibujos abstractos y no figurativos.

Bisontes cueva de Altamira
La cueva de Altamira se encuentra en Cantabria, en los límites de los términos municipales de Santillana del Mar y Reocín. Se sitúa a 158,5 metros sobre el nivel del mar en la parte superior de un karst del Plioceno. Su estructura geológica está formada por estratos casi horizontales de calcarenitas, separadas por finas capas de arcilla.

Altamira tiene un recorrido de 270 metros de longitud. En la zona de la entrada se localiza el yacimiento arqueológico y la sala de policromos, ambos forman parte de una gran sala vestibular. A continuación, a excepción de la Gran Sala, no hay espacios muy amplios y finaliza en una estrecha galería de difícil acceso, pero que también contiene pinturas y grabados.

Marcelino Sanz de Sautuola
El hallazgo de la cueva se debe a Modesto Cubillas, que en 1868 se lo comunicó a Marcelino Sanz de Sautuola que visitaría la cueva por primera vez en 1875. Sautuola tenía una amplia formación en Ciencias Naturales y en Historia y tras visitar la Exposición Universal de París de 1871 y ver los trabajos de las excavaciones realizadas en el Sur de Francia, decidió emprender sus propios trabajos en las cuevas de Cantabria. Volvería a Altamira acompañado por su hija María, que sería la primera en ver las famosas pinturas policromas.

Émile Cartailhac
En 1880 publicó el hallazgo en el folleto "Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander" donde atribuía las pinturas a la Prehistoria, al periodo Paleolítico.Pero sus contemporáneos, desde diferentes perspectivas, intelectuales evolucionistas, creacionistas o los incrédulos prehistoriadores del momento, fueron incapaces de asumir sus planteamientos. No sería hasta años más tarde, en 1902, cuando el prehistoriador francés E.de Cartailhac publicó "Les cavernes ornées de dessins. La grotte d'Altamira, Espagne. Mea culpa d'un sceptique" en al que reconocía su valor original, adquiriendo Altamira reconocimiento universal y convirtiéndose en un icono para quienes deseaban conocer el origen del hombre.

La cueva de Altamira contiene los restos de actividades cotidianas de sus habitantes durante los milenios que estuvo ocupada. El yacimiento arqueológico está en el interior, cerca de la actual entrada de la cueva, buena parte sepultado bajo una espesa colada estalagmítica o por los muros artificiales construidos en el S.XX.

Utillaje prehistórico Altamira
Marcelino Sanz de Sautuola en 1879 descubrió en la cueva abundantes objetos de sílex, hueso y asta, colorantes y restos de fauna y conchas que le sirvieron para fijar la edad paleolítica de las famosas pinturas policromas. Pero el primero que excavó en profundidad y extensión la cueva de Altamira fue H. Alcalde del Río, director de la Escuela de artes y oficios de Torrelavega en 1903 siendo él quien descubrió dos niveles consecutivos, el inferior y más antiguo de época Solutrense, y el superior y más reciente, del Magdaleniense. En estudios más recientes del año 2006 al 2010, se distinguieron hasta ocho niveles, desde el Magdaleniense inferior hasta el Gravetiense, hace 22.000 años.

Los conocimientos actuales han permitido establecer que el arte de Altamira se corresponde con el mismo marco cronológico que el depósito arqueológico, entre 35.000 y 13.000 años. Así, el techo de los policromos contiene las representaciones más antiguas como los grandes caballos de color rojo, una mano en positivo y dos en negativo, y varias series de puntos. Hay otras figuras de color negro, dibujadas con carbón, datadas en el Magdaleniense inferior y a ésta época pertenecen también los signos cuadrangulares y una especie de máscaras que son formas naturales de la pared a las que se añadieron ojos o boca, humanizándolas. El ciervo es la figura más representada, la mayoría del Magdaleniense inferior.Los 25 grandes policromos son caballos, bisontes (de 125 a 170 cm.), y una cierva de mas de dos metros. La técnica utilizada fue grabar primero el contorno con carbón y luego se rellenaron con pintura roja o amarillenta. Se utilizaron básicamente dos pigmentos, el negro de carbón y el óxido de hierro rojo o pardo, aplicados directamente o disueltos en agua. La impresión de policromia se produce por la integración del color de la roca para que rojo y negro no choquen cromáticamente. Los bultos naturales del techo y las grietas se utilizaron para dar volumen o para dibujar el contorno de las figuras.

Cierva cueva de Altamira
La cueva de Altamira fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985, considerándola como una obra maestra del genio creador del hombre y la primera de sus expresiones artísticas, constituyendo además un testimonio excepcional de una cultura ancestral y una ilustración extraordinaria de una etapa importante de la historia de la humanidad. De hecho es considerada por los arqueólogos como la "Capilla Sixtina de la Prehistoria". Para preservar la cueva y sus pinturas se decidió cerrarla al público, aunque ha sido reabierta en ciertas ocasiones de forma experimental. Una réplica de la cueva fue construida muy cerca de la misma en 2001 en el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira y en su interior destaca la Neocueva de Altamira, la reproducción más fiel que existe de la original y muy similar a como se conocía hace 15.000 años.

Vídeo sobre la cueva de Altamira de la Unesco


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Referencias:
http://museodealtamira.mcu.es/index.html


13 octubre, 2016

ORIGEN DE LAS CARTAS PUEBLAS: BRAÑOSERA, CUNA DEL MUNICIPALISMO

Una Carta Puebla es el documento por el cual los reyes cristianos y señores laicos y eclesiásticos de la Península Ibérica otorgaban una serie de privilegios a grupos de población con el fin de repoblar ciertas zonas de interés económico y/o estratégico durante la Reconquista.

Carta Puebla de Brañosera (824)
Las Cartas Puebla surgieron en el contexto de la Reconquista y la consecuencia de la misma fue la repoblación de las zonas recuperadas militarmente. Estas zonas recuperadas y repobladas y sus cartas de población aseguraban las nuevas fronteras, mediante el asentamiento de una población guerrera y campesina, pero además rehabilitaba las tierras conquistadas a los musulmanes fomentando así la creación de nuevas fuentes de riqueza y el aumento de los recursos de la Hacienda Real. Pero también las Cartas Puebla fueron utilizadas por los monarcas como un instrumento político de equilibrio frente al poder señorial, permitiendo la creación de núcleos urbanos constituidos por hombres libres, en medio de señores y reyes.

Por su finalidad repobladora esta cartas de población fijaban las condiciones jurídicas de la ocupación del territorio y del asentamiento en el mismo, además de regular las relaciones entre los repobladores y el señor de la tierra. Algunas regulaban jurídicamente la vida local germen del municipalismo. Las Cartas Puebla fueron utilizadas sobretodo en la repoblación de la zona norte y centro de la Península Ibérica, áreas deshabitadas o con poca población. Pero también existieron situaciones similares de repoblación en Europa, aunque no por los mismos motivos de recuperación de territorio musulmán.

Quien otorgaba las Cartas Pueblas era el respectivo señor del territorio (ya fuera rey cristiano, señor laico o eclesiástico) que actuaba por propia iniciativa, o en ocasiones, por petición de los propios súbditos ( en este caso el acuerdo adquiría cierta naturaleza pactista).

Las cartas de poblamiento tenían diversas modalidades dependiendo de su naturaleza y contenido, destacando:

- El contrato agrario-colectivo, de carácter privado y que fijaba las normas a las que debían ajustarse los pobladores que se asentaban en la zona como los límites, la titularidad de la tierra o el establecimiento de rentas.

- El contrato agrario-colectivo público o carta de población de naturaleza pública, que establecían un régimen jurídico-público, estableciendo exenciones o privilegios de carácter económico, cargas, etc.

Y así, la más antigua Carta de Población conocida de entre todos los reinos y territorios cristianos de la Península Ibérica es la Carta Puebla de Brañosera, que sería otorgada un trece de octubre de 824 (en tiempos de Alfonso II el Casto) por el Conde Munio Núñez y su esposa Argilo de Trasmiera.

Conde Munio Núñez

Iniciada la repoblación desde los valles cántabros se dirigió hacia la meseta encabezada por gente humilde que impulsada por el hambre y esperanzados por la presura (tierras en propiedad concedidas por el rey al primero que las roturase, con lo que los campesinos mantenían así su condición jurídica de libres con la condición de que las cultivasen y se mantuviesen bajo su mandato) se establecieron de forma dispersa y aleatoria. Detrás de los campesinos llegarían los nobles y abades.

El Conde Munio Núñez se dio cuenta de la necesidad de organizar la repoblación que, amparada por la presura, era inestable e ineficaz para garantizar el avance reconquistador y repoblador (muy dispersa), ya que la situación militar era precaria por ser zonas recientemente reconquistadas y ser zonas fronterizas. Y junto a cinco familias foramontanas (del norte peninsular) llegaron para repoblar Brañosera.

La Carta Puebla de Brañosera (Brannia-Ossaria: tierra de brañas y osos, actualmente población palentina) liberaba a los colonos de ciertas obligaciones consagradas y les otorgaba ciertos privilegios por su propia condición, privilegios que no eran personales sino que se extendían a todo aquel que se acogiera a la misma condición de poblador. Y así, el conde Munio Núñez califica a su súbditos como hombres libres y los dota de derechos. Así, les concedía el libre uso de todo el valle con dos únicas condiciones como eran, la de dar parte de ese uso al que quisiera venir a repoblar el valle, y abonar al conde la mitad de la paga que se cobrara a los de las villas cercanas que hubieran apacentado sus ganados en estos terrenos. A cambio, los pobladores de Brañosera estaban exentos de vigilancia militar y del servicio en los castillos cercanos.

Concesión del Fuero de Brañosera de F.J Hoyos Arribas

Esta singular repoblación de hombres libres sería el origen del reino de Castilla, ya que por entonces Castilla era un conjunto de condados dependientes del Reino Astur. 

Destaca la Carta Puebla de Brañosera por ser uno de los pocos y más antiguos testimonios sobre la repoblación castellana en la alta edad media. Y además, es considerada como el origen del municipalismo en España, el germen de los actuales ayuntamientos.

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Referencias:


07 octubre, 2016

LA HISPANIA PRERROMANA: LOS ÍBEROS Y SU CULTURA

Los íberos fueron un conjunto de pueblos independientes que ocuparon el sur, levante y nordeste de la Península Ibérica (llegando incluso al sudeste de Francia) durante la Edad del Hierro y que tenían la cultura más avanzada. Su cultura tiene elementos comunes, es el caso de la lengua y el arte, pero también tiene rasgos diferenciados según las zonas y diversos grados de desarrollo.

Poblaciones prerromanas: localización geográfica zona íbera


El mundo ibérico se desarrolló a partir del S.VII a.C. por el contacto entre los pueblos indígenas que vivían en la zona sur y en el litoral mediterráneo de la Península Ibérica y los comerciantes fenicios, griegos y cartagineses, coincidiendo con la decadencia de Tartessos, cuya cultura desarrollada a finales de la Edad del Bronce era una de las más ricas y brillantes del Mediterráneo occidental.

Los poblados íberos estaban fortificados y eran los centros políticos, económicos y a veces religiosos de las comunidades ibéricas. Se asentaban casi siempre en lugares altos, fácilmente defendibles y se dotaban de murallas y fortificaciones. Su urbanismo se adaptaba a las características montañosas del lugar. En los alrededores eran frecuentes aldeas aisladas, mientras que las atalayas servían para controlar el territorio. Dentro de los poblados las murallas que los defendían eran un símbolo de poder, servían de defensa, impedían el paso por los puntos más accesibles y marcaban los límites.

Poblado ibérico El Puig Castellar

La arqueología también evidencia la existencia de construcciones ibéricas de mayor tamaño y complejidad por lo que podrían estar vinculados a un sistema de creencias.

Las viviendas íberas eran reducidas, no superando los 45 metros cuadrados, y con un único espacio rectangular en el que se desarrollaban todas las funciones de la vida cotidiana como el descanso, la preparación de alimentos, el almacén y otras tareas. El material constructivo era el adobe para la estructura, el techo era sostenido por vigas de madera y cubriéndose toda la construcción con una cubierta vegetal. Es posible que estas viviendas no tuvieran ventanas y que dispusieran de almacenes adosados e incluso de un piso superior.

En cuanto a las actividades productivas la agricultura era la principal actividad económica complementada por la ganadería. Destacaba la agricultura de secano como los cereales, la vid y el olivo. Alternaban el cultivo de cereales y leguminosas lo que favorecía la regeneración de la tierra. Los frutos, la explotación de los bosques y la recolección completaban, con madera, miel o bellotas, los recursos disponibles. Muy importante también para la economía íbera era el cultivo de la vid y el olivo, destinados a la exportación y cuya venta permitía la importación de otros productos o moneda. Las numerosas herramientas agrícolas halladas en los yacimientos evidencian el gran desarrollo de la agricultura y la metalurgia del hierro (destaca el arado con reja metálica). La ganadería íbera se basaba más en el pastoreo que en la cría en establos, destacando los rebaños de ovejas y cabras, también cerdos y bóvidos. De la ganadería obtenían los íberos carne, leche, queso y también fuerza de trabajo.

En la economía íbera destaca el gran desarrollo de actividades artesanales como la industria textil vinculada especialmente a la mujer. Las mujeres debían dedicarse en gran parte al hilado como lo demuestran las fusayolas (pieza cerámica o piedra que en el huso servía de contrapeso y ayudaba a enrollar el hilo) encontradas en numerosos yacimientos, siendo probable que algunas familias se especializaran en estas tareas. Estrabón (geógrafo e historiador griego) ya mencionaba que las lanas íberas eran muy solicitadas y de bella factura. También se sabe que los íberos eran muy hábiles trabajando el esparto con el que confeccionaban alfombras, cestería y cuerdas.

Cerámica ibérica Museo Arqueológico e Historia Elche
La cerámica y la metalurgia también fueron conocidas y trabajadas por los íberos. Se conocen tanto piezas elaboradas a mano (las más abundantes y que se destinaban para guardar alimentos y como vajilla doméstica), las piezas elaboradas a torno (aumentó la producción y la precisión además de significar una innovación técnica y formal que facilitó el desarrollo de una cerámica autóctona con caracteres propios). Es importante también el uso que los íberos hicieron del horno cerámico con cúpula y doble cámara. Destaca  la decoración con motivos vegetales y escenas de guerra, siendo esta una muestra de la complejidad decorativa de la cerámica ibérica. La metalurgia también fue desarrollada por los íberos que destacaron en el trabajo del hierro forjado (los objetos de hierro aparecen en numerosos yacimientos ibéricos, ya sean herramientas agrícolas o armas) el bronce (usado sobretodo para fabricar fíbulas para sujetar prendas de vestir, botones, brazaletes y pequeñas esculturas entre otros utensilios) y metales como el oro y la plata (materiales de lujo destinado a fabricar vajillas ceremoniales destinadas al culto, joyas y ornamentos).

La moneda y el comercio estaban muy relacionados. El uso de la moneda en el mundo ibérico se inicia con el incremento de los intercambios en el comercio con las colonias fenicias y griegas, pero también con el pago a los soldados íberos reclutados como mercenarios. Al principio utilizaron moneda fenicia o griega acuñando más tarde moneda propia, de hecho desde el S.III a.C las cecas íberas ya acuñaban moneda con iconografía y escritura propia.

Los intercambios comerciales en el mundo ibérico se potenciaron por el contacto con los mercaderes fenicios, griegos y púnicos que establecieron enclaves y colonias en el litoral peninsular, que servían de base para el comercio con la población nativa. El comercio era controlado por las altas jerarquías sociales, que se encargaban de almacenar y redistribuir los productos para la exportación ya fueran metales, cereales o fibras textiles, pero que también monopolizaban los productos de importación como cerámica, tejidos, objetos metálicos, joyas, tejidos de púrpura o cerámicas griegas. Con el control del comercio aumentaba el prestigio de la aristocracia y de los grupos dominantes, que acumulaban bienes de lujo. Para estos intercambios se utilizaron monedas e incluso, a veces, se dejaban por escrito las transacciones realizadas.

Fragemento plomo ibérico con inscripción Castellet de Bernabé

De hecho se sabe que los íberos conocieron el uso de la escritura a través de los contactos con los colonizadores griegos y fenicios desde el S.IV a.C., y que desarrollaron un sistema de escritura propio que aún no ha podido ser descifrado. La escritura ibérica utilizaba diversos soportes como láminas de plomo, grabados en piedra, esculturas y muros, pero también sobre cerámica y monedas.

La organización social de los íberos era piramidal figurando en la cúspide una élite aristocrática de origen económico, tribal o de guerra. Así los miembros varones de la aristocracia tenían el estatus de guerreros y sus tumbas tenían carácter monumental. Los sacerdotes y sacerdotisas no formaban una casta estructurada y sus funciones, siempre dentro de las clases elevadas, eran ocasionales. Los comerciantes podían incluir desde un humilde negociante hasta un rico importador. Los artesanos no disfrutaban de privilegios sociales, aunque su trabajo estaba muy especializado. La mayor parte de la población (hombres y mujeres) se dedicaba a la agricultura y la ganadería. Las diferencias sociales entre la población íbera se observan muy claramente en las necrópolis ibéricas donde contrastan las tumbas con gran riqueza en ajuar y las simples urnas con los restos.

Falcata ibéra Museo Prehistoria Valencia
El pueblo íbero ha sido considerado tradicionalmente como un pueblo guerrero muy preparado y cualificado para la guerra y cuya forma de lucha principal eran las guerrillas. Los enfrentamientos eran numerosos aunque de poca duración entre los distintos pueblos íberos, y entre estos y sus vecinos celtíberos o de otras etnias. Muchas veces era una forma más de obtención de recursos. Los íberos se defendían con diverso material como los escudos, cascos, corazas y espinilleras y su principal armamento se componía de espadas (el arma más conocida la falcata), puñales, lanzas, jabalinas, hondas y arcos. También se sabe que utilizaron la caballería.

La religión de los íberos es bastante desconocida ya que no se conocen sus dioses, quizás porque solo se mostraban a través de los símbolos. Gracias a la arqueología se sabe que seres fabulosos y bestias divinizadas protegían las sepulturas aristocráticas, y que las "damas", posiblemente deidades humanizadas, tuvieron un papel importante. Del S.IV a.C. datan algunas imágenes de divinidades importadas como Astarté, Melqart, Artemisa, Démeter y Tanit, que quizás los íberos adoptarían parcialmente como suyas. También se conocen en ciudades y poblados íberos la existencia de edificios de culto con altares en los que se harían sacrificios de animales.

Los íberos tenían santuarios o lugares de culto, situados en entornos naturales privilegiados, verdaderos centros de peregrinación, meditación y curación. Destacan los exvotos, objetos que se ofrendaban a los dioses en reconocimiento a los favores obtenidos o que se pretendían obtener. Los exvotos eran de muchos tipos según el material utilizado en su fabricación y las formas (pequeñas figuras de hombres y mujeres, bustos, cabezas retrato, etc., en bronce, piedra, terracota, etc.). Estas figuras tienen características diversas según el santuario de procedencia lo que podría indicar un culto a dioses distintos.

Exvotos ibéricos Museo Prehistoria Valencia

Dentro de la cultura ibérica destaca el ritual funerario.De hecho buena parte de su cultura la conocemos gracias a lo que de estos ritos se ha conservado. Los enterramientos tenían relación con el estatus social de los difuntos. El ritual funerario utilizado era la cremación y la posterior ubicación en tumbas de las cenizas y el ajuar. Los restos no incinerados se sometían a un lavado y tras envolverlos en una tela se depositaban en una urna. Durante el banquete funerario se sacrificaban animales y se depositaban en la tumba parte de los alimentos. Junto a la urna se colocaban objetos a modo de ajuar. Las necropolis estaban situadas fuera del poblado y durante mucho tiempo fueron utilizadas exclusivamente por las clases dominantes. En el Noreste de la Península Ibérica solían ser campos de urnas con las cenizasdel difunto y el ajuar en fosas o cajas de losas cubiertas con un túmulo de piedras mientras que en el Sur y Sureste son necrópolis más grandes y con varios tipos de tumbas como cistas, hoyos, túmulos escalonados, torres, pilares-estela, composiciones escultóricas y cámaras funerarias. Los monumentos funerarios más complejos pertenecen a tumbas aristocráticas.

Después de dar este repaso por la cultura ibérica se puede decir que fue una cultura singular y brillante que se mantuvo hasta la llegada de los romanos cuya enfrentamiento con los cartagineses acabó por desequilibrar el territorio íbero desembocando en la posterior conquista romana.

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Referencias: 
Íberos, nuestra civilización antes de Roma. Obra Social La Caixa.


26 septiembre, 2016

DICHO CON HISTORIA: METERSE EN CAMISAS DE ONCE VARAS

Quien no ha escuchado más de una vez la expresión "meterse en camisas de once varas", ya sea porque nos la han aplicado a nosotros, ya sea porque nosotros se la hemos aplicado a alguien.

Esta expresión viene a significar, según la RAE, "inmiscuirse en lo que no le incumbe o no le importa", y se aplica también cuando nos complicamos la vida sin necesidad o se afronta una tarea superior a nuestras facultades.

Este dicho popular tiene un origen medieval. Sí desmenuzamos esta expresión, primero tenemos la vara, que era la medida usada antiguamente para cortar telas y equivalía a 83,5 cm. Por tanto, un lienzo de tela de once varas mediría aproximadamente nueve metros, lo cual suponía una pieza larguísima. De ahí que en la Edad Media se usara ese término para de las "once varas" para referirse de forma exagerada a algo muy grande y muy largo. Además el número once se consideraba un número indefinido usado para expresar la idea de "muchos".

En segundo lugar tenemos la camisa. En la Castilla medieval, la ceremonia de la adopción consistía en simular un parto metiendo al adoptado por la manga de una camisa grande, para sacarlo por el cuello de la misma. Cuando el pequeño asomaba la cabeza, el padre lo besaba, quedando así confirmado como hijo. Se entiende entonces que la camisa utilizada para el ceremonial de adopción tenía que tener unas dimensiones y una holgura importante como para que el niño pudiera meter la cabeza por la manga y sacarla por el cuello sin más problema, máxime si pensamos que el adoptado podía tener ya unos cuantos añitos.


Ejemplos de este ritual de adopción aparece en las crónicas de la época y en la literatura, como se puede constatar en el romance de los "Siete Infantes de Lara" (leyenda conocida a partir de textos conservados en crónicas medievales) que cuenta que  doña Sancha Velázquez adoptó como hijo legítimo y heredero a Mudarra  González, que se convertiría en el vengador de sus siete hermanos.

Fragmento del cantar de gesta "Los Siete Infantes de Lara" donde se relata la ceremonia de la adopción de Mudarra González por doña Sancha Velázquez:


"Doña Sancha dijo al conde: Señor, cuando mañana sea caballero don Mudarra, yo quiero recibirlo como hijo y heredarle mis bienes ante vos. Y el conde le dijo que le placía mucho y estaría muy contento.

Cómo fue bautizado don Mudarra González y cómo lo tomó por hijo doña Sancha y le heredó sus bienes. Y de los hechos que hizo cuando fue cristiano.

Cuenta la historia que el otro día por la mañana, cabalgó el conde don García Fernández con mucha compañía. Y fueron a la casa de don Mudarra González y fueron con él hasta Santa María que era iglesia de Burgos. Y entonces lo bautizaron y fue su padrino el conde y otros hombres buenos. Y doña Sancha fue su madrina y lo recibió por hijo como manda el fuero de Castilla. Entonces lo tomó y lo metió por una manga de una camisa de seda que vestía y lo sacó por la otra. Y el que antes se llamaba Mudarra Gonzalez no quiso que le quitasen su nombre. Y luego en ese momento se hizo caballero".

Las adopciones comportaban responsabilizarse de los problemas que podía conllevar, puesto que se hacía por decisión propia y no por necesidad. De hecho, a veces las adopciones no salían bien, ya fuera a causa del adoptado o del adoptante, y ahí se aplicaba también el dicho de "meterse en camisa de once varas" por las complicaciones que se derivaban de la adopción.

Pero una camisa de dichas dimensiones para tales ceremonias, era de suponer que se tratara de una exageración, y este dicho popular tendría más lógica y seguiría manteniendo su significado si se toma en sentido hiperbólico como "no hay manera de desenvolverse en una camisa tan grande".

Aunque también existe otra acepción para esta expresión de origen medieval y tiene una connotación militar o bélica ya que la "camisa" es la parte exterior de una muralla, de modo que luchar en esa zona  podía resultar algo muy arriesgado e inútil.

Una expresión muy utilizada aún hoy día y con un origen curioso la de este dicho.


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Referencias:
https://capsuladelengua.wordpress.com/2010/09/11/meterse-en-camisa-de-once-varas/
http://www.yorokobu.es/meterse-en-camisa-de-once-varas/

19 septiembre, 2016

UN BESO PARA LA HISTORIA: GRETA ZIMMER Y GEORGE MENDONSA

Greta Zimmer y George Mendonsa.
Fotografía de Alfred Eisenstaedt.
La semana pasada fallecía Greta Zimmer. Ella y George Mendonsa serían retratados el 14 de agosto de 1945 celebrando el final de la Segunda Guerra Mundial (en su frente asiático) en una imagen que ha pasado a la historia, y que seguro hemos visto más de una vez.

Aquel día Greta Zimmer (21 años de edad) enfermera de profesión (en realidad asistente dental) y George Mendonsa (22 años de edad), marinero que había combatido en el Pacífico y que se encontraba de permiso, se encontraron casualmente  en Times Square, en pleno corazón de Manhattan, celebrando como otras muchas personas el final de la guerra. Otras muchas parejas se besarían seguro aquel día en el mismo lugar, pero solo a ellos captaría la cámara del fotógrafo Alfred Eisenstaedt (fotoperiodista de origen polaco), inmortalizando aquel momento que aparecería en la revista Life.

El beso entre Greta y George, que no se conocían de nada, fue fruto de la alegría del momento, no tuvo ningún componente romántico. George Mendonsa había acudido con una amiga a ver una película al Radio City Hall,  la cual fue interrumpida para anunciar que la guerra había terminado. Inmediatamente George salió a la calle a celebrar la buena noticia, encontrándose con Greta, que había escuchado los rumores del fin de la guerra en la consulta donde trabajaba y a la hora del almuerzo salió a comprobarlo. Mendonsa al verla en uniforme de enfermera besó a Greta en agradecimiento a la labor de las enfermeras en el cuidado de los soldados heridos en combate.

Tras el beso ambos se separaron, ni siquiera se pidieron los nombres y ya no volvieron a verse. Según Greta Zimmer, nunca supo que le habían hecho una foto ese día, lo descubriría veinte años mas tarde cuando vio la fotografía titulada " V-J Day" en el libro de Alfred Eisenstaedt "El ojo de Eisenstaedt". Greta escribiría a la revista Life para pedir una copia, pero no se la dieron, diciéndole además que muchas personas se hicieron pasar por la protagonista de la famosa fotografía, y que ya habían encontrado a la auténtica enfermera. Greta Zimmer no le dio más importancia al asunto.

Greta Zimmer y George Mendonsa en 1945.

En 1980 la revista Life llevaría a cabo nuevas investigaciones sobre la famosa fotografía, puesto que siempre existieron dudas sobre la identidad de los retratados, ya que Eisenstaedt no preguntó sus nombres, apareciendo en la publicación Life sin identificar. Las nuevas pesquisas, en las que la publicación del libro "El marinero que besaba: el misterio detrás de la fotografía que puso fin a la Segunda Guerra Mundial" fue clave,  determinaron que Greta Zimmer y George Mendonsa eran los verdaderos protagonistas de la célebre imagen.

En el año 2012 los ya ancianos, Greta y George, se reencontraríann en Times Square, pero la situación era totalmente diferente. Ambos mantuvieron desde entonces un discreto contacto, se reunieron en distintas ocasiones recordando con humor aquel momento, y se intercambiaban postales por Navidad.

Greta Zimmer y George Mendonsa hace unos años.

Greta Zimmer era judía de origen austriaco, sus padres murieron en un campo de concentración, y ella junto a su hermana huyeron de Austria recalando en Estados Unidos, cuando  Greta contaba con sólo quince años de edad. Tras terminar su trabajo en la clínica, se licenció en artes y tuvo dos hijos. En los últimos años se dedicó a restaurar libros. En cuanto a George Mendonsa, es un pescador ya jubilado, también casado, de noventa y tres años.

Greta Zimmer y George Mendonsa quedaran siempre en el recuerdo en una imagen para la historia.


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Referencias:
http://internacional.elpais.com/internacional/2016/09/11/mexico/1473557069_992290.html
http://www.infobae.com/2015/08/14/1748321-a-70-anos-del-beso-que-cerro-la-segunda-guerra-mundial/



12 septiembre, 2016

EL HUNDIMIENTO Y RESCATE DEL LACONIA

El 12 de septiembre de 1942, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, se produjo el naufragio del buque inglés Laconia tras ser torpedeado por el submarino alemán U-156. Pudo haber sido un acto de guerra más, pero no lo fue.  Contra todo pronóstico el "Laconia" sería horas más tarde ayudado por el mismo submarino alemán que lo hundió.

El buque inglés "Laconia"

El Laconia era un buque mercante armado británico destinado al transporte de soldados y prisioneros. El submarino alemán U-156 era un sumergible de largo alcance capitaneado por Werner Hartenstein. El hundimiento del "Laconia" se dio en el marco de la batalla del Atlántico (desde septiembre de 1939 hasta el final de la guerra) que enfrentaría a la armada británica con los grandes navíos alemanes U-Boot, que tenían la misión de bloquear al Reino Unido destruyendo los buques mercantes que le suministraban recursos.

Lugar del hundimiento
del Laconia
El "Laconia" se dirigía a Ciudad del Cabo y contaba con 268 soldados británicos con permiso, 80 mujeres y niños, una tripulación de 436 hombres y más de 1.400 prisioneros de guerra italianos además de suboficiales polacos que los custodiaban. El barco inglés era un objetivo puesto que se trataba de un crucero mercante armado. En la mañana del 12 de junio de 1942 el "Laconia" fue avistado cuando se encontraba a 400 km al noreste de la Isla Ascensión siendo torpedeado esa misma noche.

Desde el buque inglés se prepararon las embarcaciones de emergencia y se emitía un S.O.S pidiendo auxilio. El propio submarino alemán U-156 escuchó el mensaje de auxilio y decidió aproximarse al barco que poco antes había torpedeado. En seguida vieron a los primeros náufragos, y el capitán del submarino alemán Wermer Hartenstein conmovido y sorprendido al comprobar que el barco transportaba mujeres y niños, decidió emerger y ayudar en el rescate arriesgando el sumergible ya que durante las tareas de rescate bien podían aparecer barcos o aviones enemigos que respondieran al mensaje de socorro del "Laconia".
Capitán Werner Hartenstein

El Alto Mando de Submarinos alemán encabezado por el comandante Dönitz ordenó al U-157 y a otros submarinos alemanes cercanos continuar con las labores de rescate. Al rescate se uniría también el sumergible italiano "Capellini" y se solicitó ayuda a los buques de guerra franceses del gobierno de Vichy situados en Dakar.

Los marineros del U-157 izan a cubierta a cuantos náufragos pueden rescatar y al cabo de unas horas el submarino alemán está repleto de supervivientes. Habían recogido a más de 200 personas y habían muchas más en el agua, pero ya no había cabida en el sumergible de Hartenstein.

Durante las tareas de rescate desde el U-156 el capitán Hartenstein radia de forma insistente en inglés el mensaje de que tiene a bordo supervivientes del Laconia, ofreciendo a cualquier barco enemigo una tregua para acercarse y ayudar, siempre y cuando no sean ellos mismos atacados ni por barcos ni aviones enemigos.

Los submarinos alemanes recogieron también a numerosos náufragos, mujeres y niños fueron acomodados en los sumergibles, mientras que numerosos botes salvavidas fueron remolcados.

Hartenstein había hecho desplegar en el U-156 una gran bandera blanca con una cruz roja hecha con sábanas.

Náufragos del Laconia a bordo del U-156
Las tareas de rescate continuaban cuando el día 16 de septiembre aparece en la zona un bombardero B24 americano que sobrevuela los restos del naufragio. Se hacen señales desde el U-156 al bombardero americano de que necesitan ayuda y que han rescatado a personal aliado junto a mujeres y niños. El piloto del bombardero B24 informa a su base de Isla Ascensión solicitando órdenes al respecto. Recibió la orden de atacar al submarino alemán. El bombardero realizó dos pasadas rasantes lanzando dos bombas que no alcanzaron al sumergible alemán pero sí a una de las lanchas y provocando el vuelco de otra. Algunos de los supervivientes alojados en el U-156 cayeron al mar muriendo, pero Hartenstein ya no podía hacer nada más y viéndose obligado a sumergirse y a abandonar la zona en previsión de nuevos ataques, puso rumbo de regreso a su base. Solo le daría tiempo a trasladar a unos cuantos británicos e italianos a los botes salvavidas.

Rescate del Laconia por los submarinos alemanes
El 17 de septiembre aparecieron las naves francesas, el crucero "Gloire" y el destructor "Annamite" en donde se alojó a los supervivientes del naufragio. Durante el proceso fue atacado otro de los sumergibles alemanes que habían acudido al rescate que tuvo que realizar una inmersión de emergencia cuando tenía en su cubierta a casi 200 náufragos. Tras este último a taque se terminó de trasladar a los supervivientes a los buques galos.

En total se rescataron a 1.111 personas, aunque algunos de los rescatados morirían más tarde a causa de las heridas. Fueron rescatados 450 italianos, 588 británicos y 73 polacos.Los tres submarinos alemanes que participaron en el rescate serían hundidos en el transcurso de la guerra.

Del incidente  del Laconia se puede deducir que el humanitarismo en la guerra submarina no era muy habitual. De hecho la tripulación del bombardero americano B-24 sería condecorada posteriormente cuando la realidad es que las únicas víctimas de sus ataques fueron los náufragos del Laconia.

Capitán Hartenstein junto a la tripulación del U-156

De hecho a partir de lo ocurrido con el Laconia y en vista que las acciones humanitarias alemanas habían sido ignoradas el comandante Dönitz decretó la conocida como "orden Laconia" por la cual se prohibía en adelante socorrer a los miembros de las tripulaciones enemigas hundidas y que sería utilizada en su contra en los juicios de Nuremberg de 1946.

Señalar que existe una miniserie de televisión, coproducción británico alemana, titulada "Laconia, el hundimiento".
http://www.filmaffinity.com/es/film959770.html


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Referencias:
http://lakriegsmarineencastellano.blogspot.com.es/2012/04/el-hundimiento-del-laconia.html
http://www.u-historia.com/uhistoria/basehtml/inbusca.htm



02 septiembre, 2016

LA LEYENDA DE PROMETEO: SÍMBOLO DE LIBERTAD

Prometeo de Gustave Moreau (1868)
El mito de Prometeo ocupa un lugar destacado en la antigua concepción griega sobre el origen del universo, los dioses y el hombre. Prometeo era hijo del titan Jápeto y primo de Zeus, y aparece en la mitología griega como creador del hombre al cual habría modelado con arcilla. Por ello es considerado como el principal benefactor de los humanos.

En la Grecia arcaica la subsistencia humana sobre la Tierra era complicada. Una climatología muy adversa hacía que se perdieran las cosechas y los rebaños. Se dice que los pueblos comenzaron a hacer sacrificios a los dioses buscando su piedad y los libraran de todos sus padecimientos. Estos sacrificios consistían en inmolar animales en los altares dedicados a los dioses.

Prometeo se apiadó de los hombres y decidió ayudarlos. El buen Prometeo se dirigió a la región de Mecone donde los hombres se disponían a sacrificar un buey a Zeus. Y allí Prometeo urdió un ardid para engañar a Zeus y lo hizo dividiendo el buey en dos partes. En una parte colocó la carne que disimuló con la piel del animal y en otra parte puso los huesos y los cubrió con grasa blanca. Entonces le dio a escoger a Zeus una de las partes, y la parte que no escogiese sería para los hombres.

Zeus, que no imaginaba que Prometeo le estaba engañando, eligió el montón cubierto con la grasa blanca. Pero cuando el vengativo Zeus se dio cuenta del engaño castigó a los hombres quitándoles el fuego y advirtiendo a Prometeo que si osaba engañarlo nuevamente tomaría también represalias contra él.

Estatua Zeus Museo del Hermitage
Según la mitología Prometeo enseñó a los hombres a utilizar el fuego, pero también les enseñó otros conocimientos como dar nombre a las plantas y a los animales, a observar el cielo y los astros para navegar y medir el transcurso del tiempo. Además también les enseñó el uso de la palabra y el arte de la escritura.

Prometeo pensaba que el hombre estaba destinado a dominar la Tierra y a imponerse sobre los dioses, y ayudado por Atenea concibió un plan para devolver el fuego a los hombres. El plan consistía en que cuando Helio (el Sol) pasara con su carro junto a Prometeo, éste acercaría una caña a una de las ruedas y con la llama escondida escaparía hasta la región de Arcadia. Al llegar amontonó en el bosque un poco de leña y acercó la caña encendida formándose una gran hoguera.

La nueva desobediencia de Prometeo fue considerada por Zeus como una deshonra a su divinidad y como castigo ordenó a Hefesto que encadenara a Prometeo con grandes cadenas al monte Tártaro en el extremo oriental del mundo. Pero aún habría de añadir más crueldad Zeus al castigo y es que un águila devoraría durante el día el hígado del pobre Prometeo regenerándose de noche, con lo cual Zeus pretendía hacer eterno el castigo a Prometeo.

Heracles © Ad Meskens/WikiMediaCommons
Así pasaría Prometeo muchos siglos atada a la roca del Tártaro. Pero un buen día las vidas de Heracles y Prometeo coincidieron cuando el hijo de Zeus iba buscando las famosas manzanas del jardín de las Hespérides. Heracles que además de valeroso tenía buen corazón se compadeció de Prometeo y lo liberó de sus cadenas. Zeus como siempre montó en cólera  cuando se enteró de la nueva acción contra su autoridad, pero como ésta había sido cometida por su hijo Heracles pues no protestó demasiado ni tomó represalias.

Pero para que no fuese burlada su promesa de castigar eternamente a Prometeo y conservar su autoridad, Zeus ordenó que llevara siempre un anillo fabricado con las cadenas y un trozo de la roca a la que permanecería atado por siempre.

Prometeo entraría en el Olimpo de los inmortales al traspasarle la inmortalidad el centauro Quirón (ya contaré su historia en otra ocasión) como premio a su coraje y a su ejemplo.

El bondadoso Prometeo en el futuro seguiría ayudando a los hombres. Y los grandes poetas griegos lo presentarían como un modelo educativo a seguir por los hombres de su época y los venideros porque les enseñó el valor de la libertad, simbolizando la voluntad de los hombres de rechazar todo tipo de opresión.

Prometeo lleva el fuego a la humanidad.
Heinrich Friedrich Füger (1817)



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Referencias:
Robert Graves (1965). Dioses y héroes de la antigua Grecia. Lumen.