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14 noviembre, 2021

LA REFORMA PROTESTANTE Y LA RUPTURA DE LA IGLESIA

 Durante mil años la Iglesia Católica había dominado en la Europa occidental. Los desafíos a las autoridades y dogmas eclesiásticos habían sido siempre aplastados como lo demuestran los miles de herejes e infieles que murieron quemados en la hoguera o tras los tormentos a los que eran sometidos. 


Martín Lutero en el círculo de reformadores (1625-1650)


Sólo quedaban corrientes subterráneas de resistencia organizadas en redes clandestinas de radicales religiosos como los valdenses en el suroeste de Europa, los husitas de Bohemia y los lolardos en Inglaterra, que incluso habían conseguido en el pasado tener grandes masas de seguidores, pero ninguno de estos grupos fue lo suficientemente fuerte como para fracturar la iglesia. Y eso sería justamente lo que logró la Reforma protestante desde 1521 gracias a la madurez de las nuevas fuerzas sociales que habían ido creciendo durante el período bajomedieval en Europa. 


En ese ambiente de anhelos de reforma las primeras en llevarlas a cabo serían las órdenes religiosas, unas en un retorno a los orígenes fundadores de las mismas y marcadas por la fascinación del rigor; y otras órdenes en un sentido más en consonancia con las necesidades de la sociedad.


Antes de Martín Lutero ya habían surgido voces críticas como la de Erasmo de Róterdam, maestro del pensamiento humanista, que estaba a favor de que los Evangelios fueran accesibles a todo el mundo y abogaba por la integridad espiritual aunque seguía defendiendo el catolicismo. 


Además el ambiente que envolvió a la Reforma en Europa y, sobre todo en Alemania, de que el fin del mundo estaba cerca espoleó los ánimos reformadores. Los primeros reformadores simplemente querían una Iglesia más pura y en la que la fe en Dios fuese la clave de la salvación.


Lutero clava sus 95 tesis de Ferdinand Pauwels(1872)


La crisis en la iglesia comenzaría a nivel ideológico,  pues la corrupción campaba a sus anchas dentro de la misma. Y así, el papado se había convertido en un codiciado premio por el que combatían las más importantes familias aristocráticas italianas. Cardenales y obispos se enriquecían con múltiples nombramientos. Las indulgencias, es decir, el perdón de los pecados eran vendidas a buen precio. Muchos monjes habían olvidado el voto de pobreza y vivían en la opulencia. Incluso la misma iglesia como institución poseía vastas propiedades rústicas con abades y obispos tremendamente ricos.


Todo esto casaba muy mal con el mensaje que la iglesia pretendía dar, había una hipocresía implícita en la corrupción de la iglesia. A sí que cuando en 1517 el clérigo agustino Martín Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la iglesia de la Universidad de Wittenberg obtuvo un apoyo generalizado sentando las bases de la ruptura moral e institucional de la cristiandad.


Las represalias contra Lutero llegaron, en forma de excomunión decretada por León X y convertido en proscrito en el Imperio por hereje, no le impidieron seguir adelante. Lo que hacía revolucionario el mensaje del monje agustino era su rechazo de la autoridad eclesiástica. Su teología se basaba en leer e interpretar la Biblia según su propio juicio, la salvación venía a través de una relación personal con Dios, sin intermediarios. 


Muchos príncipes alemanes se unirían a la Reforma luterana por su hostilidad hacia el Papa y al Sacro Emperador Romano, y también como forma de encauzar a los protestantes más radicales que podían amenazar su riqueza y poder.


La imprenta se convirtió en un elemento importante pues permitió poder traducir la Biblia del latín a las lenguas vernáculas haciéndola más accesible al pueblo además de difundir las nuevas ideas.


Juan Calvino (Biblioteca Pública Universitaria de Ginebra)


Otro de los protagonistas de la Reforma sería Ulrico Zwinglio que predicaría la Reforma en Zúrich, pero al contrario que Lutero no concebía la reforma religiosa sin una reforma social. Intentó imponer la Reforma en Suiza por las armas perdiendo la vida en el intento.


La segunda fase de la Reforma sería encabezada por Juan Calvino, un humanista laico que vivía en Ginebra, que rechazando toda jerarquía eclesiástica proponía una reforma mucho más rigorista que conllevaba la práctica de la religión y la organización de la vida civil según un severo e intransigente código de conducta basado en la doctrina de la predestinación y la Eucaristía.


La Reforma se consolidó por Europa, fue el resultado de la interacción de varios elementos, situaciones, fuerzas, personalidades y acontecimientos, como los movimientos teológicos de renovación en el seno de la propia Iglesia, el descontento generalizado con los abusos, la riqueza y la corrupción de la Iglesia y ante todo de la propia Roma, los intereses políticos de los príncipes alemanes, la personalidad de Lutero, la situación interna muy favorable al cambio.


En Inglaterra la Reforma anglicana comenzaría a cristalizar a partir de 1529 más por razones políticas y jurídicas que por razones religiosas y teológicas, como un conflicto por la supremacía entre la autoridad papal y el poder del rey, Enrique VIII.


Extensión de la Reforma Protestante


Lutero y los distintos reformadores enlazaron con las exigencias a favor de un cristianismo esencial y purificado que  se vislumbraba ya en los siglos XIV y XV y supieron hacer coincidir la reforma religiosa con los intereses políticos de distintos estados.


Las repercusiones que tendría la Reforma se traducirían en las guerras de religión, la Contrarreforma católica y la fractura norte-sur, pues los países de cultura anglosajona, germánica y escandinava optaron por el protestantismo, y los países latinos y eslavos mantuvieron la lealtad católica.



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Bibliografía:

Egido López, T. Las Reformas Protestantes. Editorial Síntesis. 1992.

Fusi Aizpurua, J.P. Breve Historia del Mundo. Editorial Galaxia Gutenberg. 2016

Faulkner, N. De los neandertales a los liberales. Editorial Pasado y Presente. 2014.

Bloch, J y André, L. La Reforma Protestante. Editorial Plurilingua Publishing. 2017




19 junio, 2021

EL INCENDIO Y DESTRUCCIÓN DE XÀTIVA EN 1707

 El 19 de junio de 1707 la ciudad de Xàtiva, segunda en importancia del Reino de Valencia, era pasto de las llamas por orden de las tropas borbónicas al servicio de Felipe de Anjou tras someterla a asedio.


Recreación del incendio de Xàtiva de Vicente Giner


Y todo comenzó con la muerte, sin descendencia, de Carlos II. Todo estaba previsto para la proclamación como sucesor del archiduque Carlos pero inesperadamente en el testamento, el Hechizado, nombraba como rey al duque de Anjou. Por tanto, la Casa de Habsburgo y la Casa de Borbón, iniciaron un conflicto sucesorio por colocar a su candidato en el trono de España.


Conflicto bélico en el cual, Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV y Carlos Francisco de Habsburgo, hijo del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Leopoldo I midieron sus fuerzas. Las tropas borbónicas francesas se enfrentaron a una gran alianza antiborbónica compuesta por el Sacro Imperio, Inglaterra, Países Bajos, Prusia y la mayoría de los estados alemanes, además de Portugal y el ducado de Saboya.


El reino de Valencia y sus instituciones mostraron en un principio su conformidad y acatamiento de las disposiciones testamentarias de Carlos II, de hecho fueron los primeros en hacer llegar a la corte borbónica su obediencia. No podían hacer otra cosa porque aquí como en resto del país la decisión había pillado a todos a contrapié pues nadie esperaba que el rey se decantara por la opción francesa. 


Y es que existía una predisposición bastante visible en todos los grupos sociales en contra de Francia resultado de la política imperialista de Luis XIV contra la monarquía hispánica y especialmente contra los territorios forales y un recelo hacia una dinastía cuya trayectoria absolutista chocaba frontalmente con el sistema político-institucional establecido con el matrimonio de los Reyes Católicos.


El archiduque Carlos y Felipe V


Así aunque se aceptó a Felipe V como sucesor de Carlos II el germen de la disidencia política se fue fraguando desde el momento mismo de su entronización aunque estallará unos años después, en 1705. Y así se tenía constancia de ciertos movimientos  que tenían como misión poner en contacto a los partidarios de la Casa de Austria, y de manera especial, a los miembros más importantes de la clase política y del estamento religioso.


En el caso de Valencia, uno de los motivos de descontento sería el aplazamiento de las Cortes Valencianas con el pretexto de la marcha del rey a Italia tras la celebración de las Cortes catalanas. Otro motivo del progresivo descontento hacia el gobierno borbónico tendría como base la interrupción del comercio con los países declarantes de la guerra contra los Borbón efectuada en 1702, lo que provocó graves consecuencias en la economía valenciana. Comerciantes y campesinos fueron los más afectados aunque no los únicos. Otro factor de gran relevancia fue la conflictividad social que contribuiría a aumentar la popularidad de la causa austracista al dar ésta respuesta a las intensas demandas antiseñoriales de una parte importante del campesinado. La promesa de abolición del régimen señorial y la eliminación de impuestos se convirtió en el enganche de un amplio sector de los campesinos valencianos sumándose las reivindicaciones sociales a los factores de carácter dinástico, político y económico que constituyeron la base del austracismo.


Con el desembarco de las tropas aliadas austracistas, encabezadas por el general Juan Bautista Basset, en Altea en el verano de 1705 y la posterior ocupación de Denia comenzaba la sublevación austracista en el Reino de Valencia que desembocaría en la batalla de Almansa y la derrota del bando del archiduque Carlos con el posterior incendio de Xàtiva como represalia.


Entrada del archiduque Carlos en Dénia


Tras haber ocupado las ciudades de Gandía, Alzira y Valencia, faltaba Xàtiva, segunda ciudad del reino en peso político y población. Ya entre el 16 y el 20 de mayo de 1706 Xàtiva sufrió un primer asedio por las tropas borbónicas pero la falta de tropas suficientes y la resistencia alimentada por Basset obligaron a levantarlo.


Entre medias tendría lugar la batalla de Almansa, el 25 de abril, en la cual las tropas borbónicas del duque de Berwick derrotaron a las tropas aliadas defensoras de la causa del archiduque Carlos de Austria.


La ciudad de Xàtiva, conocedora del desastre en Almansa, empezó a organizarse para la defensa. La ciudad de Valencia se había rendido a las tropas felipistas el 8 de mayo y el marques d'Asfeld se dirigía ya hacía la ciudad setabense que se mantenía fiel al archiduque Carlos.


Hacia el 20 de mayo el ejército borbónico ya acampaba en las proximidades de Xàtiva y entre el 21 y el 24 d'Asfeld ocupaba la ciudad, no sin dificultad por la gran resistencia mostrada por los austracistas, que sin embargo fueron masacrados.


Quedaba ya solo el castillo defendido por 800 soldados ingleses que apenas pudieron ofrecer resistencia cayendo la fortaleza en manos de los soldados franco-castellanos entre el 6 y el 10 de junio.


Tomada Xàtiva, el marqués d'Asfeld mandó que todos los eclesiásticos se presentaran en la Ermita de San José, el resto de la población fue desterrada de la ciudad y del reino. Unas 2.000 familias tuvieron que abandonar Xàtiva. 


Quema del antiguo hospital de Xàtiva de José Alonso


El incendio y destrucción de Xàtiva fue una decisión tomada tras la batalla de Almansa. Los inductores fueron el duque de Berwick y el embajador francés Michel Amelot y el ejecutor el marqués d'Asfeld, como forma de castigo ejemplar. El incendio llevado a cabo el 19 de junio duraría 10 días (aunque cabe decir que finalmente fue un incendio selectivo que afectó sobre todo los bienes de los vencidos austracistas) a  lo que se sumaría el expolio y el saqueo de las tropas francesas. Además las tierras de cultivo fueron cubiertas de sal haciéndolas baldías, como castigo al campesinado (maulets) que había liderado el apoyo al arquiduque Carlos. Xàtiva pasaría a denominarse tras su reconstrucción San Felipe (para más inri) en un deseo de borrar el recuerdo de tan histórica ciudad no recuperándolo hasta las Cortes de Cádiz en 1812.


La victoria de Felipe V tendría graves consecuencias en el reino de Valencia pues se suprimieron los fueros, se prohibió la lengua valenciana y se instauraron los decretos de Nueva Planta que conllevaba nuevas instituciones copia de las de Castilla.


Felipe V de José Amorós


Como curiosidad señalar que los setabenses nunca olvidaron la afrenta sufrida y muestra de ello es el cuadro de Felipe V , obra del pintor José Amorós ,que se puede ver en el Museo de Bellas Artes de Xàtiva, colgado cabeza abajo. La idea fue del conservador del museo  de L' Almodí Carlos Sarthou en 1957 que, animado por algunos estudiantes y por un sacerdote, consideró oportuno girar el cuadro como alegórica penitencia del rey Borbón por el castigo que infringió a la ciudad de Xátiva. Todo un símbolo de Xàtiva e icono de la identidad valenciana.





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Bibliografía:
Xàtiva 1707. Tercer centenario de la quema y destrucción de la ciudad. Suplemento especial del diario Levante. Junio 2007.

15 enero, 2018

LA CORRUPCIÓN EN TIEMPOS DE FELIPE III: EL DUQUE DE LERMA

Duque de Lerma
Juan Pantoja de la Cruz (1602)
La corrupción, tan de actualidad en nuestros días, viene de lejos, siempre ha existido y no parece que vaya a desaparecer.Siempre habrá quien se deje corromper por el poder y el deseo de riqueza. Parece una característica innata a la condición humana.

Uno de los casos de corrupción más conocido e importante en la historia de España se dio al comenzar el S.XVII.

El 13 de septiembre de 1598 fallecía Felipe II, al que sucedería su hijo Felipe III, poco interesado en reinar, y por ello la primera medida que tomó fue nombrar a su amigo Francisco de Sandoval, marqués de Denia, valido del rey (puesto de confianza por nombramiento directo del rey y que se ocupaba de las cuestiones de Estado). Como Felipe III estaba más interesado por cuestiones ajenas a la política como el teatro, la pintura o la caza, su valido ejerció como verdadero rey  España, rodeándose de un equipo de gente de su confianza y distribuyó los cargos más importantes de la corte entre miembros de su familia y amigos. Como curiosidad señalar que la familia Sandoval, quizás es más conocida, por ser los custodios de la reina Juana en su encierro de Tordesillas. En el año 1599 el rey le otorgó el título de Duque de Lerma.

Al Duque se le acusó de dirigir una de las mayores redes de corrupción, basada en un sistema de clientelismo y de venta de cargos públicos.

El duque empezó a mover los hilos y en 1601 trasladó la corte de Madrid a Valladolid. La excusa fue que lo hacía por alejar al rey de la influencia de su tía, y abuela, María de Austria. Al rey fue fácil de convencer solo con decirle que aquella ciudad poseía mejores campos parar cazar, era cosa hecha. Pero el verdadero motivo fue el enriquecimiento personal.

Felipe III de Pedro Antonio Vidal (1617)

Seis meses antes del traslado, el duque de Lerma había comprado varios solares, casas y terrenos en Valladolid que, con la presencia de la Corte supusieron un gran negocio. En 1605 vendió a la Corona la zona llamada Huerta de la Ribera por 30 millones de maravedíes, y por ello hoy conocida como La Huerta del Rey. Pero todavía le quedaba al duque un as bajo la manga, ya que, pocos años después, el 30 de enero de 1606 la Corte regresaba a Madrid.

Madrid negoció la vuelta de la Corte, como no, con el Duque de Lerma, tras pactar un sustancioso donativo de 250.000 ducados (al cambio unos 93 millones de maravedíes); y de esa cantidad se entregó una tercera parte al valido del Rey y el resto a la Corona. Al mismo tiempo y conchabado con el alcalde de Madrid, el Duque había hecho algunas inversiones cuando los precios habían caído en Madrid tras el traslado a Valladolid y que, convenientemente, volvieron a dispararse con el regreso de la Corona.

Cuando su entramado de corrupción fue descubierto y comenzaron a rodar cabezas (su mano derecha Rodrigo Calderón de Aranda fue condenado por delitos de corrupción y ajusticiado en la Plaza Mayor de Madrid) viendo la suya peligrar, solicitó de Roma el capelo cardenalicio, que le sería concedido en 1618, al mismo tiempo que el Felipe III, que nunca dejó de apoyarle, le daba permiso para retirarse a sus propiedades de la ciudad de Lerma (Burgos).De hecho se hicieron célebres una coplillas que circulaban por las calles de Madrid en referencia a esta estratagema del duque:

"Para no morir ahorcado
el mayor ladrón de España
se viste de colorado".

Francisco de Sandoval y Rojas, moriría en Valladolid en 1625.

Aunque existe una corriente historiográfica que sitúa al valido como una víctima de un complot urdido por su propio hijo, el Duque de Uceda, y por su sucesor en el cargo el Conde Duque de Olivares, para sustituirle en el poder y exagerar sus delitos, nadie ha podido identificar la procedencia de su enorme fortuna, que se cifra en el equivalente a lo que hubiera costado levantar otros cinco palacios de El Escorial.


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Referencias:
Caballos de Troya de la Historia. Javier Sanz.2014. Esfera de los libros.
http://www.abc.es/espana/20141113/abci-duque-lerma-caso-corrupcion-201411121704.html

11 diciembre, 2017

FRAY LUIS DE LEÓN "COMO DECÍAMOS AYER...."

Fray Luis de León por Nicasio Sevilla
Un once de diciembre pero de 1576 era absuelto por la Inquisición, tras casi cinco años de encarcelamiento sin juicio, Fray Luis de León, poeta, humanista y religioso agustino de la escuela salmantina.

Fray Luis de León había nacido en Belmonte (Cuenca) en 1527 y era hijo de Lope de León y de Inés de Varela, contaba con orígenes judeoconversos tanto por parte de padre como de madre. Su padre era abogado y al obtener un cargo en la corte se establecieron en Madrid, cuando Luis de León contaba con cinco o seis años. Con el traslado de la corte a Valladolid toda la familia se desplaza hasta allí. En 1541 el padre, Lope de León, es nombrado oidor (juez) en la Chancillería de Granada y un nuevo desplazamiento familiar, aunque esta vez Luis que contaba con catorce años es enviado a estudiar a Salamanca, donde su tío Francisco de León, es catedrático de Leyes.

Pertenecía pues Fray Luis de León a una familia bien situada de juristas tanto en ejercicio práctico como en docencia, y por ello la intención de su padre era que su primogénito continuara la saga familiar. Pero Luis de León no tenía vocación de jurista sino religiosa, por lo que en 1542 ingresa en el convento de los agustinos de la ciudad salmantina.

Tras profesar en 1544, la vida de Fray Luis de León se centra en recibir la formación académica necesaria que le permita en el futuro acceder a la carrera docente universitaria. Cursa los estudios de Artes conformados por las materias de gramática latina, lógica, filosofía moral y natural, que le permitirían acceder más tarde a una titulación superior, en su época Teología, Medicina, Leyes y Cánones.

Fray Luis decide matricularse en la Facultad de Teología donde cursará sus estudios hasta 1551. Hasta ese momento compaginaría la formación académica con el ejercicio de la docencia en conventos de la propia orden, como los de Soria y Salamanca.

Convento de Salamanca

En Salamanca fueron sus profesores más destacados Melchor Cano (fraile dominico y teólogo) en la cátedra de Prima (llamada así porque se impartía a primera hora de la mañana) y Gregorio Gallo en la cátedra de Biblia. Otras materias se explicaban en la cátedra de Durando (el maestro de las Sentencias) y en la de Vísperas (por la tarde). El currículum salmantino se basaba sobre todo en la teología escolástica, basada en la lectura de Santo Tomás y sus comentaristas, más que en la llamada teología positiva, que se centraba en la explicación de los textos bíblicos. Quizás por ello fray Luis decidió completar sus estudios con un curso en la facultad de Teología de Alcalá, para escuchar las explicaciones del dominico fray Mancio del Corpus Christi y del cisterciense Cipriano de la Huerga en la cátedra de Biblia, lo cual sería clave en la orientación humanística de su aproximación a las Escrituras.

En 1560 fray Luis obtuvo los títulos de licenciado y de maestro en Teología, pudiendo así optar a la docencia universitaria. Se presenta ese mismo año mediante oposición a la cátedra de Biblia que había quedado vacante, que ocuparía finalmente Gaspar de Grajal. Y aunque las oposiciones a cátedras no estaban exentas de conflictos y rencillas entre los candidatos, fray Luis y Grajal se hicieron buenos amigos compartiendo opiniones en el claustro salmantino ante sus colegas. Ambos se vieron envueltos en procesos inquisitoriales, y el peor parado sería Grajal que murió en prisión.

Universidad de Salamanca

Fray Luis pasó por distintas cátedras de Teología, llegando a ocupar la cátedra de Santo Tomás en 1561 y la cátedra de Durando en 1565, y cuando ocupaba esta última, se produjo la denuncia y posterior prisión en las cárceles de la Inquisición entre 1572 y 1576.

El ambiente de crispación en la Universidad de Salamanca venía de lejos. A él contribuía el sistema de oposiciones a cátedras, en las que era decisivo el voto de los alumnos, con un enrevesado sistema de recuento en el que había que considerar no sólo el voto personal, sino la calidad del votante, es decir, el haber cursado más o menos cursos. Eran habituales los grupos de presión, los sobornos y fraudes. Además, la polarización en la Facultad de Teología entre agustinos y dominicos, opositando por las distintas cátedras solía generar rencillas personales.

A todo esto había que sumar que las famosas Juntas de Teólogos que a petición del Consejo de General de la Inquisición se llevaban a cabo en la ciudad de Salamanca para la realización de censuras e Indices de libros, puso de manifiesto la existencia de dos grupos claramente diferenciados. Por un lado estaban los Dominicos con una visión más conservadora y tradicional contrapuesta a las ideas progresistas y abiertas que defendían los Agustinos.

Aula de Fray Luis de León en la Universidad de Salamanca

En 1569 se inicia la comisión de teólogos presidida por el decano de la Facultad, Francisco Sancho, comisario del Santo Oficio, para examinar el texto de la Biblia de Vatablo (una nueva traducción de las Sagradas Escrituras realizada directamente del hebreo, en realidad se trata de una doble traducción al latín de las Sagradas Escrituras: la traducción Vieja en latín, que es la primera traducción al latín desde el hebreo y el griego -la Vulgata- y una segunda traducción o Nueva que contenía las nuevas ideas renacentistas con correcciones y una nueva interpretación) y su posible reimpresión por el librero salmantino Portonaris. Las reuniones derivaban con frecuencia en duros enfrentamientos entre fray Luis y León de Castro, profesor de griego en la Facultad de Artes y defensor de opiniones contrarias a las del agustino. Ponían en cuestión la autoridad de la Vulgata y de la traducción griega, frente al mejor conocimiento de los textos originales hebreos. De la misma opinión que fray Luis eran el catedrático de Biblia, Gaspar de Grajal, y el catedrático de Hebreo, Martín Martínez de Cantalapiedra.

Los tres catedráticos son denunciados por León de Castro y por el dominico Bartolome de Medina, siendo encarcelados en marzo de 1572. Las acusaciones a las que se enfrentaron eran graves. Unas trataban sobre cuestiones relativas a la autoridad de la Vulgata, y otras, referidas al sentido literal del cantar de los Cantares y la posibilidad de traducirlo al romance. Al fin y al cabo, el cuestionamiento profesional de una forma tradicional de entender la Teología.

Durante los cuatro años que dura el proceso (1572-1576) fray Luis se enfrentó con entereza (no exenta de momentos de miedo y flaqueza), denunciando la lentitud de la burocracia y la maldad de sus acusadores, la envidia y la mentira.

Retrato de Fray Luis de León por
Francisco Pacheco

Durante su encarcelamiento fray Luis escribe largos textos de argumentación teológica para su defensa, en los que se muestra convencido de su inocencia. En ellos se halla una concepción de la teología, más acorde con el espíritu humanista, puesto que el mejor conocimiento de las lenguas en que se han escrito los textos originales permitiría una mejor traducción de los textos bíblicos; además se tenía que contar con los problemas de la transmisión manuscrita, que había ido incorporando errores por la ignorancia de los copistas. Se pretendía iluminar los textos, pero todo ello era considerado herético. Era una tarea peligrosa de la que eran conscientes los tres docentes.

Finalmente el once de diciembre de 1576 Fray Luis de León era absuelto por el Consejo de la Suprema Inquisición. El catedrático Cantalapiedra aún tardaría unos meses en ser absuelto, y Grajal murió en prisión.

De vuelta a Salamanca se reintegra a la Universidad. Sus biógrafos señalan que fray Luis de León acostumbraba en sus años de docencia a resumir las lecciones explicadas en la clase anterior y por ello, al volver a la universidad en enero de 1577, retomó sus clases con la frase "Decíamos ayer...", como si nada hubiera pasado. Ocupó tras su regreso a Salamanca una cátedra extraordinaria de Teología, más tarde la de Filosofía Moral, y en 1579 oposita y gana la cátedra de Sagrada Escritura.

Portada de Los nombres de Christo (1595)

Alcanzada ya su meta académica se dedica a la creación literaria en latín y romance, traduciendo las obras poéticas de Horacio y salmos. Fray Luis hace carrera literaria y en 1583, se publica su primera gran obra en español y obra cumbre del Renacimiento De los nombres de cristo. En los años ochenta retoma la escritura de otro comentaruio bíblico, la Exposición del libro de Job, que le ocupará hasta el final de sus días.

Aún tendría Fray Luis un nuevo sobresalto con la Inquisición en 1582, por opiniones expresadas en un acto en la Facultad de Teología sobre la justificación y el libre albedrío, pero esta vez solo fue amonestado.

Fray Luis realizó trabajos para la Universidad salmantina que lo alejaron de la docencia como la reforma de los estudios de Gramática, reforma del calendario, el pleito sobre los colegios mayores, censuras de libros, etc.

Convento de Madrigal

La madre Ana de Jesús, sucesora de Teresa de Jesús al frente de las carmelitas descalzas, le encarga preparar para la imprenta las obras de la santa, publicadas en 1588.

En 1591, la salud del fraile agustino empeora, es requerido para presidir en agosto el capítulo de la Orden reunido en Madrigal de las Altas Torres (Ávila) siendo elegido Provincial de la Orden, pero no realiza ninguna acción como tal pues fallece el 23 de agosto. Su cuerpo se traslada a Salamanca siendo enterrado en el claustro del convento de San Pedro de la Orden de San Agustín.

La figura de Fray Luis de León se convirtió en símbolo de la resistencia frente a un poder opresor representado en la Inquisición.


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Referencias:
http://www.cervantesvirtual.com/portales/fray_luis_de_leon/
https://bibliadevatablo.wordpress.com/fray-luis-de-leon-y-la-biblia-de-vatablo/




31 julio, 2017

DICHO CON HISTORIA: ARMARSE LA MARIMORENA

Pintura de Jan Steen (1665)
A buen seguro la expresión "Armarse la marimorena" la hemos escuchado y utilizado para hacer referencia a una gran riña, pelea o alboroto montados con gran escándalo.

Esta expresión coloquial tiene su origen en una riña o pendencia ocurrida en el Madrid de los Austrias allá por el año 1579 y en concreto en una taberna en la Cava Baja que era regentada por el matrimonio formado por Alonso de Zayas y su esposa María Morena. Aunque no está claro si el término "Morena" era el apellido de la buena señora o un simple mote por el posible color de su cabello.

El matrimonio se hizo famoso debido a un proceso judicial, que se abrió en su contra, por una gran bronca que se armó en su establecimiento, tras negarse a servir su mejor vino a un grupo de soldados que hasta allí habían llegado con ganas de beber y refrescar el gaznate.

Pero he aquí que los taberneros guardaban el vino de mejor calidad para servirlo a los clientes de mayor abolengo, ya que el mesón era muy visitado por ilustres funcionarios y miembros de la Villa y Corte de Madrid.

Como los propietarios se negaron a servir el vino bueno, se inició en la taberna tal trifulca y, por lo que los escritos de la época cuentan, la que más estopa repartió fue la propia mesonera, conocida por los lugareños como Mari Morena. Y fue tal la que se montó que los alguaciles se las vieron y desearon para disolver la pelea.

Las fuentes también apuntan a que lo que realmente pasó fue que se negó a vender las botas o cueros de vino, por la misma causa, guardarlas para los clientes de más caché.

Se desprende de este  incidente que dió lugar a esta expresión tan utilizada aún en la actualidad, que María Morena era una mujer de armas tomar, con genio y carácter, que no se amilanaba a la hora de llamar la atención a aquellos clientes que habiendo bebido más de la cuenta armaban follón o a los que intentaban marcharse sin pagar.

La buena de María Morena de seguro que no se imaginaría que su fama, acontecida tras la tremenda gresca, se extendería a través de los siglos y que se la mencionaría cada vez que se arma una riña con mucho alboroto.


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Referencias:
http://www.fundacionlengua.com/es/armarse-marimorena/art/182/
Sbarbi y Osuna, José María. Florilegio o Ramillete alfabético de refranes y modismos comparativos y ponderativos de la lengua castellana. Año 1873.
https://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/cual-es-el-origen-de-la-expresion-armarse-la-marimorena/

26 febrero, 2017

POBRES Y PÍCAROS EN LA ESPAÑA DE LOS SIGLOS XVI Y XVII

El Patizambo.
José de Ribera (1642)
La mendicidad y la pobreza fueron una constante en los siglos XVI Y XVII. A ello contribuirían las fluctuaciones climatológicas (sobre todo en el s. XVII) que provocaron malas cosechas, y por tanto, dificultades alimenticias, pestes y fiebres que intensificaron la miseria de los grupos sociales menos favorecidos, cuya respuesta fue dirigirse a las grandes ciudades de la época, como Madrid o Sevilla, para intentar mitigar su necesidad a costa de arrastrar una mísera existencia y malviviendo de la caridad pública.

Había quien no ejercía la mendicidad de forma permanente, sino que al ser trabajadores sin una cualificación especial, pedían durante algún tiempo hasta que conseguían algún trabajo.

La sociedad de la época no consideraba a los mendigos un mal a erradicar por medio de medidas políticas, y la doctrina católica hacía de ellos motivo y pretexto para practicar la caridad cristiana.

La mendicidad era incluso un derecho para aquellos que no podían trabajar por razones de enfermedad, edad o mutilación, que eran los mendigos "reconocidos", y que poseían una licencia concedida por el párroco de su pueblo, ciudad o barrio, la cual les permitía ejercer el pordioseo. Los más respetados y los que conseguían mantener su indigencia más dignamente eran los ciegos, que solían acompañarse de una guitarra o de la chinfonía o gaita de ciego, y un perrillo que bailaba. En ciertas ciudades los ciegos se agrupaban en cofradías cuyos estatutos eran oficialmente reconocidos por la autoridad municipal, permitiéndoles el privilegio de recitar con exclusividad coplas y oraciones, y vender pliegos de cordel o almanaques.

El músico ciego. Ramón Bayeu (1786)

Pero además de los mendigos con licencia, también existían los falsos mendigos, siendo muy difícil distinguir los unos de los otros. Así se calcula en unos 150.000 los que vivían en la Península de la caridad pública, siendo simuladores la mayor parte, según estimaciones del médico Cristóbal Pérez de Herrera (1558-1620) en su obra Discursos del amparo de los legítimos pobres.

El mundo de la mendicidad real y el de la picaresca convivían entremezclados, siendo muy difícil diferenciarlos y separarlos.

Se sabe que el grupo de los mendigos fingidos, era el estadio más bajo de la práctica picaresca, junto con los falsos peregrinos. Pero sí la valentía no era una de sus cualidades más destacadas, la imaginación para conmover a las gentes sí era uno de sus rasgos más definitorios. Así la simulación de llagas sangrantes, cojeras, calenturas, etc. suponía su mejor fuente de ingresos. Estos falsos mendigos estaban en todas partes, por los paseos y, sobre todo en las iglesias, tanto en su interior como el exterior de las mismas.

La vieja frutera . Diego Velázquez (1619)
Por encima de los mendigos fingidos estaban aquellos que tras la pantalla de algún oficio, como el de buhonero, escondían pequeñas actividades delictivas, como robos y engaños.

Por último, y en un grado superior y mas "profesional" estaban los ladrones, matones y rufianes. Entre los ladrones existía una amplia gama de especialistas: los grumetes, que desvalijaban las casas escalando por sus paredes; los devotos, que robaban los cepillos de las iglesias; o los apóstoles, especialistas en ganzúas para abrir toda clase de puertas; y los famosos capeadores, que dejaban a los transeúntes sin capa en una abrir y cerrar de ojos.


Celestina y su hija en la cárcel. Esteban Murillo.
En cuanto a los rufianes y matones, eran asesinos a sueldo. Pero también solían actuar como alcahuetes, viviendo de los ingresos de prostitutas que tenían a su cargo, e incluso hacían el papel de marido ultrajado, exigiendo reparaciones de algún crédulo al que encontraban con su pretendida mujer. Las prostitutas que se avenían a la protección de los rufianes eran las más modestas del oficio.

Junto a la prostitución reglamentada, existía la que convivía con la picaresca, en la que las mujeres adoptaban los hábitos externos de grandes señoras y conseguían, con la ayuda de algunos truhanes, sustanciosos beneficios.

Guzmán de Alfarache  de
Mateo Alemán (1599)
Las grandes ciudades como Madrid, Sevilla, Cádiz o Valencia, ejercían una atracción especial para estas gentes, y era allí donde formaban bandas organizadas llamadas "cofradías" o "monipodios", que contaban no sólo con los ejecutores de los delitos, sino también con una complicada red de encubridores y cómplices. En cada ciudad existían lugares determinados en donde los delincuentes  se reunía. Así, en Madrid se localizaban en la Puerta del Sol o la Plaza de Herradores, en Sevilla se podían ver en el Corral de Olmos o el Corral de los Naranjos y en Toledo se situaban en la Plaza del Zocodover.

La literatura de la época se basó en la picaresca para crear un género literario, la literatura picaresca, que tuvo un gran auge e importancia durante el Siglo de Oro. Este nuevo género surgía como crítica, por un lado de las instituciones degradadas de la España imperial y por otro, de las narraciones idealizadoras del Renacimiento con sus epopeyas, libros de caballerías, novela sentimental y pastoril. Sus historias se pusieron de moda entre las clases altas, que aunque miraban con miedo el extendido fenómeno de la picaresca, también se sentían fascinados por el mismo.

Ejemplos de literatura picaresca se encuentran en Rinconete y Cortadillo de Cervantes, Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán, el Lazarillo de Tormes o El Buscón de Quevedo.

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Referencias:
La vida cotidiana en la España de Velázquez. José N. Alcalá-Zamora. Ediciones Temas de Hoy. 1995.


07 junio, 2016

TRATADO DE TORDESILLAS

Tratado de Tordesillas
Tal día como hoy pero del año 1494 tuvo lugar la firma del Tratado de Tordesillas. Este tratado fue pactado, en la villa de Tordesillas, entre las monarquías española y portuguesa, o más bien entre sus delegados, por la parte de los Reyes Católicos (Isabel y Fernando, tanto monta, monta tanto) Enrique Enríquez de Guzman que era mayordomo mayor de los reyes, Gutierre de Cárdenas que era el comendador mayor de la Orden de Santiago además de contador real y el doctor Francisco Maldonado; por la parte del rey portugués Juan II, sus representantes fueron Ruy de Sousa que era el embajador portugués, su hijo Juan de Sousa y el magistrado Arias de Almadana. Daría fe de ello el notario mayor del Reino de Castilla Fernando Álvarez de Toledo.


Mediante el Tratado de Tordesillas se estableció un reparto de las zonas de navegación y conquista del Océano Atlántico y del Nuevo Mundo mediante una línea situada 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde con la intención de evitar posibles conflictos de intereses entre la Monarquía Hispánica y el Reino de Portugal, lo que en la práctica significaba que el hemisferio oriental quedaba en manos de Portugal y el hemisferio occidental en manos de la Corona de Castilla. De esta forma ambas casas reales se ponían de acuerdo para determinar qué conquistas podrían realizar ambos estados en relación con el mundo recien descubierto con el fin de no estorbarse mutuamente.
Mapa del Nuevo Mundo con la linea de Tordesillas


Fue un reparto equilibrado y negociado hábilmente por las dos coronas que contemplaba los intereses de ambas partes y, por primera vez además, se establece una frontera que divide tanto el mar como la tierra, y la nueva concepción de división territorial será determinante para la actual configuración de América del Sur. Las dos coronas representaban la hegemonía política y territorial de la época y éste tratado es una buena prueba de ello.

Por otra parte, el Papado jugaba el papel de arbitro y  de legitimador, siendo el pontífice un actor de primer nivel en las relaciones internacionales de la época. Sería el Papa Alejandro VI (de origen valenciano- Rodrigo de Borja-) a quien recurrirían los Reyes católicos para legitimar sus conquistas en el Nuevo Mundo, porque un tratado anterior ( Alcaçobas-Toledo, de 1479 y que también repartía los derechos de navegación y conquista del Océano Atlántico, otorgando las islas Canarias a España y Madeira, Santo Porto, las Azores y las Islas de Cabo Verde a Portugal) había quedado obsoleto. Además Isabel Y Fernando quisieron evitar que Juan II se les adelantase ya que ya había advertido a Cristóbal Colón, al que había recibido en Valparaíso en 1493 al regreso de su primer viaje, que si las tierras que acababa de descubrir el genovés se hallaban al sur del paralelo de las Canarias las reclamaría para sus dominios, según lo estipulado en el Tratado de Alcaçobas. Los monarcas castellanos y aragonés consiguieron que Alejandro VI promulgase las llamadas Bulas Alejandrinas, que básicamente establecían que las tierras y mares al oeste del meridiano situado a 100 leguas al oeste de las Azores y Cabo Verde corresponderían a la Corona castellana.

Papa Alejandro VI

Una novedad que establece también el Tratado de Tordesillas es que es considerado como el primer tratado moderno de la  historia europea, porque, por primera vez, al lado de los diplomáticos que negociaban el tratado, había péritos (tanto españoles como portugueses) que los asesoraban técnicamente.

El Tratado ratificado en Tordesillas, tendría una vigencia (no siempre respetada por unos u otros motivos) de casi tres siglos, ya que no fue hasta 1750 que quedaría anulado en el Tratado de Madrid, firmado por ambas monarquías.

Señalar que el Tratado de Tordesillas fue presentado de forma conjunta por España y Portugal pasó a formar parte del Registro de la Memoria del Mundo por parte de la  UNESCO.


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Referencias: