19 febrero, 2017

HISPANIA PRERROMANA: LOS CELTAS

A lo largo de los siglos fueron llegando al norte de la Península Ibérica pequeños grupos familiares indoeuropeos, provenientes del centro de Europa, en busca de nuevos campos en los que practicar la agricultura y mejores pastos para la ganadería. En su peregrinaje hasta  los lugares de asentamiento definitivo irían mezclándose con otras poblaciones nativas que contribuiría a intercambiar pensamientos y adaptarse a nuevas formas de vida.

Castro de Coaña/Autor Jscouso/WikimediaCommons
Se establecieron en el norte de la Península Ibérica entre los S.X y VI a.C. en las actuales Asturias, Cantabria y Galicia. Estas poblaciones precélticas desarrollarían una cultura que se prolongaría durante cientos de años, permaneciendo hasta el S.I a.C, conocida como Cultura Castreña.

Los galaicos que habitaban en el noroeste peninsular junto a astures y cántabros en el norte, hermanarían tradiciones. Así, los poblados o castros celtas cuentan con cien o doscientos habitantes, eran poblados situados en zonas elevadas para facilitar su defensa y estaban rodeados de murallas de piedra. Sus casas eran de piedra, de forma circular, hechas de adobe y cubiertas de paja. Estas viviendas apenas tenían mobiliario y no habían habitaciones. La tierra es propiedad de la comunidad, pero el rendimiento agrícola era escaso y los intercambios entre poblaciones no eran muy frecuentes, abasteciéndose entre ellos mismos.

Expansión celta en Europa/Autor Alexicoua
WikimediaCommons

La solidaridad entre los miembros del propio grupo garantizan la supervivencia. Sólo las armas y algunos utensilios domésticos, aperos de labranza, adornos y joyas, pueden pertenecer al ámbito individual o privado. Pero a pesar de un cierto igualitarismo se ha podido comprobar que las sociedades norteñas están jerarquizadas y no todos los miembros de la comunidad tienen el mismo estatus social o económico.

Los pueblos galaicos más tarde, opondrían una fuerte resistencia a la conquista de Roma, y es quizás por ello que el historiador griego Estrabón en su obra se refiere a ellos con cierta animadversión, al considerarlos rudos y salvajes, lo que se debía no sólo a sus costumbres guerreras sino también a su alejamiento geográfico debido a que los caminos terrestres y marítimos que conducían a estas tierras eran largos y este obstáculo en las comunicaciones les hacía menos sociables.

Península Ibérica hacía el 300 a.C/Autor  Iberia_300BC.svgWikimediaCommons

Según el mismo Estrabón, los pueblos celtas viven con mucha austeridad, hacen una sola comida al día y dormían sobre jergones de paja, vivían sin preocupaciones porque sólo se preocupan de lo imprescindible. Viven bajo una sociedad ginecocrática, bajo el gobierno de las mujeres, lo cual es considerado por el historiador griego como poco civilizado.

La ginecocracia consistía en que a diferencia de otras sociedades patriarcales, la mujer no sólo desempeña, como en las demás civilizaciones un importante papel, sino que además éste le es reconocido socialmente. La mujer celta alcanza una gran independencia en su relación con los hombres, son las herederas de los bienes, cuando se casan reciben una dote como valoración de la alta estima en que se las tiene. Pero esta libertad no las excluye de tener que realizar diariamente gran cantidad de trabajos como cultivar la tierra, recolectar, tareas domésticas, cuidado de los hijos, se ocupan de los animales domésticos, y de vez en cuando hasta remueven y escarban  en las aguas en los ríos para hallar oro.

Los celtas se dedicaban sobre todo a la ganadería, aunque también había agricultores y cultivaban el trigo. Elaboraban piezas de cerámica y tejidos de lana. Llegaron a ser expertos en la metalurgia y fabricaron utensilios y armas de bronce y de hierro, ero también adornos como collares, brazaletes, fíbulas y torques. Sin embargo no tuvieron moneda. Entre las innovaciones que introdujeron los celtas está el carro tirado por animales lo que facilitaría las tareas agrícolas.

Vivienda castreña/Autor Juantiagues
WikimediaCommons

Algunos historiadores grecolatinos consideraban que los galaicos eran ateos, no entendían que podía existir religión sin representación física de sus dioses. Los celtas no tenían necesidad de representarlos porque sus dioses están inmersos en la naturaleza y en los misterios de las plantas.

Los celtas no tenían escritura y era la palabra de los más ancianos la que prolonga la huella de la memoria con su voz, siendo los niños y los jóvenes los que guardan su historia y tradiciones.

En cuanto a la organización social, un consejo de ancianos ocupa la cúspide social. Se sabe que en la actual Cantabria los ancianos que veían su fuerza física disminuir y que ya no pueden guerrear podían llegar a optar por el suicidio antes que convertirse en una carga para la familia.

Torque de Burela/ Autor Álvaro Pérez Vilariño
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En el oeste peninsular los lusitanos, otro de los pueblos celtas, ocupan el territorio comprendido el Duero y el Guadiana, hablan una vieja lengua derivada del indoeuropeo anterior al celta. Los lusitanos dependían de una difícil economía agropecuaria. El tránsito de la adolescencia a la edad militar se realizaba mediante ritos de iniciación en los que los jóvenes han de demostrar su valor, y lo hacen lanzándose al saqueo de otros pueblos, costumbres que mantenidas hasta la época romana son las que le dieron fama a los lusitanos de pueblo belicoso, aunque la guerra era para los lusitanos una estrategia cultural para paliar la carestía.

En el S.V a.C. la cultura de La Tène (cultura d ela Edad del Hierro cuyo núcleo se sitúa en los Alpes) marcó una fase muy característica del mundo celta. Esta corriente cultural llegó a la Península Ibérica pero el proceso de celtización fue complejo y largo desarrollándose a lo largo de muchos años.

Por la dinámica de su propia evolución separados de sus orígenes, los celtas hispanos se fragmentan generando experiencias dispares, manteniendo unos rasgos más genuinos desde el punto de vista lingüístico y de su cultura material, otros en cambio en simbiosis con las poblaciones nativas darán lugar a una cultura propia, la celtíbera.

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Referencias:
Memoria de España: Las grandes potencias se disputan España. Serie documental TVE.



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