15 julio, 2016

PIEDRA DE ROSETTA, LA CLAVE DE LOS JEROGLÍFICOS

Piedra de Rosetta
Un 15 de julio pero del año 1799 se produjo el hallazgo de la Piedra de Rosetta, y ésta no era una piedra cualquiera, ya que gracias a ella se pudieron descifrar los jeroglíficos egipcios, indescifrables hasta entonces.

La Piedra de Rosetta es un fragmento de una antigua estela egipcia de granito negro inscrita con un decreto sacerdotal publicado en Menfis (capital del Imperio Antiguo de Egipto, situada al Sur del delta del Nilo) en el año 196 a.C.en honor del faraón Ptolomeo V en gratitud por una serie de medidas tomadas por el faraón como el regalo de plata y grano a los templos, o el haber ordenado embalsar las aguas sobrantes para beneficio de los agricultores durante una inundación especialmente alta del Nilo. Por ello, los sacerdotes como garantes de la cultura tradicional egipcia, elevaron plegarias en su honor y dispusieron que una copia del decreto fuera expuesta en cada templo y que cada una fuera inscrita en las tres escrituras utilizadas en aquella época en el antiguo Egipto: en jeroglíficos o lenguaje de los dioses, en demótico o lenguaje de los documentos y en griego que era el lenguaje utilizado por el gobierno Ptolemaico.
Tetradracma con la efigie de Ptlomeo V

Se cree que la estela no fue elaborada en la localidad de Rosetta (Rashid, enclave portuario egipcio en el mar Mediterráneo) donde fue hallada, sino que procedería de un templo en el interior del territorio egipcio. El algún momento la estela se fragmentó y sólo se conservó el fragmento correspondiente a la Piedra de Rosetta. Cuando Teodosio I, emperador del Imperio Romano de Oriente, en el 392 d.C. ordenó el cierre de los templos no cristianos estos se reutilizaron como canteras y en este contexto reapareció la fragmentada estela que fue localizada en una fortaleza en Rashid.

El hallazgo de la Piedra de Rosetta se dio durante la campaña de Egipto de Napoleón Bonaparte iniciada en 1798 cuyo ejército expedicionario se hizo acompañar de una Comisión de Ciencias y Artes compuesta por 167 expertos técnicos. Mientras se trabajaba el las defensas del fuerte Julien, el teniente Pierre-François Bouchard avisto en una zona excavada por los soldados una placa con inscripciones y tanto él como el coronel d'Hautpoul pensaron que se trataba de un hallazgo importante. La piedra fue trasladada hasta El Cairo donde fue examinada por expertos y hasta recibió la visita del propio Napoleón. El hallazgo sería anunciado en el Institute d'Égypte asociación científica creada por Napoleón en El Cairo.

Pero la Piedra de Rosetta pasaría de manos francesas a las inglesas cuando las tropas galas y la Comisión de Artes y Ciencias incluída, fueron rodeadas y sitiadas en la ciudad de Alejandría donde fueron obligados a rendirse ante las tropas inglesas. La rendición incluía no sólo la retirada francesa de las plazas tomadas sino también la entrega de todo el material arqueológico encontrado en la llamada Capitulación de Alejandría firmada por los representantes de las fuerzas británicas, francesas y otomanas.

De la Piedra de Rosetta se harían varias copias en yeso que serían repartidas entre varias universidades inglesas y otras tantas copias impresas de las inscripciones que serían objeto de estudio por parte de eruditos europeos. En 1802 la Piedra de Rosetta fue transferida al Museo Británico donde continua expuesta y es la pieza más visitada.

Jean-François Champollion
La Piedra de Rosetta al contener tres escrituras diferentes, jeroglífica, demótica y griega muy pronto despertó el interés público al contener la clave para descifrar la hasta entonces ininteligible escritura jeroglífica egipcia. El descubrimiento de que la estela ofrecía tres versiones de un mismo texto facilitó el desciframiento de la escritura jeroglífica egipcia. La primera traducción completa del texto en griego antiguo apareció en 1803, y no sería hasta 1822 cuando Jean-François Champollion, filólogo y egiptólogo francés además de especialista en lenguas orientales y profesor de la Academia de Grenoble, anunció en Paris el descifrado de los textos jeroglíficos egipcios. Champollion observó que en el texto griego de la Piedra de Rosetta aparecían numerosos nombres propios de personajes griegos y dedujo que para transcribirlos a la escritura demótica egipcia se empleaban signos que correspondían a los sonidos de estos nombres extranjeros. Y lo mismo ocurría en el fragmento de escritura jeroglífica pero, al estar éste texto incompleto, el único nombre propio que aparecía traducido del griego era el de Ptolomeo. El profesor francés estudió otras inscripciones como la del obelisco de Filé donde aparecía de nuevo el nombre propio de Ptolomeo (en este caso Ptolomeo IX) con idénticos símbolos y también el nombre de Cleopatra. La comparación de caracteres coincidentes le facilitó la construcción de un alfabeto de caracteres jeroglíficos fonéticos. Los estudios de Champollion le permitieron asimismo desarrollar la primera gramática del antiguo Egipto y un diccionario de jeroglíficos.

A raíz del descubrimiento de la Piedra de Rosetta y el posterior desciframiento de la escritura jeroglífica fue posible entender muchos documentos e inscripciones lo cual fue esencial para conocer la historia de Egipto, ampliar el conocimiento de la antiquísima civilización egipcia y fomentar su estudio.

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Referencias:
http://www.elconfidencial.com/cultura/2014-07-20/aniversario-de-la-piedra-que-descubrio-egipto_164509/



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