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17 septiembre, 2017

CLEOPATRA, LA ÚLTIMA REINA DE EGIPTO

Cleopatra. John Wiliam Waterhouse (1888)
Cleopatra ha pasado a la historia como la última representante de una larga dinastía de faraones de origen griego (la dinastía ptolemaica descendiente de Ptolomeo Lagos, amigo personal y lugarteniente de Alejandro Magno). Al tratar la figura de Cleopatra se olvida con facilidad que fue la reina de un estado que albergó uno de los centros culturales más importantes del Mediterráneo antiguo, tampoco se ha valorado su labor como gobernante, pero sí se recuerdan los episodios amorosos que forjaron su leyenda.

Y así, tanto artistas como historiadores, hasta no hace muchas décadas, al tratar su figura se observa la repetición de juicios, impregnados de cierta animadversión, porque en el fondo también existen sobre Oriente y el poder en manos femeninas.

Cleopatra VII Nea Thea Philopator (la que ama su patria) vivió hace más de dos mil años. Fue odiada como paradigma de la irrupción de lo oriental y como corruptora de los varones más ilustres de Roma. Se convirtió en el símbolo del poder femenino y de la pasión amorosa. Personificó la riqueza de Egipto, del Nilo y de Alejandría, y estuvo vinculada con los hombres más celebres de su tiempo. Las relaciones que mantuvo con Julio César y Marco Antonio respondieron a motivaciones políticas, y con el único fin de preservar la independencia del reino que ella gobernaba. Identificada desde siempre con la seducción, el placer, la pasión, la frivolidad y la manipulación, se olvidan otras cualidades de esta legendaria reina, porque Cleopatra poseía una amplia y rica cultura (hablaba ocho idiomas entre ellos el griego, el egipcio, latín y arameo) leyó y estudió las obras de autores grecolatinos como Homero, Hesíodo, Píndaro, Eurípides, Heródoto, Tucídides y Demóstenes.Además Cleopatra se ganó el respeto de su pueblo por ser la única de su dinastía que aprendió el egipcio. Pero también estudió aritmética, geometría, medicina, música y canto. Destacó, así mismo, por sus dotes como soberana y estadista, y su notable capacidad como madre.

Su reinado (69 a 39 a.C.) fue convulso. Cleopatra intentó devolver la estabilidad y el esplendor a un país extenuado por sangrientas revueltas palaciegas, la corrupción y el descontento social. La reina buscó rehacer un imperio que, controlado desde Alejandría, había llegado a incluir numerosos territorios del Mediterráneo oriental, interponiéndose así en el camino de Roma por la supremacía en esta zona, el choque sería inevitable. Tres destinos encarnados en César, Marco Antonio y Octavio se cruzaron con el de la reina.

Busto de Cleopatra. Altes Museum de Berlín

El padre de Cleopatra, Ptolomeo XII, fue un faraón polémico y oportunista que fue expulsado del país por la clase política y el pueblo de Alejandría, y que recurrió (como venía sucediendo generaciones) al Senado para recuperar el trono, lo que convertiría Egipto en un protectorado romano. Con la muerte de Ptolomeo en el 51 a.C. Roma sería la garante de cumplir su testamento que no era otro que el reconocimiento de la nueva pareja real formada por sus hijos Ptolomeo XIII y Cleopatra VII, que contaban con 10 y 18 años. Esta decisión era legal puesto que el matrimonio entre hermanos, primos o hijos, era una práctica repetida desde el inicio de la dinastía con la que se pretendía garantizar la divinidad de la familia real. La unión entre ambos hermanos sería más bien ritual en aras de asegurar el orden.

La reina consiguió conservar el poder frente a su hermano, consiguió el apoyo de la capital prioritario en el destino de sus gobernantes, y el del clero, ante el que actuó dentro de la más pura tradición egipcia.

La presencia de mujeres en el trono de Egipto fue una situación inusual que se produjo pocas veces, aunque desde sus orígenes algunos miembros de la realeza femenina ejercieron un papel político y religioso muy destacado en calidad de esposa o madre del rey. Ejemplos de ello fueron Nitocris, Nefertari o Nefertiti. Pero Cleopatra no se basó en ellas sino en las reinas ptolemaicas. Estas, a la sombra del museo y biblioteca de Alejandría, debieron de ser una excepción dentro del mundo  griego por su buena instrucción, normalmente reservada a los herederos. Cleopatra fue la heredera de una saga de enérgicas reinas que acumularon un gran poder frente a una mayoría de reyes varones con fama de débiles y dóciles. No es raro encontrarlas representadas en los templos, y muchas de ellas protagonizaron golpes de estado, implicadas en intrigas y asesinatos de maridos e hijos.

Cuando los Ptlomeos de llegaron a Egipto adoptaron el modelo de realeza faraónica, pero también incluyeron elementos de la realeza helenística, que concedía una importante posición a sus mujeres. Esta influencia griega la conservarían durante generaciones a través de los matrimonios consanguíneos.

Aunque la identidad de su madre es un misterio, se tiende a pensar que fue una aristócrata macedonia de la capital, y no tanto la hija de una mujer perteneciente a la familia de los sumos sacerdotes de Menfis. De lo que no cabe duda es que era una hija legítima, porque de lo contrario las crónicas romanas no hubieran dejado pasar este hecho.

Muerte de Cleopatra. Pierre Mignard (1635)

La muerte de Cleopatra también está rodeada de misterio, aunque no se duda de su suicidio se tienen dudas sobre como lo llevó a cabo. La versión más extendida es que fue mordida por una serpiente. Cleopatra quiso evitar de esta manera convertirse en esclava de Roma, pues Octavio quería humillarla haciéndola desfilar encadenada durante la celebración del triunfo ante la mirada y burlas del pueblo romano.

A la figura de Cleopatra se le ha privado de relevancia histórica haciendo primar la leyenda y el mito. De esta manera, su figura es conocida a través de un retrato hostil que se ha mantenido hasta época contemporánea. Pero la realidad es que era una reina que reflexionaba sus decisiones,, teniendo en cuenta siempre el interés de su reino y el de sus hijos.


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Referencias:
http://www.lavanguardia.com/historiayvida/biografia-cleopatra-reina-egipto_10634_102.html
Breve historia de Cleopatra. Miguel Ángel Novillo López. Nowtilus. 2013.

21 mayo, 2017

ANDRÉI SÁJAROV: DE LA BOMBA DE HIDRÓGENO A PREMIO NOBEL DE LA PAZ

Andréi Sájarov/Propiedad RIA Novosti
Un 21 de mayo de 1921 nacía Andréi Dmitrievich Sájarov, célebre físico nuclear y activista en favor de los derechos humanos, de origen ruso, y que fue galardonado con el premio Nobel de la Paz en 1975.

Andréi Sájarov nació en Moscú en 1921, su padre era un profesor de física y pianista amateur. Su madre Ekaterina Alekséyevna Sájarova, de ascendencia griega provenía de una familia aristocrática con ricas tradiciones humanistas y conciencia social. De hecho su abuelo fue un eminente abogado en la Rusia Zarista con una conciencia humanista particularmente orientada hacia la justicia social y la abolición de la pena de muerte, y todo ello influiría en su personalidad. Andréi desde una edad temprana siguió los pasos de su padre en la vocación por las ciencias exactas.

Andrei Sájarov entro en la Universidad de Moscú en 1938, y al comienzo de la Segunda Guerra Mundial fue evacuado a Asjabad, actual capital de Turmenistán, donde se graduó con excelencia. Durante la guerra, compaginó su trabajo de ingeniero en una fábrica de armas en la ciudad de Uliánovsk, en la región del Volga, con la investigación en laboratorio. Al mismo tiempo escribió varios artículos sobre física teórica y los envió a Moscú, en concreto al Instituto Físico de Ciencias de la Unión Soviética, donde continuaría sus estudios doctorándose en 1947.

Sájarov protagonizaría las principales investigaciones estratégicas de la época. Y así, en 1948 formó parte del grupo de investigadores que llevaría a cabo la tarea de crear armas termonucleares, trabajando en condiciones de alto secreto. En 1950 elaboró la idea del dispositivo de fusión, que serviría de base para la primera bomba de hidrógeno.
Joven Andrei Sájarov

También en 1950 en físico ruso junto con el célebre especialista de la física cuántica Ígor Tamm, propuso una idea para un reactor nuclear de fusión controlada, el llamado Tomakak, y que sería uno de los inventos prácticos que hizo a lo largo de su carrera.

La Unión Soviética probó la bomba H en agosto de 1953. En aquellos tiempos marcados ya por la Guerra Fría, muchos consideraban que la elaboración de armas nucleares era la garantía de la paz en todo el mundo.

En 1953 Andréi Sájarov fue elegido miembro de pleno derecho de la Academia Rusa de las Ciencias, y se le otorgó la primera de sus tres medallas de "Héroe del Trabajo Socialista". Continuó su trabajo en el primer centro de investigación nuclear de la URSS, en la ciudad secreta de Sarov, desarrollando la primera bomba de hidrógeno soviética de escala megatón (equivalente a 1.000.000 de toneladas de TNT).

Académico, Héroe del Trabajo Socialista, laureado con los premios Stalin y Lenin (los galardones más prestigiosos de la URSS) en 1960 Andréi Sájarov, tras tomar conciencia de las implicaciones negativas de sus descubrimientos, cambió radicalmente su postura, convirtiéndose en uno de los promotores de las peticiones de cese de pruebas nucleares y contribuyó a la firma del Tratado de Prohibición de Pruebas Atmosféricas, Espaciales y Submarinas en Moscú en 1963. Desde entonces fue alejándose de los estudios nucleares y se dedicó al desarrollo de ideas en el campo de la física de partículas y la cosmología.

Desde mediados de los años 60 Sájarov también participaría en actividades por la defensa de los derechos humanos. Alzó la voz contra las persecuciones políticas y pidió la suspensión de la pena de muerte. En 1968 finalizó su ensayo Progreso, coexistencia pacífica y libertad intelectual, en el que desarrolló las ideas del rechazo a los misiles nucleares, y por el cual se le prohibió continuar con sus investigaciones en cualquiera de los centros y laboratorios militares de la URSS.

Ensayo de Andréi Sájarov (1968)

En 1970, junto a otros activistas colaboró en la fundación del Comité por los Derechos Humanos en Moscú. Con la donación de sus ahorros y premios recibidos a hospitales y al fondo de ayuda a los hijos de los presos políticos por él organizado, Sájarov siguió luchando por los derechos a pesar de la represión gubernamental.

El reconocimiento internacional llegaría en 1973 cuando fue nominado al Premio Nobel, galardón que le sería otorgado en 1975.No se le permitió salir de la URSS para recoger el premio, siendo su segunda esposa, Yelena Bonner, quien recogiera el preciado galardón en su nombre.

En 1980 fue arrestado por por sus protestas públicas contra la guerra en Afganistán de 1979. Fue forzado al exilio a la ciudad de Gorki, una ciudad cerrada e inaccesible a los extranjeros a orillas del Volga, y además se le desposeyó de los honores adquiridos. Fue apoyado por algunos científicos, juristas y defensores de los derechos humanos en el extranjero, que expresaron su rechazo a la opresión de los activistas en la URSS y condenaban su política represiva.

Mural homenaje a Andréi Sajarov/Berlin/Dmitri Vrubel
Con el inicio de la Perestroika de Mijail Gorbachov, a Andréi Sájarov se le permitió regresar a Moscú. Desde finales de 1980 Sájarov contribuyó a la creación de las primeras organizaciones políticas independientes y legales, siendo elegido en 1988 presidente  de honor del consejo público de la sociedad Memorial (organización en defensa de los derechos humanos) fundada en 1987. Poco después en 1989 fue elegido parlamentario en en el Congreso de los Diputados del Pueblo, la cámara parlamentaria soviética.

Para Sájarov el principio de los derechos humanos era la base de toda política, y la clave para la estabilidad, el progreso y la paz mundial.

Andréi Sájarov físico y defensor de los derechos humanos, cuya labor también fue reconocida con la creación de los Premios Sájarov, galardones que otorga anualmente el Parlamento Europeo a personas y organizaciones dedicadas a los derechos humanos y a las libertades.


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Referencias:
http://rusopedia.rt.com/personalidades/cientificos/issue_100.html
http://www.europarl.europa.eu/sakharovprize/es/home/andrei-sakharov.html
http://sakharovfoundation.org/reading-material/biographies/biography-andrei-dmitrivich-sakharov/



05 noviembre, 2016

HERÓDOTO, EL PADRE DE LA HISTORIA

Heródoto. Parlamento de Viena
Heródoto es considerado, y hay buenas razones para ello, el padre de la Historia. Sus obras, basadas en sus investigaciones, tenían por objeto evitar que los hechos de los hombres y sus hazañas cayeran en el olvido.

Poco se sabe sobre la vida de Heródoto, y lo que se sabe es gracias a él mismo. Nació en Halicarnaso (antigua ciudad griega, y actualmente Bodrum, ciudad turca del Asia Menor) hacia el 484 a.C. La colonia dórica de Halicarnaso estaba en aquella época bajo dominio persa, y por tanto los padres de Heródoto eran, súbditos del Imperio Persa, aunque sus orígenes eran griegos, siendo probable que la familia perteneciese a la aristocracia de Halicarnaso.

Siendo aún un niño, y con motivo de una conspiración frustrada contra el tirano Ligdamis en la que participó su tío Paniasis (poeta épico griego) la familia de Heródoto fue desterrada, dirigiéndose a la ciudad de Samos (isla griega situada en el mar Egeo). En Samos Heródoto tendría un contacto más estrecho con el mundo cultural jonio, y según la tradición sería en Samos donde redactaría su obra, escrita en dialecto Jónico.

Poco antes del año 454 a.C. Heródoto regresó a su ciudad natal, Halicarnaso, para participar en el derrocamiento del tirano Ligdamis. También se cree que participó en la fundación en el 443 a.C. de la colonia de Turios, promovida por Pericles (ciudad de la Magna Grecia, situada en el Golfo de Tarento en la actual Calabria) junto a las ruinas de Síbaris. Lo que es seguro es que recibió la ciudadanía de la colonia de Turios.

Ecúmene  o mundo conocido de Heródoto
En la década que va del 454 al 444 a.C., Heródoto inició un periplo que lo llevó a viajar por varias ciudades griegas en las que ofrecía lecturas de sus obras. Llegó a Atenas, donde pudo ver el esplendor político y social de la ciudad bajo el gobierno de Pericles, y donde conocería a personalidades como Protágoras, abanderado de la revolución sofística, y a Sofócles, poeta trágico que influiría en su obra. También antes de llegar a Turios Heródoto realizaría aquellos viajes de los que habla en su obra, y así, se sabe que estuvo en Egipto, Fenicia, Mesopotamia y Escitia.

Sus viajes se debieron a su deseo de saber y de ampliar sus conocimientos. A través de su obra se percibe a Heródoto como un hombre curioso, observador, siempre dispuesto a escuchar y con una gran formación enciclopédica y erudita. Continuaría sus viajes incluso ya establecido en Turios, pero se sabe muy poco de sus últimos años de su vida, aunque se cree que el historiador griego pasaría sus últimos años en Turios hacía el 426-421 a.C.

La principal obra de Heródoto y por la que es considerado padre de la Historia es por su Historiae (Historias). Las Historias de Heródoto son un conjunto de nueve volúmenes, que sus editores alejandrinos en el S. III-II a.C. le dieron el nombre de cada una de las nueve musas, y donde relata con precisión las Guerras Médicas entre Grecia y Persia (S.V a. C). En su Historiae, Heródoto pone especial énfasis en los aspectos curiosos de los pueblos y personajes de unos y otros, al tiempo que describe la historia, etnografía y geografía de su tiempo.

Las Historias de Heródoto

Las Historias de Heródoto se componen de nueve libros:

Libro I: Trata de la victoria sobre Creso de Cirio II el Grande.
Libro II: Trata sobre la historia de Egipto.
Libro III: Narra la conquista de Egipto por Cambises II.
Libro IV: Habla sobre los Escitas y su conquista por los persas y de la conquista de Libia.
Libro V: Trata de la conquista de Tracia por el Imperio Persa y las revueltas jónicas.
Libro VI: De la reconquista persa de Jonia y la batalla de Maratón.
Libro VII: Trata del ataque persa a Grecia y la batalla de la Termópilas.
Libro VIII: De las batallas entre griegos y persas destacando la batalla de Salamina.
Libro IX: De la victoria final de los griegos tras la batalla de Salamina y la fundación del Imperio Ateniense.


Heródoto se basa para escribir su obra en aquello que vio con sus propios ojos, pero también en lo que le contaron, y muchas veces se basa en el resultado de sus investigaciones tras contrastar las tradiciones orales recibidas con los restos arqueológicos y monumentos o tras recurrir a los sacerdotes y estudiosos de los lugares que visitó. Heródoto aúna de esta forma las dotes de una gran narrador y las de un historiador en su intento de esclarecer la verdad a través de la maraña de fuentes. Su método era claramente crítico ya que supo relativizar aquello de lo que él mismo había sido testigo de aquello que había conocido por tradición oral. En raras ocasiones da su opinión prefiriendo que el lector juzgue por sí mismo. Pero Heródoto también cometió errores en su obra, ya por precipitación o por ignorancia pero nunca por mala fe. Así, se centra muchas veces en los personajes históricos relegando el interés en las causas por las que esos personajes surgen. Los dioses desempeñan aún un importante papel en su narración, en la medida que son envidiosos de la fortuna humana, sumamente frágil e inestable.

Heródoto. Museo Metropolitano de
Nueva York

Políticamente Heródoto destaca por su repulsa de las tiranías griegas y se decantaba claramente por la libertad de la democracia. Muestra su simpatía por Grecia y los atenienses, exaltando la superioridad ética de las libertades cívicas griegas.Pero de igual forma da muestras en su obra de la admiración de los pueblos "bárbaros" exaltando el poder persa, las grandes figuras de los reyes persas y los admirables hechos de sus soldados.

La obra de Heródoto fue utilizada como fuente por los historiadores del mundo antiguo, que poco a poco rectificarían algunas de sus informaciones sobre países lejanos. Con el helenismo so obra adquirió importancia por el carácter un tanto novelesco de algunos relatos. Pero también influiría en la cultura romana y así, Cicerón lo consideraba "el padre de la historia" y muchos historiadores romanos se basaron en sus escritos. Durante la Edad Media su obra cayó en el olvido volviendo a resurgir durante el Humanismo, y así Lorenzo Valla traduciría su Historiae al latín, y en 1520 se realizó la primera edición impresa de su obra con lo que su obra se convirtió en una obra de consulta y  en una fuente de erudición para los siglos e historiadores posteriores.

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Referencias:
http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/herodoto-padre-de-la-historia_6687
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/herodoto.htm


19 agosto, 2016

LA VI CONDESA DE MONTIJO, UNA MUJER ILUSTRADA

La Condesa de Montijo de niña
María Francisca de Sales Portocarrero se convirtió a los nueve años en la sexta condesa de Montijo. Era huérfana de padre desde los tres años y heredó el título a la muerte de su abuelo, don Cristóbal de Portocarrero, quinto conde de Montijo. Don Cristobal se hizo cargo de la pequeña María Francisca ya que su madre, entró en un convento al morir su marido. De la educación de la futura condesa de Montijo se hicieron cargo las religiosas salesianas.

A los catorce años María Francisca se casó con Felipe Palafox, militar reformista y liberal, que le doblaba la edad lo cual no fue obstáculo para que fuera un matrimonio bien avenido. El matrimonio tuvo ocho hijos.

En el siglo XVIII, conocido como el  "Siglo de las luces", las mujeres empezaron a tener una mayor presencia en el ámbito cultural siguiendo el ejemplo francés, y así la Sociedad Económica de Amigos del País de Madrid, la Matritense, permitió la entrada de las mujeres, aunque con condiciones. Las mujeres también empezaron a frecuentar y participar en los salones literarios y tertulias organizadas, eso sí, por damas de la alta sociedad. Ambos espacios suponían un avance y una conquista para y por las mujeres.

Carlos III
Doña Francisca de Sales presidió uno de estos salones (muchas veces considerados como algo superficial y frívolo) en Madrid, quizás el más destacado e ilustrado, pero también más polémico por los temas que se trataban, destacando las discusiones sobre religión. La condesa era una mujer religiosa, pero no sólo de boquilla pues se guiaba por el amor y la caridad en sus acciones muchas de las cuales dirigidas a evitar la exclusión social de las mujeres. Y así con ese espíritu se creó la Junta de Damas de la Sociedad Económica de Amigos del País de Madrid, presidida por otra condesa, la condesa-duquesa de Benavente y que tuvo como secretaria de la misma a la condesa de Montijo. Fue esta la primera agrupación integrada únicamente por mujeres no dedicada a fines espirituales que fue autorizada por un rey (Carlos III).

La Junta de Damas se hizo cargo de la dirección de las Escuelas Patrióticas(que seguían estableciendo una educación diferente para niños y niñas, pero por lo menos ahora las niñas tenían la opción de aprender a leer y escribir si lo solicitaban) establecidas por Carlos III. La nueva dinastía de los Borbones estableció manufacturas regias (fábrica de cristal de La Granja, la de porcelana del Buen Retiro y la de tapices de Santa Bárbara) al igual que se hizo en otros países europeos. El gobierno deseaba que la mujer se incorporara a ese proceso de renovación y muchas de ellas fueron empleadas en estas fábricas.


La condesa de Montijo trabajó con ahínco en la Junta de Damas y demostró su valía cuando el gobierno intentó imponer un traje femenino nacional, medida con la que los dirigentes políticos pretendían controlar el gasto. Aquí María Francisca fue la encargada de defender la opinión de las mujeres que integraban la Junta de Damas y lo hizo de forma tan coherente que la medida se retiró. Las mujeres empezaban ya a no ser tan manejables como antes y a hacerse escuchar, aunque fuese en un tema menor como el vestuario.

Imagen de la Inclusa de Madrid
Es justo decir que la Condesa de Montijo fue el verdadero motor de la Junta de Damas, siendo ella quien solicitó al rey la dirección y gestión de la Real Inclusa de Madrid, que hasta entonces había estado dirigida por hombres. Un cambio que fue para mejor sin duda, ya que cuando la Junta de Damas se hizo cargo de la inclusa en 1799 el índice de mortalidad ascendía a un trágico 96%, puesto que no existía higiene, las nodrizas atendían a muchos bebés lo que les impedía tratarlos adecuadamente, muriendo la mayoría de ellos. Pues bien, un año después de hacerse cargo la Junta de Damas de la Inclusa, el índice de mortalidad se redujo en un espectacular 46% y seguiría reduciéndose en años posteriores. demostrando así su eficaz e inteligente gestión.

Pero María Francisca de Sales Portocarrero también promovió la creación de la Asociación de presas de La Galera (cárcel de mujeres en Madrid, donde eran encerradas las delincuentes más peligrosas). La situación de las cárceles era también penosa. Esta asociación se encargó de enseñar oficios a las presas y prepararlas para que cuando salieran en libertad pudiesen ganarse la vida dignamente. La Asociación constituyó una novedad en España y un ejemplo a seguir que tendría continuidad.

La sexta Condesa de Montijo, fue una mujer valerosa, lo demostraría cuando pretendió, como otros ilustrados cambiar la religiosidad fanática de muchos españoles por una religiosidad más pura y racional, y donde los seglares tuvieran una mayor participación. Los sectores más conservadores, que no veían con buenos ojos las reformas y progreso del movimiento ilustrado, acusaron a María Francisca de Sales de sospechosa de herejía, máxime cuando se sabía que ella había traducido al castellano el libro "Introducciones sobre el matrimonio" de Nicolás Letourneaux, libro que los jesuitas incluyeron en el Índice de libros prohibidos. A ello se suma que algunos de los curas que acudían a sus tertulias lo hacían con la idea de "espiar" lo que allí se decía para luego denunciarla desde los púlpitos.

María Francisca de Sales Portocarrero VI condesa de Montijo

Por desgracia, las acusaciones de ser una hereje jansenista (herejía que en España en realidad no existió) hicieron que en 1805 la Condesa de Montijo fuera condenada al exilio por el Tribunal de la Inquisición, por lo que marchó a sus tierras en Logroño, donde moriría en 1808.

Ilustrados como Jovellanos sintieron con gran pesar su muerte, aunque durante mucho tiempo se silenciaría su figura y sus logros. Pero el tiempo ha hecho justicia y ha rehabilitado la figura de esta mujer culta, valiente, progresista y moderna que luchó por mejorar la sociedad en general y en concreto, la precaria situación de las mujeres menos afortunadas y los más pequeños. Sin duda, su ejemplo marcó el camino de otras mujeres también avanzadas a su tiempo en los siglos XIX Y XX.
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Referencias:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/mujeres-en-la-historia/mujeres-historia-ilustracion-mujeres-nueva-etapa/824787/