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08 noviembre, 2019

HISTORIA DE LA ARQUEOLOGÍA: ORÍGENES Y EVOLUCIÓN

La Arqueología trata de estudiar el pasado mediante los restos materiales que se han conservado, los cuales una vez sacados a la luz se interpretan a través de un determinado método de trabajo y del empleo de unos instrumentos y unas tecnologías que la arqueología comparte con otras disciplinas. Y todo ello con el fin de reconstruir la historia de civilizaciones que nos precedieron , la vida de los pueblos que las integraron y sus costumbres. Así pues, poco tiene ver ya con la imagen que de ella, y de la figura del arqueólogo, ha dado el cine (todos recordamos al famoso Indiana Jones).

Excavación arqueológica de Pompeya en 1860

La arqueología desde siempre ha estado muy ligada a la Prehistoria, puesto que de dicho periodo histórico prácticamente solo se han conservado los restos materiales que produjo. Aunque los restos que estudia la arqueología pueden pertenecer también a épocas históricas posteriores a la invención de la escritura, ya que los restos materiales contienen mucha más información no sólo referente a la tecnología y economía sino también la referida a la organización social y al mundo simbólico y  religioso.

Es lógico pensar que al igual que sucede hoy en día, también en épocas muy antiguas nuestros antepasados se encontraron con ruinas de poblados y objetos sobre el suelo, que pertenecerían a épocas pasadas. De hecho, se tiende a considerar la historia de la arqueología como la historia de los grandes descubrimientos. Hace tan solo un siglo y medio, las personas más cultas creían que el mundo había sido creado pocos milenios antes, y que todo lo que se podía conocer del pasado más remoto debía de buscarse en los textos de los primeros historiadores, sobre todo los del Próximo Oriente, Egipto y Grecia. No se tenía conciencia de que fuese posible ningún tipo de historia coherente de los períodos previos a la aparición de la escritura.

El hombre siempre ha especulado sobre el pasado, y la mayoría de las culturas tienen sus propios mitos de creación para explicar por qué la sociedad es como es. Y a su vez, la mayoría de las culturas han quedado fascinadas por las sociedades que las precedieron. En la antigüedad se desarrolló una curiosidad por las reliquias de sociedades pasadas y así, sabios e incluso dirigentes coleccionaban y estudiaban objetos del pasado.

Durante el Renacimiento, los príncipes y las gentes refinadas comenzaron a crear los llamados gabinetes de curiosidades, en los que artefactos singulares y antiguos se disponían de forma un tanto desordenada junto a minerales exóticos y toda clase de especímenes ilustrativos de lo que se denominaba "historia natural". En el Renacimiento también los eruditos comenzaron a estudiar y coleccionar las reliquias de la antigüedad clásica. Y en tierras más septentrionales, lejos de los centros de civilización de la Antigua Grecia y Roma, también empezaron a estudiar los vestigios locales de su propio pasado.

Traslado de la estatua de Ramsés II por G. Belzoni

Fue en el S.XVIII cuando los investigadores más audaces iniciaron la excavación de algunos de los yacimientos más destacados. Pompeya, con sus impresionantes hallazgos romanos, fue uno de los primeros, aunque la excavación propiamente dicha no comenzaría hasta el S.XIX. Sin embargo, estos trabajos de excavación y los hallazgos que comportaban seguían una interpretación errónea  al basarse en las referencias temporales de la Biblia, que insistía en la escasa antigüedad de la existencia humana.


No sería hasta mediados del S.XIX cuando la arqueología llegó a constituirse realmente y a ello ayudó el hecho de que Charles Lyell defendiera que los fenómenos geológicos antiguos eran similares a los actuales. Un descubrimiento sería fundamental para reconocer que el hombre tenía una antigüedad mayor a la que indicaba la Biblia, y fue el hallazgo en las canteras de grava del río Somme de artefactos humanos (bifaces) y huesos de animales ya extinguidos. Así, Boucher de Phertes lanzó la idea de que esto indicaba que la existencia humana se remontaba mucho antes al Diluvio Universal.

Estas ideas se avenían  con los hallazgos de Darwin sobre la evolución, y su principio de la selección natural según la cual los individuos mejor adaptados al ambiente sobrevivirían y transmitirían hereditariamente sus cualidades ventajosas a su descendencia, y gradualmente las características de una especie cambiarían hasta el punto de surgir una nueva. Se sentaban las bases para buscar los orígenes del hombre en el registro material.

Hay que destacar un concepto que haría avanzar la arqueología más allá de la mera especulación sobre el pasado, se trata del Sistema de las Tres Edades creado por Thomsen, que proponía que las colecciones de materiales arqueológicos recuperados se dividieran entre la Edad de Piedra, la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. Este sistema supuso que estudiando y clasificando los artefactos prehistóricos se podía llevar a cabo una ordenación cronológica y saber más de esos tres períodos históricos.

Christian Jurgensen Thomsen

También la etnografía vino a ayudar a la arqueología, puesto que el estudio de pueblos y culturas presentes sirvió para entender mejor las del pasado.

A finales del S.XIX ya se habían desarrollado muchas de las ideas que sirven de base a la arqueología moderna, y en ello tuvo una gran importancia los grandes descubrimientos decimonónicos de antiguas civilizaciones tanto en Europa como América u Oriente Próximo. Ejemplos fueron las expediciones napoleónicas a Egipto, con el descubrimiento de la Piedra Rosetta que sería clave para comprender la escritura jeroglífica. Otros ejemplos fueron el desciframiento de la escritura cuneiforme, utilizada por muchas lenguas en la antigua Mesopotamia. En América, hacia 1840 se dieron a conocer las ciudades en ruinas de la antigua cultura Maya.

Si la  Biblia había sido una de las principales fuentes de inspiración en la búsqueda de civilizaciones perdidas en Egipto y el Próximo Oriente, el poema homérico de la Ilíada fue el que impulsó a H. Schliemann a buscar la mítica ciudad de Troya, la cual identificó en Hissarlik, al oeste de Turquía. A pesar de que los métodos de excavación no eran los más adecuados, vistos desde una perspectiva actual, para la época eran los correctos, además demostró como se podía emplear la interpretación de la estratigrafía de un túmulo para reconstruir el pasado.

Grabado de Heinrich Schliemann en Troya

Es preciso dejar constancia, al hilo de "los grandes descubrimientos" de que durante mucho tiempo la disciplina arqueológica únicamente sirvió de excusa académica para el expolio sistemático de los monumentos y de los objetos de la Antigüedad, ya fuera para su exhibición en colecciones nobiliarias o su incorporación a fondos museísticos.

Así pues, antes de finalizar el S.XIX, ya se habían establecido muchos de los rasgos que definirían la arqueología moderna, y se habían descubierto numerosas civilizaciones antiguas. A partir de entonces la arqueología se centraría en determinar secuencias cronológicas. Se trataba de fijar cronológicamente los materiales arqueológicos descubiertos mediante la descripción y correlación de secuencias culturales. Pero también se fue más allá, y así el arqueólogo Gordon Childe, se preguntaba por qué cambiaron o sucedieron las cosas en el pasado.

Tras la Segunda Guerra Mundial, las contribuciones científicas a la arqueología fueron decisivas. Destaca el campo de la datación que se benefició con el descubrimiento del Carbono 14 en 1949. Mediante la datación radiocarbónica los arqueólogos podían ya determinar,de forma directa, la edad de los yacimientos y de los hallazgos arqueológicos sin necesidad de recurrir a complicadas cronologías comparadas de culturas con áreas ya datadas por métodos históricos.

Cíclo del Carbono 14


Con la llamada Nueva Arqueología, que surgiría a finales de los sesenta, encabezada por el arqueólogo L.Binford,  no se daba tanta importancia a la cronologia y hacían hincapie en el potencial que la evidencia arqueológica podía tener a la hora de investigar los aspectos sociales y económicos de las sociedades pretéritas. No sólo había que describir el pasado sino también explicarlo, preguntarse no sólo qué cosas ocurrieron en el pasado y cuándo, sino también por qué ocurrieron, en un intento de explicar los procesos de cambio.

Como hemos visto la arqueología ha ido evolucionando y, sí hace un siglo la arqueología era cosa de ricos, que especulaban sobre el pasado y realizaban costosísimas excavaciones, o de viajeros que aprovechaban sus viajes a lugares remotos para realizar estudios en su tiempo libre, en la actualidad la mayoría de los países tienen sus propios servicios históricos o arqueológicos, además de haberse constituido en un ciencia en sí misma.


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Referencias:
Arqueología. Teoría, Métodos y Practica. Collin Renfrew/Paul Bahn. Editorial Akal. 1998.
Teoría y Método de la Arqueología. Víctor M. Fernández Martínez. Editorial Sintesis. 1989.


31 julio, 2018

40 AÑOS EXCAVANDO EN ATAPUERCA

Se cumplen cuarenta años del inicio de los trabajos de excavación en el yacimiento burgalés de Atapuerca.

Hace unos días el equipo investigador de la campaña de excavaciones de 2018 de Atapuerca daba a conocer el hallazgo de varios restos craneales de una homínida adolescente (de unos 13 años) de hace más de 300.000 años, a la que se ha dado el nombre de Sara. Se trata de la mitad izquierda de un cráneo del cual ya se tenía la parte derecha. En concreto se trata del maxilar izquierdo, el segundo molar, el pómulo y la zona de la oreja, todos ellos hallados en la Sima de los Huesos. Con todos los restos hallados de Sara se intentará reconstruirla para saber cómo era, y saber también la causa de su muerte.

A lo largo de estos años de trabajos se han logrado recuperar más de 340.000 restos arqueológicos y paleontológicos, que han posibilitado el conocimiento de diferentes actividades de, al menos, tres grupos de homínidos distintos como son el Antecessor, Heidelbergensis y Sapiens, de los cuales se ha atestiguado su presencia física por los hallazgos óseos encontrados. La presencia de otro grupo de homínidos, como es el Homo de Neanderthal, está pendiente de confirmar entre los recientes restos hallados en la llamada Cueva Fantasma.

Esta concentración de restos y grupos humanos distintos es excepcional y única en el mundo, y ha permitido además datar la presencia humana en la sierra de Atapuerca en 1,2 millones de años, lo que supone la ocupación más antigua de la vieja Europa hasta la fecha.

Restos de la homínida Sara

Aunque se han hallado gran cantidad de restos fósiles se estima que el 99% de los restos sigue enterrado por lo que en excavaciones venideras se harán nuevos e importantes descubrimientos, ya que en varios yacimientos se está a punto de llegar a niveles donde se espera hallar una gran riqueza de fósiles.

Los yacimientos de Atapuerca se pueden dividir en dos grupos: los que son cueva, entre los que se  encuentran la Trinchera del Ferrocarril (Sima del Elefante, Galería y Gran Dolina), Cueva Mayor (con el Portalón, Sima de los Huesos, Galería de las Estatuas y la Galería de Sílex) y la Cueva del Mirador; y los que se sitúan al aire libre, como son el Hundidero, Hotel California, Fuente Mudarra y el Valle de las Orquídeas.

Los orígenes del Proyecto Atapuerca se remontan al siglo XVIII con el empeño del vicario de la comarca don Manuel Francisco de Paula, entre 1782 y 1795, de incluir la importancia de Cueva Mayor en el Diccionario Geográfico e Histórico del geógrafo real Tomás López. De Paula describió Cueva Mayor en un manuscrito, una detallada descripción de la misma, así como su situación en un mapa croquis de la época, y además ya hacía referencia a su origen como cosa de la naturaleza y no de Dios. También hay que destacar, años después, los esfuerzos del que fuera gobernador civil, Felipe de Ariño y López, que en 1863 con objeto de proteger la cueva envió una carta a la reina Isabel II en la que solicitaba la propiedad de la cueva  por un período de sesenta años con el objetivo de realizar trabajos de investigación, preservarla y levantar un plano del interior. La petición obtendría el visto bueno de la Comisión de Monumentos de Burgos ese mismo año.

Esta petición despertó el interés de otros arqueólogos y así, en 1868, los ingenieros de minas Pedro Sampayo y Mariano Zuaznávar, publicarían un trabajo en el que se describía la morfología, geología y arqueología del sitio actualmente conocido como Sima de los Huesos. Sus grabados documentaron el primitivo yacimiento antes de la entrada de la maquinaria que construiría la trinchera ferroviaria décadas más tarde.

Litografía del exterior de la cueva de Atapuerca

La publicación de Sampayo y Zuaznávar alcanzó notoriedad y difusión, por lo que despertó el interés de geólogos y prehistoriadores que fueron llegando a Atapuerca, es el caso de Jesús Carballo, Henri Breuil, Hugo Obermaier o Saturio González, entre otros. Todos ellos fueron sumando hallazgos arqueológicos que iban siendo referenciados en sucesivas publicaciones por otros investigadores. La Guerra Civil paralizaría las investigaciones.

Una nueva fase en el conocimineto de este yacimiento fue impulsada, a partir de 1951, por las investigaciones del Grupo Espeleológico Edelweis. La exploración, topografía y conservación de las cavidades de la sierra dio como resultado la catalogación de todos los conductos, así como el descubrimiento en 1962 de los yacimientos del Pleistoceno de Trinchera. Entre 1964 y 1966, bajo la dirección de Francisco Jordá, se realizarían las primeras excavaciones cuyos restos serían expuestos en el Museo de Burgos en 1968.

En 1972 el Grupo Espelelógico Edelweis descubre la Galería del Sílex y, en 1973, bajo la coordinación de José Luis Uribarri, presentan las alegaciones que impidieron la pretendida expropiación forzosa para el campo de maniobras militar de las cuevas y de parte de Trinchera, iniciándose los trámites para su declaración como Monumento Histórico Artístico, lo que se conseguiría en 1987.

En 1975 el Grupo Espeleológico Edelweis entró en contacto con Trinidad Torres, quien en el verano de 1976 realizaría excavaciones en Trinchera y en la Sima de los Huesos se descubrirían los primeros fósiles de Homo Heidelbergensis, que hicieron que Emiliano Aguirre presentara, en 1977, el primer proyecto del Equipo de Investigación de Atapuerca. A Emiliano Aguirre le seguirían en 1991, como co-directores del Proyecto, sus discípulos Juan Luis Arsuaga, Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro. Y hasta ahora.

Panorámica de la sierra y yacimientos de Atapuerca

Y es que la Sierra de Atapuerca se ha convertido en un tesoro científico, único en Eurasia para conocer la fascinante historia de la humanidad. Los descubrimientos en Atapuerca han demostrado que Europa fue poblada por primera vez en un tiempo mucho más remoto de lo que se pensaba, y han esclarecido el árbol de la evolución humana durante el último millón de años, icluyendo el descubrimiento de un aespécie nueva en la genealogía humana, el Homo Antecessor. También han permitido conocer aspectos fundamentales de la evolución del comportamiento humano, como la evolución tecnológica, las estrategias de aprovechamiento de los recursos, el lenguaje, la cultura de la muerte, y la violencia interpersonal. Al compás de estos descubrimientos se han desarrollado nuevas técnicas y métodos de investigación, y se ha formado el mayor equipo de científicos del mundo en el campo de la Prehistoria, que constituye la vanguardia de esta disciplina.

Es especialmente destacable la idea del Equipo de Investigación de Atapuerca de que su trabajo debe de estar al servicio de la sociedad, y así, la vocación de difusión de los descubrimientos ha llevado a realizar un importante esfuerzo por transmitir la importancia y significado de estos.

Fruto de todo este trabajo, científico y de divulgación, fue la declaración de la Sierra de Atapuerca como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en el año 2.000.

Los hallazgos procedentes del Proyecto Atapuerca se pueden ver en el Museo de la Evolución Humana, inaugurado en el año 2010.



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Referencias:
https://www.atapuerca.org/es
http://www.museoevolucionhumana.com/es/el-museo
https://grupoedelweiss.com/web/index.php/catastro-de-burgos-mainmenu-71/principales-zonas-estudiadas/36-atapuerca/917-40-aniversario-de-la-primera-campana-de-emiliano-aguirre-en-atapuerca
http://www.elmundo.es/papel/historias/2017/12/09/5a21ab9322601d253f8b461a.html
http://www.elcorreodeburgos.com/noticias/provincia/carta-briviesca-salvo-atapuerca_114038.html
https://www.lavanguardia.com/cultura/20180723/451051113520/hallados-restos-hominida-sara-atapuerca.html


02 octubre, 2017

LUGARES CON HISTORIA: OLDUVAI, CUNA DE LA HUMANIDAD

Garganta de Olduvai (Tanzania)
El yacimiento de Olduvai se encuentra en la garganta del mismo nombre, una gran hendidura en el terreno de casi 50 kilómetros de longitud. Este accidente geográfico se sitúa dentro del Área Protegida del Ngorongoro, al norte de Tanzania, al este de la llanura del Serengueti, dentro del Valle del Rift, una formidable reserva natural que recibe miles de visitantes cada año.

La garganta de Olduvai es internacionalmente conocida por los famosos descubrimientos de fósiles humanos realizados por Louis y Mary Leakey, y por los magníficos restos arqueológicos que han permitido documentar la historia evolutiva humana, de la fauna y del medio ambiente durante los últimos dos millones de años.

La palabra Olduvai proviene del vocablo másai "Oldupai" que significa "lugar del henequén salvaje" por la presencia de estas plantas por toda la zona y que suponen una importante fuente de agua en las épocas de escasez de lluvias.

En la zona abundan los sedimentos arcillosos, arenosos y también de ceniza volcánica procedente del ya extinto volcán Olmoti, pruebas de que hace millones de años este lugar fue un lago que en algún momento se secó, seguramente a causa de la actividad sísmica.

Situación geográfica de Olduvai

El yacimiento fue descubierto casualmente por el entomólogo de origen alemán Wilhelm Kattwinkel, el cual en el transcurso de sus investigaciones buscando insectos, y por accidente, cayó por un barranco en el cual observaría fósiles que sobresalían de de una pared rocosa junto a él.

Tras el descubrimiento se organizó una primera expedición dirigida por el geólogo alemán Hans Reck, que en 1913 hallaría el primer esqueleto humano. las posteriores excavaciones revelarían la presencia de unos 60 homínidos(Australopitecus y Homo Habilis) y de una buena cantidad de útiles de piedra y hueso.

Así, Olduvai fue el primer lugar en el que fueron halladas evidencias del empleo de utensilios líticos (cantos cortantes preparados a propósito para rascar y desprender la carne de los animales cazados o carroñeados) por los primeros seres humanos, que recibieron el nombre de industria Olduvayense. Es además, uno de los primeros yacimientos en África donde fue descubierta la denominada industria Achelense (industria lítica caracterizada por los bifaces de elaboración más compleja al trabajarse la piedra de forma simétrica a ambos lados de la lasca) y donde fue establecida la visión tradicional sobre la transición Olduvayense-Achelense.

Louis y Mary Leakey

Más tarde el matrimonio formado por Mary y Louis Leakey descubrieron el Zijanthropus boisei en el enclave denominado FLK en 1959. En esos momentos era el fósil homínido intacto más antiguo de la garganta de Olduvai. Después de la excavación de 1960-61 Leakey informó sobre cerca de 2500 artefactos de piedras y 3500 especímenes de huesos fósiles incluyendo restos de Homo Habilis y Zijanthropus o Paranthropus boisei.


La importancia de este lugar para comprender los orígenes del comportamiento más complejo de los homínidos se documenta por la presencia de abundantes huesos de reses y pruebas de transportes repetidos de porciones de al menos 48 grandes mamíferos muertos, la mayoría bóvidos, en este lugar de paisaje paleolítico.

Actualmente, en las paredes de la garganta, ha quedado al descubierto un conjunto estratigráfico de unos cien metros de espesor en el que se han diferenciado hasta siete niveles principales.

El nivel con restos arqueológicos más antiguo, conocido como Capa I, registra asentamientos con industria lítica muy primitiva, desarrollada con lascas de basalto y cuarzo. Los restos óseos hallados en esta capa son de homínidos primitivos como el Paranthropus boisei y de los primeros especímenes encontrados de Homo Habilis. Esta capa está datada en 1,8 millones de años.

Bifaz hallado en el yacimiento de Olduvai

Por encima de esta, se sitúa la Capa II, que registra una importante actividad tectónica. Las herramientas de piedra son sustituidas por bifaces más sofisticados de la industria achelense, que coexiste con una cultura Olduvayense evolucionada. El final de esta capa si situa en 1,2 millones de años.

El conjunto de las Capas III y IV, se caracterizan por herramientas achelenses y olduvayenses evolucionadas, atribuidas al Homo Ergaster. La Capa IV, está datada en 1 millón de años.

Posteriormente se formaron las capas siguientes, denominadas Capas Masek (entre 1Ma yy 400.000 años) con importante actividad tectónica y vulcanismo (entre 600.000 y 400.000 años) Capas Ndutu (400.000 y 75.000 años) y Capas Naisiusiu (entre 22.000 y 15.000 años) y que contienen herramientas de la industria lítica desarrollada por el Homo Sapiens.

Por todos los trabajos arqueológicos realizados en la zona desde principios de siglo, que incluyen hallazgos tanto antropológicos como líticos, la garganta de Olduvai es considerada la cuna de la Humanidad, y en ella trabajan e investigan en la actualidad equipos internacionales de arqueólogos y geólogos, que en sucesivas campañas van dando a conocer los abundantes e importantes hallazgos realizados.

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Referencias:
http://www.olduvai-gorge.org/home_espanol.html
http://www.civesmundi.es/olduvai/
https://historiageneral.com/2014/02/19/la-garganta-de-olduvai-cuna-de-la-humanidad/
http://paleoantropologiahoy.blogspot.com.es/2013/03/secuencia-estratigrafica-de-olduvai.html


07 mayo, 2017

REVOLUCIÓN EN LA ARQUEOLOGÍA: POR PRIMERA VEZ SE EXTRAE ADN DE LOS SEDIMENTOS.

Los sedimentos que forman las capas o estratos de los yacimientos arqueológicos pueden ser muy ricos en restos óseos, pero hasta ahora su posible contenido en ADN fósil no había captado la atención de los paleoantropólogos. Una nueva técnica desarrollada por un equipo internacional con participación del CSIC permite rastrear en estos sedimentos la presencia de grupos de homínidos, incluso en cuevas o estratos que carecen de restos óseos. Los resultados han aparecido en la revista Science.

Sedimentos

El método se basa en el análisis del ADN mitocondrial ( el ADN está presente  dentro del núcleo de cada célula de nuestro cuerpo, pero es el ADN de las mitocondrias de la célula el que ha sido usado para construir árboles evolutivos). Para el estudio los investigadores han analizado 85 muestras de sedimento de hace 550.000 y 14.000 años, del Pleistoceno, procedentes de ocho cuevas de Eurasia, entre ellas la Cueva de El Sidrón, en Asturias.

Este trabajo permite conocer qué especie de homínido ocupaba una cueva o un nivel estratigráfico concreto, incluso en ausencia de cualquier resto de huesos o esqueletos. La novedad cosiste en aprovechar el sedimento del suelo (que antes se desechaba) y descubrir que está plagado de secuencias de ADN de organismos que ocuparon ese terreno.

Y es que aunque existe un amplio registro de yacimientos del Pleistoceno asociado a la presencia de humanos arcaicos, la escasez de fósiles impide en muchos casos conocer qué especie de homínido vivió en un determinado lugar. El suelo sí recoge esa información, ya que en él se conservan restos de organismos que se han descompuesto, defecado o desangrado.

Trabajo de laboratorio

En el yacimiento de Denisova, en Siberia, donde ya se había documentado la presencia de neandertales y denisovanos (homínido emparentado con los neandertales y los humanos modernos, encontrado en las cuevas de Denisova, en Siberia, y que vivió entre hace un millón de años y 40.000 años) los investigadores han podido averiguar qué nivel del terreno se corresponde con cada homínido, y se ha constatado que ambos se alternaron en la cueva.

La nueva técnica podría permitir aumentar el tamaño muestral de los genomas mitocondriales neandertales y denisovanos, que hasta ahora estaban limitados por el número de restos conservados. Y probablemente será posible incluso recuperar partes sustanciales de genomas nucleares.

La cueva de El Sidrón es la única analizada que no se ha en las que no se ha identificado ADN de origen animal. En el resto de yacimientos se ha encontrado ADN mitocondrial de mamíferos antiguos, alguno de ellos ya extinguidos. Los más comunes son hiénidos, bóvidos, équidos, cérvidos y cánidos.

Megafauna
La nueva técnica permite recopilar información de mamíferos que estuvieron presentes en un determinado yacimiento, con independencia de que se conserven restos. El origen del ADN recuperado parece provenir de deposiciones realizadas in situ o de la propia descomposición de los restos en las propias cuevas. El ADN de la megafauna (grandes animales terrestres ya extinguidos que se extinguieron entre fines del Pleistoceno y comienzos del Holoceno, entre los 12.000 y 8.000 años a.C.) puede proporcionar información de la dieta de los homínidos del pasado.

En algunas muestras de sedimento, los investigadores han recuperado secuencias genéticas del mamut lanudo, una especie que se extinguió en Eurasia en el Holoceno, hace unos 4.000 años. De igual manera las secuencias atribuidas a los rinocerótidos se corresponden la mayoría con el rinoceronte lanudo, a pesar de que esta especie se extinguió al final del Pleistoceno Tardío, hace menos de 30.000 años.

En cuanto al ADN de hiénidos, las secuencias se corresponden con variantes de la hiena de las cavernas. Y el 90% de las secuencias de úrsidos procedentes de la Cueva de Vindaja (Croacia) coinciden con el oso cavernario, un linaje del este de Europa que desapareció hace aproximadamente 25.000 años.

Y aunque en la Cueva de El Sidrón no se han hallado restos con ADN de origen animal, sín embargo si se han encontrado restos óseos neandertales de ambos sexos y diferentes edades que habitaron la cueva hace 49.000 años, de los cuales se ha extraído ADN nuclear y mitocondrial a partir de dientes y restos óseos.


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Referencias:
Nota de prensa del CSIC, del 28 de Abril de 2017