30 octubre, 2017

LA LEYENDA DE PARIS Y HELENA: ORIGEN DE LA GUERRA DE TROYA

Una noche cuando la reina Hécuba esperaba el nacimiento de Paris despertó sobresaltada por una horrible pesadilla, en la cual la reina había visto una especie de antorcha que incendiaba toda la ciudad de Troya hasta convertirla en cenizas. Asustada comunicó al rey Príamo su terrible visión y éste hizo venir a Ésaco, hijo de Príamo que tenía el don de interpretar los sueños, el cual dictaminó que Hécuba daría a luz un hijo predestinado a ser la ruina de Troya. Así las cosas, Ésaco aconsejó a los reyes que abandonasen al niño cuando naciera.

Paris y Helena de Jacques-Louis David (1788)

El pequeño Paris fue entregado al esclavo Agelao para que lo abandonase en el monte Ida, pero un osa se apiadó del niño y lo amamantó, impidiendo que se muriera de hambre. A los pocos días el esclavo volvió al monte Ida y al ver que el niño aún vivía lo entregó a unos pastores que se hicieron cargo de él.

Con el paso de los años Paris crecía en fuerza y belleza, y se había ganado el cariño de todos los pastores de la región, que lo declararon su protector y lo rebautizaron con el nombre de Alejandro, que significa precisamente "protector de los hombres".

Un buen día Paris fue sorprendido por Hermes, el mensajero de los dioses, el cual iba acompañado por tres divinidades olímpicas, que no eran otras que Hera, Afrodita y Atenea las cuales habían elegido al joven pastor como árbitro pues tendría que decidir cual de las tres era la más hermosa.

Paris tenía un problema, porque las tres le parecían igual de hermosas, por lo que elegir a una de ellas era harto complicado. Las tres diosas decidieron ayudar a Paris y cada una de ellas se dirigió al muchacho prometiéndole toda clase de bondades.

Así Hera, hermana y esposa de Zeus y reina de los dioses, le ofreció el reino más bello de la Tierra. La diosa Atenea, diosa de la sabiduría y la guerra, le propuso toda la sabiduría y ser el mejor en la guerra. Finalmente Afrodita, la diosa del amor y la belleza, le prometió a Helena la mujer más bella del mundo.

Paris se decantó por Afrodita a la cual otorgó el premio que no era otro que una manzana de oro del Jardín de las Hespérides. Hera y Atenea no se tomaron nada bien la decisión del joven pastor y prometieron venganza enviando toda clase de males sobre Príamo y el reino de Troya. Poco podía imaginar Paris en ese momento que su juicio desencadenaría la guerra de Troya.

El juicio de Paris de Pedro Pablo Rubens (1639)

Pero el tiempo pasaba y nada reseñable ocurría, Paris decidió casarse con la ninfa Énone, que poseía el don de la medicina. Juntos vivieron momentos felices en los bosques del monte Ida.

El rey Príamo celebraba cada año unos juegos fúnebres dedicados a su hijo al cual creía muerto. Paris decidió participar un año en ellos y resultó ganador de todas las pruebas, venciendo a todos sus hermanos incluido Héctor, el primogénito de la casa de Troya y el más valiente y generoso de sus miembros. Pero uno de sus hermanos, Deífobo, se dejó llevar por el odio e intentó matar a Paris, ignorando el parentesco que los unía.

El joven pastor buscó refugio en el altar de Zeus y Casandra, hija también de Príamo y que tenía el don de la adivinación, lo acogió proclamando ante el pueblo que Paris era el hermano abandonado. Sus padres olvidaron la profecía hecha antes de su nacimiento y el joven pastor fue reconocido oficialmente como hijo de Príamo viviendo desde entonces con los honores que correspondían a su rango.

Príamo contó a Paris el rapto, siendo niño, de su hermana Hesíone por Heracles que se la llevó a Salamina como botín de guerra, luego de haber destruido Troya. Príamo nunca perdonó el rapto de su hermana y Paris se ofreció a rescatar a su tía Hesíone y vengar la ofensa causada por Heracles. Paris estaba convencido que su protectora Afrodita lo favorecería.

Paris se encontró con la oposición de sus hermanos y de los consejeros del rey para quienes la empresa del joven príncipe era una insensatez que costaría sangre y la destrucción de Troya por parte de los griegos. Pero Príamo decidió dar el visto bueno y puso a Paris al frente de la expedición.

En la isla de Citera, Paris decidió detenerse para proponer una alianza a Cástor y Pólux, hijos mellizos de Zeus (aunque las versiones sobre la paternidad difieren). En caso de que se negaran Paris atacaría con su escuadra a Salamina y se llevaría a Hesíone por la fuerza.

El rapto de Helena de Francesco Primaticcio (1530-39)

La noticia de que en Citera había anclado una magnífica flota capitaneada por el hijo del rey de Troya llegó a la vecina Esparta. En ausencia de Menelao, que al recibir la noticia de la muerte de su abuelo acudió a Creta para los funerales, reinaba su esposa Helena, considerada la mujer más hermosa del mundo. Paris no tardó en conquistarla con ayuda de Afrodita.

El joven príncipe troyano olvidó su propósito de rescatar a Hesíone. En su mente y en su corazón ya solo cabía Helena. Paris reunió a sus capitanes para preparar el asalto al palacio real de Esparta y a sus hombres les prometió un rico botín.

Algunas versiones dicen que Helena fue raptada y otras indican que Helena se marchó con Paris por propia voluntad. Pero sea como fuere Helena abrió las puertas del palacio dejando entrar a Paris y a sus guerreros que se apoderaron de una gran número de riquezas y las embarcaron en sus naves.

Ya en alta mar de camino a Troya se les apareció el legendario dios marino Nereo que predijo a Paris la desgracia sobre su reino y avisó de que los griegos ante tal afrenta enviarían un poderoso ejército que arrasaría Troya.

Paris y Helena desembarcaron en la isla de Crane donde se realizaron sus esponsales olvidando las profecías sobre el reino de Troya. Cuando decidieron regresar a Troya se dieron cuenta que el rapto de Helena había sublevado a todos los príncipes griegos, que se habían conjurado para vengar la ofensa causada por Paris.

Se iniciaba así la célebre Guerra de Troya.


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Referencias:
Robert Graves. Dioses y héroes de la antigua Grecia. Lumen (1965).
Ana María Shua. Dioses y Héroes de la mitología griega. Alfaguara (2013).




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