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06 enero, 2020

LA LEYENDA DE LOS REYES MAGOS DE ORIENTE

Adoración de los Magos de Andrea Mantegna (1495-1505)
Esta pasada noche muchos niños y niñas esperaron con ilusión y ansiedad la llegada de los Reyes Magos de Oriente, quienes cargados de regalos los repartieron entre pequeños y también grandes.

Se trata de una fiesta cristiana y católica, de origen muy antiguo, y muy arraigada llamada "Epifanía" que celebra la manifestación de Dios en su presencia humana en la tierra, y es simbolizada con la llegada de los Reyes Magos, que llegados desde Oriente querían mostrar su adoración al recién nacido rey de los judíos, llevándole como presentes oro, incienso y mirra. Es una fiesta en la que confluyen numerosos elementos de diverso origen religioso y cultural.

La escasez de fuentes fiables no ha impedido el surgimiento de leyendas en torno a estos magos, concebidos también como reyes con el paso del tiempo y que la tradición ha acabado convirtiendo en tres, llamados Melchor, Gaspar y Baltasar. Que llegarían a Belén desde el lejano Oriente, Persia o Arabia e incluso de Etiopía (de ahí el representar a Baltasar como un rey de tez negra) guiados por una estrella, que bien podría tratarse de un fenómeno astronómico como fue la conjunción de Saturno y Júpiter, que arrojaría un brillo especial que la haría fácilmente distinguible desde la Tierra. Y es que en la cultura y la sociedad antigua oriental las estrellas y los fenómenos atmosféricos y celestes eran signos de los dioses.

Pero los Reyes Magos, sólo son mencionados una vez en la Biblia, en concreto en el Evangelio de San Mateo 2,1-12, y nada dice sobre que fueran tres (hay tradiciones antiguas que fijan el número de magos hasta en doce y en algunas catacumbas romanas aparecen entre dos y cuatro) ni que fueran reyes. Tampoco se menciona sus nombres. Y tampoco dice nada de la fecha concreta en la que los insignes visitantes fueron a homenajear al pequeño Jesús. Esos son datos que se irían añadiendo con el tiempo.

La adoración de los Tres Reyes de Girolamo de Santacroce (1525-1530)

Lo que San Mateo cuenta es que bajo el reinado de Herodes, aparecieron unos magos del este de Jerusalén, que habiendo descubierto el hallazgo de una nueva estrella cuyo significado relacionaron con el nacimiento de un posible Mesías, éstos fueron a preguntar al rey de Judea (con el permiso de Roma, todo sea dicho de paso) donde estaba el rey de los judíos que acababa de nacer hacía poco. Herodes no sabía de qué le hablaban y decidió reunirse con los sacerdotes y escribas para aclarar la situación. Parece ser que según los profetas el lugar elegido sería Belén porque así estaba escrito. Pero el rey Herodes, temeroso de dicha profecía, dejó marchar a los Reyes Magos, con la intención de que fueran los mismos magos quienes a su vuelta le dijeran quien era ese Mesías para mostrarle él también su veneración. Nada más lejos de sus verdaderos propósitos. Tras rendirle homenaje, ofreciéndole oro, incienso y mirra (ofrendas de gran valor económico y simbólico) volvieron hacia Oriente pero sin pasar por el palacio de Herodes, ya que recibieron en sueños la advertencia de tomar otro camino. Es entonces cuando Herodes sintiéndose engañado mandaría matar a todos los niños de Belén y alrededores. Pero Jesús y su familia ya habían emprendido la huida a Egipto.

Y de esta alusión en el evangelio de San Mateo sobre los Reyes Magos se deriva una tradición que ha ido evolucionando con el paso de los siglos, debido a las múltiples versiones existentes.

En el S.III el teólogo Orígenes escribía que los magos eran tres, que se correspondería con los tres regalos ofrecidos, y que sería corroborado por Tertuliano,considerado padre de la iglesia, quien afirmaría además que se trataba no de magos sino de reyes (la palabra "mago" había adquirido desde los primeros siglos del cristianismo un matiz peyorativo). Además que fueran tres regalos, de tres reyes como símbolo de las tres tribus bíblicas descendientes de Noé, Sem, Cam y Jafet que se repartirían por el mundo conocido de Asia, África y Europa.

 Mosaico de la iglesia de San Apolinar Nuevo en Rávena (505)

En cuanto a sus nombres, Melchor, Gaspar y Baltasar, la primera vez que aparecen estos nombres es en una inscripción sobre unos mosaicos en el friso de la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena y que data del S.VI. En las obras atribuidas a Beda, el Venerable (erudito anglosajón, monje y doctor de la Iglesia del S. VII) además de recoger sus nombres los describía diciendo que, Melchor era un anciano de larga cabellera cana y luenga barba, que le ofrecería el oro como símbolo de la realeza divina; Gaspar era joven, imberbe, de tez blanca y rosada, que honró al Niño ofreciéndole incienso como símbolo de la divinidad; y el tercero, Baltasar de tez morena, cuyo presente fue la mirra, que servía para embalsamar a los muertos simbolizando así la vulnerabilidad del hombre y profetizando la muerte del Mesías.


Tras la adoración de los Reyes Magos al Niño volvieron a sus países de origen y la leyenda cuenta que se convirtieron al cristianismo y que tras ser bautizados por el apóstol Tomás, se consagraron a evangelizar las regiones lejanas de Oriente y que serían enterrados en la ciudad de Saba. Sus reliquias serían llevadas a Constantinopla por la emperatriz Elena, madre del emperador Constantino, quien legalizó el cristianismo en el Imperio Romano con el Edicto de Milan en el año 313. De Constantinopla pasarían a Milán por obra de su obispo, San Eustorgio, ya en el S.IX. Y finalmente en 1164, el arzobispo de Colonia y archicanciller de Colonia aprovechó el saqueo de Milán para hacerse con las reliquias. Probablemente no se trate de los restos de los tres magos, pero así ha quedado recogido.

La leyenda de los misteriosos magos de Oriente ha sido capaz de sobrevivir al paso de los siglos para convertirse en un tradición navideña que va más allá de toda liturgia cristiana. Una leyenda que ha ido calando en el imaginario colectivo, aunque los hechos no fueron tan reales como nos cuentan.


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Referencias:
Los Reyes Magos. Historia y Leyenda. Franco Cardini, Editorial Península. 2001.
Historia de los Reyes Magos. José Oroz Reta y M. Teresa Herrera. Helmántica: Revista de Filología Clásica y Hebrea. 1982


22 mayo, 2018

LOS LEGENDARIOS DOCE TRABAJOS DE HÉRCULES

Hércules
Heracles (Hércules) es uno de los héroes más célebres y populares dela mitología clásica. Hijo del todopoderoso Zeus y de una mortal, Alcmena, desde niño sufrió los celos de Hera, la esposa de Zeus.

Alcmena fue madre de los gemelos Hércules e Ificles, pero los niños tuvieron distintos padres. Mientras Hércules era hijo de Zeus, Ificles lo era del esposo de Alcmena, Anfitrión. ¿Cómo pudo suceder? Tras la muerte de sus hermanos en lucha con Pterelao, Alcmena había jurado no entregarse a su marido hasta que sus hermanos fuesen vengados, y Anfitrión emprendió para ello una guerra contra los tafios, que habían luchado contra Electrión. La noche que Anfitrión regresaba victorioso, Zeus adoptó su apariencia y tomó a Alcmena, pero esa misma noche también el propio Anfitrión yació con su esposa.

Hera sintió celos de Alcmena y temiendo que el hijo que diera a luz reinara en Argos, le pidió a la diosa de los alumbramientos, Ilitía, que demorase el nacimiento de Heracles y que, en cambio, apresurase la venida al mundo de su primo Euristeo, quien así heredaría Argos.

Atenea advirtió a Alcmena de que Hera trataría de perjudicar a Heracles, pero su valor y la protección de los dioses le valdría larga vida y gloriosas hazañas.

Una medianoche, siendo aún muy niños, Hera introdujo una serpiente venenosa en la habitación de ambos, Ificles rompió a llorar pero Heracles cogió a la serpiente y la estranguló. Fue entonces cuando tanto Alcmena como Anfitrión comprendieron que el pequeño Hércules era hijo de un dios.

Se cuenta que la Vía Láctea se formó cuando Hera amamantó al pequeño Héracles, a petición de Atenea, pero el niño chupó tan fuerte que la diosa lo apartó de sí de forma tan brusca que la leche se derramó formando nuestra galaxia.
El pequeño Hércules estrangula la
serpiente. Pompeo Batoni (1743)

Hércules creció sano y fuerte, alcanzando una talla y fuerza extraordinarias, gracias a los cuidados de sus maestros y de su padre adoptivo Anfitrión, que lo envío al campo para que cuidara los rebaños y fortaleciera su cuerpo. Entre sus maestros se encontraban Radamantis, que le enseñó a manejar el arco, Cástor que le enseñó a combatir, el centauro Quirón que le enseñó Medicina y Astronomía, y Lino, su maestro de música, al cual mataría en un ataque de ira, al no aceptar sus reprimendas.

La rencorosa Hera le provocó un ataque de locura en el transcurso del cual mató a su mujer, a sus hijos y a dos de sus sobrinos. Al despertar y descubrir los terribles actos que había cometido, sintió tal dolor y vergüenza que se aisló del mundo eligiendo una vida dura y laboriosa.

Su hermano Ificles le convenció para que consultara el Oráculo de Delfos, cuya sibila, le mandó para expiar su culpa, diez trabajos que dispondría Euristeo, pero que se convirtieron en doce, ya que Hera propuso la invalidez de dos de ellos. Y es que Euristeo celoso de la reputación de Heracles y temiendo ser destronado algún día (no hay que olvidar que Heracles hubiera sido el legítimo heredero de Argos de no haber intervenido la intrigante Hera), le persiguió sin descanso y se cuidó de darle los trabajos fuera de sus estados para que no perturbara su reinado.

Los doce trabajos casi imposibles que Euristeo ordenó a Heracles fueron los siguientes:


1. Matar al león de Nemea.
Euristeo ordena a Heracles que mate y le lleve un enorme y feroz león que asolaba la región de Nemea, devorando a sus habitantes y a los rebaños. Su piel era tan gruesa que era invulnerable a las armas de los hombres por lo que idea un plan que consiste en acorralarlo en su cueva, bloqueando con una red una de las dos entradas y lo azuza para que entre por una de ellas lo acorrala y lo mata estrangulándolo. Además Heracles debía despojar al animal de su piel utilizando sus propias zarpas. Con la gruesa piel del león Heracles confeccionó una armadura y con su cabeza un yelmo.

2. Matar a la Hidra de Lerna.
En el Lago de Lerna, una zona pantanosa, tenía su guarida una hidra, monstruo acuático en forma de serpiente de nueve cabezas, que se regeneraban  y duplicaban cuando eran cortadas. Esta hidra tenía atemorizada a la comarca. Heracles la hace salir lanzándole flechas y durante el combate cuenta con la ayuda de su sobrino Yolao. Hera envía un gigantesco cangrejo para que ayude a la hidra y pellizque y estorbe a Heracles. Yolao tiene la idea de quemar los cuellos de la hidra y que no se puedan regenerar. Finalmente toma la cabeza central de la hidra que era inmortal y la entierra bajo una gran roca. Además empapó sus flechas con su sangre que era venenosa,lo que le serviría para futuras aventuras. Este trabajo sería invalidado tras ser informado Euristeo de que se ayudó de Yolao.

Relieve sarcófago con los trabajos de Hércules. Palazzo Altemps en Roma

3. Capturar a la cierva de Cerinea.
Euristeo impuso a Heracles la caza de una cierva con pezuñas y cornamenta de oro, consagrada a la diosa Artemisa, por lo que debía capturarla y no matarla. El héroe la persiguió durante un año entero ya que era tan veloz que era imposible alcanzarla, hasta que un día agotada paró a beber en un río, lo cual fue aprovechado por Heracles que le disparó una flecha entre las patas delanteras, sin herirla. Una vez inmovilizada, la apresó y la llevó a Micenas para que Euristeo la viera.

4. Capturar al Jabalí de Erimanto.
Este jabalí era una criatura que habitaba en Erimanto (un monte de Arcadia) y que causaba terribles estragos saqueando los sembrados de los alrededores y alimentándose de hombres. Tal fuerza tenía que era capaz de arrancar árboles de raíz con sus colmillos. Con fuertes gritos Heracles lo hizo salir de su escondrijo entre los matorrales, y acorralándolo en una zona cubierta de nieve, saltó sobre su lomo, lo redujo y lo ató con cadenas, cargándoselo sobre sus espaldas y llevándolo vivo a Micenas. Cuando Euristeo lo vio se asustó tanto que se escondió en una gran tinaja de bronce, fabricada por él mismo como refugio en caso de peligro.

5. Limpiar los establos del rey Augías en un sólo día.
Augías, hijo del dios Helios, disponía de un rebaño de bueyes que lo convertía en el mayor del país, y es que contaba con doce bueyes regalados por su padre, que protegían al resto de la manada de cualquier ataque. Pero este rebaño se guardaba en unos establos que no se habían limpiado nunca. Y Euristeo, para humillar a Heracles, le ordena que se encargue de ello y que lo haga en un solo día. Pero el astuto héroe abrió los dos laterales de los establos, y desvía el curso de los ríos Alfeo y Peneo para que las aguas corrieran por su interior y arrastraran el estiércol. Este trabajo fue uno de los invalidados ya que Augías afirmaba que el trabajo lo habían realizado los dioses fluviales y Euristeo que el trabajo fue realizado para Augías y no para él, puesto que conocía la apuesta que habían realizado Heracles y Augías, de que le regalaría parte del ganado sí lograba completar el trabajo.

Mosaico de los Doce Trabajos de Hércules
Museo Arqueológico Nacional

6. Matar a los pájaros del Lago Estínfalo.
Estas aves tenían pico, alas y garras de bronce, eran un auténtico peligro ya que eran carnívoros, llegando a atacar al ganado y a la población, además sus excrementos venenosos arruinaban los cultivos. Eran tan numerosos que Heracles no sabía qué hacer ya que su arco no era suficiente para acabar con ellos y su fuerza en esta situación no servía de nada, además el lago Estínfalo era impenetrable. Entonces apareció la diosa Atenea, que le dio un cascabel de bronce y le dijo que lo hiciera sonar desde una alta colina. Así lo hizo, y los pájaros se asustaron levantando el vuelo, lo que fue aprovechado por el héroe para matarlos con sus flechas.


7. Capturar al Toro de Creta.
Al morir el rey de Creta sus tres hijos se disputan el trono; Minos, el mayor, pide a dios Poseidón que le favorezca, y le envía un esplendoroso toro como signo de reconocimiento a su derecho a gobernar. Pero Minos a cambio debía sacrificarlo como muestra de lealtad divina, pero quedó tan admirado con el animal que decidió quedárselo y sacrificar a otro toro. Como castigo Poseidón enloqueció al animal. Euristeo ordenó a Heracles que lo capturara, y Minos le dió permiso para que lo hiciera ya que causaba estragos en Creta. Heracles lanzándose desde un árbol sobre el formidable animal, lo redujo tras una larga lucha y le puso una anilla en la nariz, y tras ello lo llevó a Micenas.


8. Robar las Yeguas de Diomedes.
Diomedes era un gigante, rey de una belicosa tribu que habitaba en Tracia (los bistones) que guardaba en sus establos, atadas con cadenas, unas feroces yeguas que se alimentaban de carne humana, de sus inocentes huéspedes. Heracles embarcó con algunos voluntarios y se las arrebató a Diomedes, quien persiguió y atacó a Heracles. Pero el héroe le venció y lo arrojó vivo a las yeguas que lo devoraron, tras lo cual éstas se volvieron mansas, y las pudo atar al carro de Diomedes, y llevarlas a Micenas donde fueron entregadas a Hera.

9. Robar el Cinturón de Hipólita.
Admete, la hija de Euristeo, fue la que dispuso este noveno trabajo, pues quiso tener el cinturón mágico de Hipólita, la reina de las Amazonas. Famosas jinetes, las amazonas llevan arcos de bronce, hachas y escudos en forma de media luna, y lucen cinturones confeccionados con pieles de animales.
Hipólita atraída por Heracles le ofrece el cinturón sin condiciones. Pero Hera, disfrazada, hace correr el rumor de que el héroe quiere raptar a la reina. Las amazonas se sienten engañadas y atacan a Heracles, que apresa a la capitana, Melanipa. Hipólita entrega el cinturón a Heracles como rescate.

Hércules luchando con las amazonas. 

10. Robar el ganado de Gerión.
Como décimo trabajo Euristeo manda a Heracles a Eriteia (actual Cádiz) donde vivía Gerión, un terrible gigante antropomorfo de tres cuerpos, con sus respectivas cabezas y extremidades. Gerión era dueño de un formidable rebaño de bueyes rojos, que eran custodiados por el fiel pastor Euritión y por Ortro, perro de dos cabezas hermano de Cerbero (guardián de la puerta del Hades). El héroe tras cruzar el desierto libio pidió al dios Helios que le prestara la copa dorada para poder llegar al lejano Occidente. Al llegar al final del Mediterráneo Heracles apartó las rocas que le impedían seguir erigiendo sus célebres columnas en el estrecho de Gibraltar, las columnas de Hércules. Una vez llega Eriteia mata al pastor, al perro y al propio Gerión, atravesando sus tres cuerpos con la espada. Tras un largo viaje de vuelta, lleno de obstáculos, Heracles entrega los bueyes a Euristeo.

11. Robar las manzanas del Jardín de las Hespérides.
Como regalo de boda para el dios Zeus y su esposa Hera, Gea (diosa de la Tierra) les regala unas manzanas de oro. Hera las planta en su jardín (situado cerca de la cordillera del Atlas, en el norte de áfrica), custodiado por un dragón de cien cabezas llamado Ladón, y por las tres ninfas Hespérides, hijas de Atlas, el titán condenado por Zeus a cargar sobre sus hombros el Cielo. Euristeo le manda conseguir conseguir las manzanas, y para ello Heracles pacta con Atlas: él le sostendría su pesada carga y el titan iría a buscarlas. Pero cuando Atlas regresa con las manzanas se propone llevarlas él mismo al rey. El héroe le engaña aceptando quedarse en el lugar de Atlas, con la condición de que le sujetase un momento la esfera celeste, mientras se colocaba una almohada, lo que fue aprovechado por Heracles para tomar las manzanas y marcharse.

Hércules en el Jardín de las Hespérides de
Giovanni Antonio Pellegrini

12. Capturar a Cerbero y sacarlo de los Infiernos.
Fue el último de los doce trabajos de Héracles y consistió en capturar a Cerbero, el perro de Hades que guardaba las puertas del Inframundo y que impedía que los muertos salieran y los vivos entraran. Cerbero era un monstruo de tres cabezas, con una cabelleras de serpientes y una cola acabada en aguijón de escorpión. Para llevar a cabo la gesta Heracles tuvo primero que ser iniciado en los misterios eleusinos (ritos de iniciación anuales a las diosas Deméter y Perséfone) y aprender así cómo entrar y salir vivo del Hades, y de paso para absolverse así mismo de la culpa por haber matado a su familia. Encontró la entrada al Hades en Ténaro. Atenea y Hermes le ayudaron a traspasar la entrada a la ida y a la vuelta. El barquero Caronte le llevó a través del río Aqueronte (uno de los ríos del Inframundo) y una vez en el Hades, y antes de realizar su misión, libera a Teseo que había sido apresado por Hades cuando, junto a Pirítoo, intentaron raptar a Perséfone. Heracles pidió permiso a Hades para llevarse a Cerbero, y este se lo dio a cambio de que lo dominara sin hacerle daño, lo que logró al tratarlo con amabilidad. Otra versión cuenta que Heracles disparó a Hades una flecha, dejándolo fuera de combate, y tras una violenta lucha con el animal logró capturarlo.

Los seis primeros trabajos del héroe tuvieron lugar en Grecia, mientras que los otros seis posteriores se distribuyeron por el mundo conocido. También los griegos, como si siguieran los pasos de Heracles, se lanzaron a Partir del S. VI a.C. al descubrimiento y colonización de las tierras que rodeaban el Mediterráneo.

La victoria de Heracles en todos sus trabajos, su victoria sobre los monstruos que atemorizaban a las gentes y asolaban regiones, se entiende como el triunfo de la razón sobre la irracionalidad, a raíz de lo cual se inició una nueva visión del mundo, en manos de la civilización griega.



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Referencias:
https://www.educaixa.com/microsites/El_Mediterrani_del_mite_a_la_rao/doce_trabajos_heracles/
Pierre Commelin. La mitología griega y romana. La Esfera de los libros (edic.2017)



30 octubre, 2017

LA LEYENDA DE PARIS Y HELENA: ORIGEN DE LA GUERRA DE TROYA

Una noche cuando la reina Hécuba esperaba el nacimiento de Paris despertó sobresaltada por una horrible pesadilla, en la cual la reina había visto una especie de antorcha que incendiaba toda la ciudad de Troya hasta convertirla en cenizas. Asustada comunicó al rey Príamo su terrible visión y éste hizo venir a Ésaco, hijo de Príamo que tenía el don de interpretar los sueños, el cual dictaminó que Hécuba daría a luz un hijo predestinado a ser la ruina de Troya. Así las cosas, Ésaco aconsejó a los reyes que abandonasen al niño cuando naciera.

Paris y Helena de Jacques-Louis David (1788)

El pequeño Paris fue entregado al esclavo Agelao para que lo abandonase en el monte Ida, pero un osa se apiadó del niño y lo amamantó, impidiendo que se muriera de hambre. A los pocos días el esclavo volvió al monte Ida y al ver que el niño aún vivía lo entregó a unos pastores que se hicieron cargo de él.

Con el paso de los años Paris crecía en fuerza y belleza, y se había ganado el cariño de todos los pastores de la región, que lo declararon su protector y lo rebautizaron con el nombre de Alejandro, que significa precisamente "protector de los hombres".

Un buen día Paris fue sorprendido por Hermes, el mensajero de los dioses, el cual iba acompañado por tres divinidades olímpicas, que no eran otras que Hera, Afrodita y Atenea las cuales habían elegido al joven pastor como árbitro pues tendría que decidir cual de las tres era la más hermosa.

Paris tenía un problema, porque las tres le parecían igual de hermosas, por lo que elegir a una de ellas era harto complicado. Las tres diosas decidieron ayudar a Paris y cada una de ellas se dirigió al muchacho prometiéndole toda clase de bondades.

Así Hera, hermana y esposa de Zeus y reina de los dioses, le ofreció el reino más bello de la Tierra. La diosa Atenea, diosa de la sabiduría y la guerra, le propuso toda la sabiduría y ser el mejor en la guerra. Finalmente Afrodita, la diosa del amor y la belleza, le prometió a Helena la mujer más bella del mundo.

Paris se decantó por Afrodita a la cual otorgó el premio que no era otro que una manzana de oro del Jardín de las Hespérides. Hera y Atenea no se tomaron nada bien la decisión del joven pastor y prometieron venganza enviando toda clase de males sobre Príamo y el reino de Troya. Poco podía imaginar Paris en ese momento que su juicio desencadenaría la guerra de Troya.

El juicio de Paris de Pedro Pablo Rubens (1639)

Pero el tiempo pasaba y nada reseñable ocurría, Paris decidió casarse con la ninfa Énone, que poseía el don de la medicina. Juntos vivieron momentos felices en los bosques del monte Ida.

El rey Príamo celebraba cada año unos juegos fúnebres dedicados a su hijo al cual creía muerto. Paris decidió participar un año en ellos y resultó ganador de todas las pruebas, venciendo a todos sus hermanos incluido Héctor, el primogénito de la casa de Troya y el más valiente y generoso de sus miembros. Pero uno de sus hermanos, Deífobo, se dejó llevar por el odio e intentó matar a Paris, ignorando el parentesco que los unía.

El joven pastor buscó refugio en el altar de Zeus y Casandra, hija también de Príamo y que tenía el don de la adivinación, lo acogió proclamando ante el pueblo que Paris era el hermano abandonado. Sus padres olvidaron la profecía hecha antes de su nacimiento y el joven pastor fue reconocido oficialmente como hijo de Príamo viviendo desde entonces con los honores que correspondían a su rango.

Príamo contó a Paris el rapto, siendo niño, de su hermana Hesíone por Heracles que se la llevó a Salamina como botín de guerra, luego de haber destruido Troya. Príamo nunca perdonó el rapto de su hermana y Paris se ofreció a rescatar a su tía Hesíone y vengar la ofensa causada por Heracles. Paris estaba convencido que su protectora Afrodita lo favorecería.

Paris se encontró con la oposición de sus hermanos y de los consejeros del rey para quienes la empresa del joven príncipe era una insensatez que costaría sangre y la destrucción de Troya por parte de los griegos. Pero Príamo decidió dar el visto bueno y puso a Paris al frente de la expedición.

En la isla de Citera, Paris decidió detenerse para proponer una alianza a Cástor y Pólux, hijos mellizos de Zeus (aunque las versiones sobre la paternidad difieren). En caso de que se negaran Paris atacaría con su escuadra a Salamina y se llevaría a Hesíone por la fuerza.

El rapto de Helena de Francesco Primaticcio (1530-39)

La noticia de que en Citera había anclado una magnífica flota capitaneada por el hijo del rey de Troya llegó a la vecina Esparta. En ausencia de Menelao, que al recibir la noticia de la muerte de su abuelo acudió a Creta para los funerales, reinaba su esposa Helena, considerada la mujer más hermosa del mundo. Paris no tardó en conquistarla con ayuda de Afrodita.

El joven príncipe troyano olvidó su propósito de rescatar a Hesíone. En su mente y en su corazón ya solo cabía Helena. Paris reunió a sus capitanes para preparar el asalto al palacio real de Esparta y a sus hombres les prometió un rico botín.

Algunas versiones dicen que Helena fue raptada y otras indican que Helena se marchó con Paris por propia voluntad. Pero sea como fuere Helena abrió las puertas del palacio dejando entrar a Paris y a sus guerreros que se apoderaron de una gran número de riquezas y las embarcaron en sus naves.

Ya en alta mar de camino a Troya se les apareció el legendario dios marino Nereo que predijo a Paris la desgracia sobre su reino y avisó de que los griegos ante tal afrenta enviarían un poderoso ejército que arrasaría Troya.

Paris y Helena desembarcaron en la isla de Crane donde se realizaron sus esponsales olvidando las profecías sobre el reino de Troya. Cuando decidieron regresar a Troya se dieron cuenta que el rapto de Helena había sublevado a todos los príncipes griegos, que se habían conjurado para vengar la ofensa causada por Paris.

Se iniciaba así la célebre Guerra de Troya.


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Referencias:
Robert Graves. Dioses y héroes de la antigua Grecia. Lumen (1965).
Ana María Shua. Dioses y Héroes de la mitología griega. Alfaguara (2013).




23 abril, 2017

LA LEYENDA DE EDIPO: LA VOLUNTAD DE LOS DIOSES

Layo y Edipo de Francesco Nenci
Edipo es el protagonista de una de las más celebres leyendas griegas y ha dado vida a un mito que ha pasado a la historia.

Las desventuras de este héroe son el resultado de la preocupación de los grandes poetas griegos por los problemas que tenían importancia para su tiempo, sino de los grandes problemas que transcienden los siglos porque reflejan la situación humana, que son criaturas limitadas por su mortalidad y debilidad.

Para comprender el drama de Edipo hay que entender que la religión de los griegos concede poca importancia a los hombres, ya que éstos fueron creados por un dios menor como fue Prometeo, y están en inferioridad con los dioses, que gobiernan en su propio interés y con los cuales sólo les une un vínculo de sometimiento.

Zeus, como custodio de la justicia y del ordenamiento moral, ya advirtió a los mortales que sus crímenes serían castigados, y así en la historia de Edipo se da un encadenamiento de culpa y castigo que difícilmente los hombres reconocerían como la mano de los dioses repartiendo justicia.

Para este tipo de héroes el valor principal era el honor, pero pagaban con su vida esa reivindicación.

La leyenda de Edipo se forja cuando según un antiguo oráculo, la maldición castigaría a Layo (rey de Tebas casado con Yocasta) sí engendraba un hijo. El oráculo añadía también que este hijo no sólo mataría a su padre, sino que además causaría una terrible tragedia.

El rey aunque creía en los oráculos, pensaba que se trataba  sólo de un aviso, que no significaba  la fatalidad de su cumplimiento, y se lo ocultó a su esposa.

Así pues, Layo y Yocasta concibieron a Edipo, una noche en que Layo estaba bajo los efectos de la bebida. Para que la maldición no se cumpliera, Layo perforó los tobillos del niño y los ató con una correa (era una forma muy primitiva de aplacar la ira de los dioses cuando sus consejos eran desobedecidos por los mortales). Al niño se le hincharon los pies y de ahí su nombre, pues Edipo significa pie hinchado.

Layo decidió deshacerse del niño y lo confió a un criado para que se encargara de él. Tras varios intentos, una dama noble que hacía el trayecto contrario al que hacía el criado le hizo detenerse y al ver al niño, preguntó al criado quienes eran sus padres y éste le contestó que no podía darle el nombre, pero que se trataba de un gran señor cuyas obligaciones no le permitían tener consigo a su hijo.

Edipo y la Esfinge
Gustave Moreau (1864)

Esta mujer era Peribea, esposa de Pólibo, rey de Corinto, y se ofreció a adoptar al niño. Los reyes de Corinto, muy respetados por sus súbditos por su bondad, no eran felices porque no podían tener hijos.

Edipo creció feliz en la corte de Corinto. Pólibo le rodeó de maestros que le dieron una completa educación. Los jóvenes de la corte lo envidiaban. Cuando Edipo alcanzó la mayoría de edad varios de sus caballos le fueron robados. Edipo reconoció al ladrón, era el hijo de una familia noble de Corinto, al que creía su amigo pero que no era tal porque siempre le había tenido envidia y acabó confesándole la verdad, que era el hijo bastardo de los reyes.

Pólibo no tuvo más remedio que reconocer los hechos, de cómo fue encontrado y adoptado. Y pese al cariño que Edipo sentía por sus padres adoptivos quiso conocer a sus verdaderos padres y, salió una noche, sin decir nada, tomando el camino de Delfos, para consultar el oráculo y saber así quien era su padre.

Viajando por un estrecho camino (la encrucijada de Megas) divisó a dos hombres, que no eran otros que el rey Layo y su emisario Polifontes, el cual exigió a Edipo que dejara el paso libre a su señor. Edipo protestó y Polifontes mató al caballo de Edipo que enfurecido mató primero al emisario y luego al anciano rey Layo. De este modo la profecía se cumplía.

Edipo llegó a Tebas al anochecer, que estaba de luto por la muerte del rey Layo.

Al día siguiente, paseando por la plaza conoció el enfrentamiento entre la Esfinge y los tebanos. La Esfinge, mitad león y mitad mujer y con alas, planteaba enigmas a los tebanos que no eran capaces de resolver lo que suponía ser devorados por la Esfinge, tras estrangularlos, de ahí su nombre.

Edipo decidió someterse a las pruebas de la Esfinge:

-El primer enigma decía así "¿Cuál es el ser que anda ora con dos, ora con tres, ora con cuatro patas y que, contrariamente a la ley general, es más débil cuantas más patas tiene?
Edipo contestó que la respuesta era el hombre, puesto que cuando es niño camina a cuatro patas, luego con las dos piernas y finalmente, se apoya en un bastón.

-El segundo enigma, era el siguiente "Son dos hermanas, una de las cuales engendra a la otra y, a su vez, es engendrada por la primera". Con este enigma la Esfinge anunció que sí Edipo lo acertaba se declararía derrotada y dejaría en paz a los tebanos.
La respuesta acertada de Edipo fue, el día y la noche.

Los tebanos quisieron premiar a Edipo por haberlos liberado de la Esfinge, y lo proclamaron rey, entregándole como esposa a la viuda de Layo, Yocasta, con la que tuvo cuatro hijos, los gemelos Eteocles y Polinices, y dos mujeres Antígona e Ismene

El secreto de Edipo se ignoró durante años en los cuales se ganó el cariño de los tebanos por su bondad y prudencia.

Pero un buen día el reino de Tebas se vio invadido por una mortal peste enviada por los dioses y ningún sacrificio sirvió para detenerla. La asamblea de Tebas hizo llegar sus súplicas a Edipo, que envió a su cuñado Creonte al Oráculo de Apolo en Delfos, para saber el motivo por el cual los dioses castigaban a Tebas de esa manera.

A su regreso, Creonte contó que la plaga de peste era un castigo de los dioses por el asesinato del rey Layo. Mientras el culpable no pagara por su crimen Tebas padecería las consecuencias. Creonte anunció además que el oráculo afirmaba que el asesino se encontraba entre ellos.

La peste de Tebas/Jean François Jalabeat (1849)

Edipo hizo que le contaran la historia del asesinato de Layo y tomó medidas para dar con el autor del crimen y causante de la desgracia que asolaba a los tebanos. Edipo hizo traer a Tiresias,  un adivino (ciego) conocido por su sabiduría,  al que pidió ayuda para encontrar al asesino.

Tiresias le contestó "¡Terrible cosa es saber aquello que tare desgracia al que lo sabe!"

Las oscuras palabras del augur enfadaron tanto a Edipo que acusó a Tiresias de encubridor y cómplice de la muerte de Layo. Ofendido, Tiresias le espetó la terrible verdad "Tu eres el verdadero regicida y vives en relaciones incestuosas con Yocasta".


Edipo acusó a Tiresias de hechicero y mentiroso, pero en realidad Edipo se dio cuenta de todo y comprendió que él había sido quien había dado muerte al rey Layo. Además, llegó un mensajero de Corinto anunciando la muerte de Pólibo (padre adoptivo de Edipo) revelando que Edipo era un niño abandonado.

Edipo enloqueció y clamó al cielo su castigo y el de Yocasta, su madre y esposa. Y desesperado por la culpa se quitó la vista con sus propias manos y se exilió de Tebas para pagar su falta (aunque existen diferentes versiones, como también sobre la muerte de Yocasta). Yocasta se suicidó al conocer la verdad.

Así pues, Edipo, que había desafiado grandes enigmas, fue incapaz de resolver el sino de su vida, pero quizás no tenía forma de evitarlo, ya que su destino había sido voluntad de los dioses.

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Referencias:
Robert Graves (1965). Dioses y héroes de la antigua Grecia. Lumen.

15 enero, 2017

LOS ORIGENES DE LA MITOLOGÍA GRIEGA

El Triunfo de la Civilización. Jacques Réattu (1793)
Gran parte del idiosincrasia de los pueblos antiguos se encuentra en la historia de sus dioses. Así, los griegos imaginaban a sus dioses muy parecidos a ellos mismos, con parecidas virtudes y defectos, aunque con más poder, inteligencia y belleza. Por ello, los griegos se tomaban muchas libertades con sus dioses, sus rasgos humanos no les inspiraba un temor aterrador, como el que aparece en otros pueblos. Los griegos convivían con sus dioses, cuyas andanzas formaban parte de su tradición familiar, e iban pasando de de generación a generación.

El tiempo de los mitos es una época de dioses y héroes fabulosos surgidos en la Grecia arcaica. La mitología era considerada por los griegos como una parte de su historia, y servían para explicar tanto los fenómenos naturales como las diferencias culturales, enemistades y amistades tradicionales. Es decir, explicaban tanto el origen del mundo como de las cosas. Para los propios dirigentes griegos era un motivo de orgullo tener ascendencia mitológica.

Las leyendas mitológicas griegas han llegado hasta nuestros días gracias a rapsodas y  poetas griegos como Hesíodo y Homero, quienes se inspiraron en los relatos transmitidos de padres a hijos durante cientos de años y que cantaban las vidas y aventuras de dioses y héroes.

Según relata el poeta griego Hesíodo en el inicio de los tiempos sólo existía el Caos. Las sucesivas generaciones de dioses representan el complicado proceso que entrañaba el paso del Caos al Cosmos, el paso de la ausencia de Orden Universal de Justicia Suprema y de Belleza Absoluta a su definitiva presencia. Del Caos surgirían tres generaciones de dioses, la última de ellas la generación de los Dioses Olímpicos o Dioses Mayores, fue la que centraría la atención de Homero y su ideal religioso, que tendría gran influencia en la civilización griega posterior.

Genealogía de la mitología griega./Autor Tagheuher
WikimediaCommons

La 1ª Generación de Dioses.
Urano y Gea fueron la primera pareja de dioses y potencias primigenias, representan al Cielo y la Tierra, surgidas ambas del Caos. Junto a ellos aparecería Eros, como representación de la atracción cósmica que actúa sobre dioses y hombres haciendo que éstos se unan. De la unión de Urano y Gea surgieron los Titanes y Cíclopes, a los que Urano por miedo a ser destronado por su descendencia, obligaba a permanecer dentro del seno de su madre, Gea, la cual harta de los sufrimientos que ello le ocasionaba se alió con el más joven y fuerte de los Titanes, su hijo Cronos, al que entregó una hoz de oro para que la utilizara contra su padre en una emboscada que habían planificado. Cronos utilizó la hoz para castrar a Urano cuyos genitales fueron tirados al mar lo que produjo el nacimiento de Afrodita. En tierra la sangre de Urano fecundó a Gea quien engendró a los Gigantes y las Furias.

La 2ª Generación de Dioses.
Tras la muerte de Urano a manos de su hijo Cronos se llega a la segunda generación de la teogonía mitológica. Destacan Crono y su esposa Rea, también potencias primigenias que representan el Tiempo y la Naturaleza. Pero Cronos se vio condicionado por la maldición de su padre que antes de morir vaticinó su muerte también a manos de uno de sus hijos. Para evitarlo Cronos devoraba a sus hijos nada más nacer. Pero Zeus logró salvarse.

La 3ª Generación de Dioses. Los Dioses Olímpicos.
Rea, cansada de la actitud destructiva de Cronos hacia sus hijos, salvó a Zeus, engañando a Cronos y ofrecéndole una piedra envuelta en pañales. El pequeño Zeus fue puesto a salvo en una gruta en Ida, Creta. Al crecer liberó a sus hermanos del vientre paterno, y declararon la guerra a los Titanes, dirigidos por el gigante Atalante. Los augurios se cumplen dando lugar así a la generación de Zeus y los Dioses Olímpicos, generación que representa el ordenamiento del Mundo y la justicia suprema. Los Titanes fueron confinados al Tártaro y los Gigantes fueron enterrados bajo enormes montañas. Por su parte, Zeus lograría esquivar la temible profecía del oráculo que condenaba al asesino de su padre a morir él mismo a manos de uno de sus hijos. Zeus gobernaría junto a sus hermanos e hijos desde el monte Olimpo.

Rea engañando a Cronos. Relieve romano.

Los Dioses Olímpicos se dividen a su vez en dioses mayores y menores:

Los Dioses Mayores, se caracterizaban por residir en enormes palacios construidos por Hefesto en el monte Olimpo, mantenían una relación con los hombres benéficas y/o dañinas, tienen apariencia humana y guardaban un orden jerárquico de tipo monárquico o patriarcal. Los dioses y diosas olímpicos eran: Zeus, Posidón, Hades, Apolo, Hefesto, Ares, Dionisio, Hera, Atenea, Démeter, Afrodita, Ártemis, Hestia, Hermes e Iris. Cada uno de ellos tenía unas determinadas características y atributos.

Los Dioses Menores, no pertenecían al panteón olímpico, pero tuvieron cierta relevancia gracias a la tradición oral y escrita, que iba transformando las leyendas. Muchos de los dioses menores guardan relación con el culto y las leyendas vinculadas a los dioses olímpicos, y algunos hasta fueron introducidos en Grecia antes que ellos, pero finalmente quedaron relegados a un segundo plano. Dentro de estos dioses menores están los relacionados con el campo y la vida en el monte como el dios Pan (dios de los rebaños y los pastores), los Sátiros (protectores de los bosques) o las Ninfas (asociadas a lugares naturales como ríos o bosques). Los dioses relacionados con el mar como los dioses Océano y Nereo. Los dioses domésticos (dioses propios de la vida y que presidían actividades como las bodas o la riqueza) como Himeneo o Pluto. Los dioses alegóricos (aparecen en la época helenística y están más cercanos a la realidad cotidiana) como la Fortuna, la Victoria, el Destino, la Venganza. También existían otras divinidades agrupadas en grupos de tres o nueve, como las nueve musas, las tres Horas, las tres Parcas o las tres Gracias.

Ninfa en el bosque.C.A Lenoir.

En otro orden estaban los semidioses, los mortales y los seres mitológicos y cuyas hazañas fueron cantadas, primero, en los poemas épicos de Homero y, más tarde en las obras de autores como Sófocles, Esquilo o Eurípides.

Los semidioses y héroes solían ser hijos de un dios y una mortal, caso de Heracles o Perseo, aunque también podían ser hijos de simples mortales, como Aquiles o Agamenón. Entre los héroes los hay civilizadores que limpian el mundo de mostruos, otros son héroes guerreros. Estos héroes se caracterizaban por su valor sobrehumano y su anhelo de gloria, llevando a cabo hazañas imposibles para los humanos, que a veces les lleva a conseguir la inmortalidad. Las historias de los héroes se reunían en ciclos mitológicos: Ciclo Troyano, referido a Aquiles; Ciclo Tebano, en referencia a Edipo; Ciclo Minoíco basado en Teseo; Ciclo Heraclida, en honor a Hércules y el Ciclo de los Argonautas en relación a a Jasón.

En cuanto a los mortales o humanos en la mitología griega existen versiones diferentes sobre su origen, y así, Hesíodo recoge el mito de las razas, según el cual los hombres tienen el mismo origen que los inmortales, pero su raza fue degradándose hasta quedar la última, tras la de oro, plata, bronce, y las de los héroes o semidioses. Otro mito recoge que los humanos fueron creación de Prometeo, su benefactor.

Por último se encuentran los seres mitológicos, que suelen ser seres divinos, generalmente inmortales, aunque algunos mueren a manos de los héroes. Una de las características es que se exagera una parte de su cuerpo y los hay híbridos. mitad humana y mitad animal. Entre los seres de la mitología griega destacan los Centauros, Medusa, la Esfinge, los Grifos, el Minotauro, Pegaso, entre otros.

Medusa. Mosaico.
Museo Arqueológico Nacional de Tarragona

La mitología griega ha ejercido una fuerte influencia en la cultura occidental formando parte de su patrimonio. Poetas y artistas se han inspirado en ella a lo largo de la historia quedando plasmada en innumerables obras de arte.


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Referencias:
Robert Graves (1965). Dioses y héroes de la antigua Grecia. Lumen
http://recursos.cnice.mec.es/latingriego/Palladium/griego/esg144ca2.php


13 noviembre, 2016

ORIGEN HISTÓRICO DE LA TRADICIONAL "TAPA"

Publicidad de tapas
en Madrid/Autor dalbera
WikimediaCommons 
2.0 Generic
Este fin de semana se celebraba la ruta de la tapa en mi localidad, y entre tapa y tapa me preguntaba cuál sería el origen de estos pequeños aperitivos. Y aunque no se sabe con seguridad su origen sí que existen varias leyendas en torno al origen de la famosa "tapa".

Las populares tapas, como sabemos, no son más que pequeñas cantidades de comida que se sirven en los bares para acompañar a la bebida. La tapa se ha convertido en una tradición dentro de la cultura gastronómica española y es una costumbre muy arraigada "ir de tapas" o "tapear" como una forma de socializar, de hecho los bares, como lugares de reunión son el espacio ideal para degustar unas sabrosas tapas.

En cuanto al origen histórico de la tapa se cuenta que se debe al rey Alfonso X el Sabio que, debido a una enfermedad que padeció en sus últimos años tenía que tomar pequeños bocados entre horas acompañados con sorbos de vino y le pareció tan buena costumbre que dictó un decreto real para el resto del reino disponiendo que en los mesones de Castilla no se despachara vino sino era acompañado de algo de comida.

Etimológicamente la palabra "tapa" se origina por la costumbre medieval de servir la jara de vino con una loncha de jamón, fiambre o queso que tapaba la abertura de la jarra o del vaso cumpliendo así una doble función: evitar que cayeran impurezas o insectos en el vino y acompañarlo con un alimento sólido para que no se subiera muy pronto a la cabeza.

Otra leyenda cuenta que durante el reinado de los Reyes Católicos, debido al aumento de los incidentes causados por los carreteros a la salida de las tabernas a causa de la gran cantidad de cerveza y vino ingeridos, se obligó a los taberneros a servir la copa de vino o la jarra de cerveza con una tapa. Esta consistía en un plato con algo de comida fría, ya fuera jamón, queso, o lo que tuviera a mano el tabernero. Los clientes debían acabar primero con la comida para poder quitar la tapa y así beberse el vino o la cerveza lo que ayudaba a disminuir los incidentes provocados por los carreteros al salir menos ebrios.

Alfonso X el Sabio. Libro de los Juegos
Otra versión del origen de la tapa también se debe a los Reyes Católicos y asegura que estando de visita en Cádiz pararon en el camino desde la Isla de León (San Fernando) en una taberna en la cual había gran cantidad de moscas y el rey Fernando pidió que, mediante una loncha de algún embutido que tuviese el tabernero, se tapase su vaso de vino y así lo hizo el tabernero contestándole al rey con estas palabras : "Aquí tiene su tapa, majestad". Esto se convertiría en una costumbre en las tabernas españolas, sobre todo en verano, cuando el calor propiciaba la aparición de moscas en una época en al que la higiene era deficiente.

Otra versión parecida se atribuye al rey Felipe II y narra la leyenda que cuando el monarca iba a visitar las obras del Monasterio de El Escorial, paraba en las posadas y tabernas del camino donde los taberneros le esperaban con una jarra de vino cubierta por una gruesa loncha de jamón serrano para evitar que cogiera polvo.

Más tarde en la segunda mitad del siglo XVI se usaba en España el término tapa como la castellanización del francés étape, para hacer referencia al aprovisionamiento de los soldados en un traslado que durase más de un día. Y así, la tapa era el lugar en el que los soldados se aprovisionaban y tapear era la acción de realizar el aprovisionamiento (recoger vituallas y descansar un poco).

Ya en el Siglo XIX se hace mención de una versión más popular y simple que atribuye la tradición de las tapas a la necesidad de los labriegos de poder comer algo que les permitiese llegar a la hora de comer  con fuerzas para seguir trabajando, y que esta necesidad se cubría mejor si se tomaba un breve alimento acompañado con la ingesta de un poco de vino.

Antigua "tapa"
Pero también hay quien asegura que el origen de la tapa se debe a una anécdota sucedida  al rey Alfonso XIII y que cuenta que haciendo un viaje a Cádiz paró a descansar en la venta del Ventorrillo del Chato (que aún existe en la actualidad) y pidió una copa de Jerez, pero en ese momento una corriente de aire entró en la venta y, para que el vino no se llenara de arena, el tabernero colocó una lonchita de jamón encima de la copa. Al rey le gustó la idea, se comió la tapa, se bebió el vino, y pidió que le sirvieran otro. Los miembros del cortejo real le imitaron de buen grado.

Y la más reciente de todas hace referencia al origen de la tapa tras la Guerra Civil cuando se abrieron gran cantidad de bares que servían a los clientes las consabidas tapas a modo de cortesía hacia los clientes pero también como una forma de incitar al consumo por su punto de sal.

Y hasta aquí todas las interpretaciones que hacen referencia al origen de las tradicionales tapas. Todas estas versiones sobre el origen de la tapa tienen un trasfondo cultural popular de transmisión oral, son todas muy similares cambiando únicamente la época y los personajes, por lo que seguramente sólo una de ellas, o quizás ninguna, sea la auténtica, mientras que las demás sólo sean adaptaciones.

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Referencias:
http://www.directoalamesa.com/el-historico-y-real-origen-de-la-tapa/
Misterios de la Edad Media. Jesús Callejo. 2011. Editorial Akásico Libros.

02 septiembre, 2016

LA LEYENDA DE PROMETEO: SÍMBOLO DE LIBERTAD

Prometeo de Gustave Moreau (1868)
El mito de Prometeo ocupa un lugar destacado en la antigua concepción griega sobre el origen del universo, los dioses y el hombre. Prometeo era hijo del titan Jápeto y primo de Zeus, y aparece en la mitología griega como creador del hombre al cual habría modelado con arcilla. Por ello es considerado como el principal benefactor de los humanos.

En la Grecia arcaica la subsistencia humana sobre la Tierra era complicada. Una climatología muy adversa hacía que se perdieran las cosechas y los rebaños. Se dice que los pueblos comenzaron a hacer sacrificios a los dioses buscando su piedad y los libraran de todos sus padecimientos. Estos sacrificios consistían en inmolar animales en los altares dedicados a los dioses.

Prometeo se apiadó de los hombres y decidió ayudarlos. El buen Prometeo se dirigió a la región de Mecone donde los hombres se disponían a sacrificar un buey a Zeus. Y allí Prometeo urdió un ardid para engañar a Zeus y lo hizo dividiendo el buey en dos partes. En una parte colocó la carne que disimuló con la piel del animal y en otra parte puso los huesos y los cubrió con grasa blanca. Entonces le dio a escoger a Zeus una de las partes, y la parte que no escogiese sería para los hombres.

Zeus, que no imaginaba que Prometeo le estaba engañando, eligió el montón cubierto con la grasa blanca. Pero cuando el vengativo Zeus se dio cuenta del engaño castigó a los hombres quitándoles el fuego y advirtiendo a Prometeo que si osaba engañarlo nuevamente tomaría también represalias contra él.

Estatua Zeus Museo del Hermitage
Según la mitología Prometeo enseñó a los hombres a utilizar el fuego, pero también les enseñó otros conocimientos como dar nombre a las plantas y a los animales, a observar el cielo y los astros para navegar y medir el transcurso del tiempo. Además también les enseñó el uso de la palabra y el arte de la escritura.

Prometeo pensaba que el hombre estaba destinado a dominar la Tierra y a imponerse sobre los dioses, y ayudado por Atenea concibió un plan para devolver el fuego a los hombres. El plan consistía en que cuando Helio (el Sol) pasara con su carro junto a Prometeo, éste acercaría una caña a una de las ruedas y con la llama escondida escaparía hasta la región de Arcadia. Al llegar amontonó en el bosque un poco de leña y acercó la caña encendida formándose una gran hoguera.

La nueva desobediencia de Prometeo fue considerada por Zeus como una deshonra a su divinidad y como castigo ordenó a Hefesto que encadenara a Prometeo con grandes cadenas al monte Tártaro en el extremo oriental del mundo. Pero aún habría de añadir más crueldad Zeus al castigo y es que un águila devoraría durante el día el hígado del pobre Prometeo regenerándose de noche, con lo cual Zeus pretendía hacer eterno el castigo a Prometeo.

Heracles © Ad Meskens/WikiMediaCommons
Así pasaría Prometeo muchos siglos atada a la roca del Tártaro. Pero un buen día las vidas de Heracles y Prometeo coincidieron cuando el hijo de Zeus iba buscando las famosas manzanas del jardín de las Hespérides. Heracles que además de valeroso tenía buen corazón se compadeció de Prometeo y lo liberó de sus cadenas. Zeus como siempre montó en cólera  cuando se enteró de la nueva acción contra su autoridad, pero como ésta había sido cometida por su hijo Heracles pues no protestó demasiado ni tomó represalias.

Pero para que no fuese burlada su promesa de castigar eternamente a Prometeo y conservar su autoridad, Zeus ordenó que llevara siempre un anillo fabricado con las cadenas y un trozo de la roca a la que permanecería atado por siempre.

Prometeo entraría en el Olimpo de los inmortales al traspasarle la inmortalidad el centauro Quirón (ya contaré su historia en otra ocasión) como premio a su coraje y a su ejemplo.

El bondadoso Prometeo en el futuro seguiría ayudando a los hombres. Y los grandes poetas griegos lo presentarían como un modelo educativo a seguir por los hombres de su época y los venideros porque les enseñó el valor de la libertad, simbolizando la voluntad de los hombres de rechazar todo tipo de opresión.

Prometeo lleva el fuego a la humanidad.
Heinrich Friedrich Füger (1817)



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Referencias:
Robert Graves (1965). Dioses y héroes de la antigua Grecia. Lumen.